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‘Iron Fist’, un superhéroe que sabe Kung-Fu

Finn James protagoniza la nueva serie de Netflix fruto de su alianza con Marvel

Daredevil abrió la veda de las adaptaciones de Marvel llevadas a cabo por Netflix. Como buen primogénito, tuvo que seguir un camino más trillado: estudiar abogacía y en sus ratos libres ser un superhéroe clásico contra el crimen organizado que opera en las tinieblas de ese Nueva York infecto. La niña de la casa, Jessica Jones, tuvo más sentido que nunca en la era del revisionismo feminista con su renuncia a la licra y su reivindicación de la emancipación sexual. Y Luke Cage enarboló la bandera de la lucha racial en un tiempo, el #NetflixSoBlack, que le acompañó. Todos ellos aprobaron y pasaron a la siguiente temporada. El camino de desmarcarse de sus primos cinematográficos y centrarse más en el tejido humano, en el entramado psicológico y dejar para la pantalla grande la pirotecnia, resultó el correcto.

Este viernes, el benjamín de esta familia llegará a Netflix con la presión de tener que abrirse hueco con casi todo el pescado vendido y justo antes de la esperada festividad común de Los Defensores. Cabría pensar que gritaría más alto para que le escuchen sus mayores, pero en cambio parece haber decidido casi lo contrario: mantiene su espíritu puro y su paz interior como principales armas. Es, por así decirlo, el perroflauta del clan.

‘Iron Fist’, un superhéroe que sabe Kung-Fu

Sus creadores, Roy Thomas y Gil Kane, lo alumbraron en 1974, y lo imbuyeron de la fiebre por el Kung-Fu de entonces, así que, aunque se reserva sorpresas en la adaptación, llega a Nueva York tal y como fue concebido: tras haber sido dado por muerto en el accidente de avión que acabó años atrás con la vida de sus padres y dispuesto a recuperar su lugar en la empresa familiar. “Pero quiere recuperarla no por el dinero o el poder, sino por recuperar su identidad”, explica el actor que lo interpreta, el británico Finn James, en una entrevista con EL PAÍS. Paz, amor y abajo la mala praxis de las grandes corporaciones. Si Luke Cage era el Black Lives Matter, Iron Fist es Occupy Wall Street.

“Es como un niño pequeño que se ha perdido”, prosigue James. “Pero se mueve en la contradicción de ser el más joven y vulnerable pero también el más dotado y poderoso, el más temerario”. A su favor tiene la visión más amplia del mundo, pues Danny Rand (el protagonista de Iron Fist) fue el hermano que pudo estudiar fuera, en concreto en el Himalaya, por lo que sus superpoderes están más en la mente que en el músculo. “Su mano será de hierro y brilla, pero viene de la energía del chi. Así que tiene mucho que ver con la conciencia y con el entrenamiento. Enfoqué el personaje desde un punto muy realista, muy humano, de la fuerza y la paz interiores, de las partes sobrehumanas que podemos tener todos”, asegura una actor que viene entrenado en la fantasía gracias a Juego de tronos, donde interpreta a Loras Tyrell.

‘Iron Fist’, un superhéroe que sabe Kung-Fu

Pero por otro lado, lo que sorprende de Iron Fist es la calma con la que se toma contar su historia, al contrario que los otros defensores. “Los primeros seis episodios se construyen lentamente. Las otras series empezaron más alto y luego fueron bajando el tono, pero esta, al llegar a la mitad, se vuelve completamente loca”, explica su protagonista. Empieza, no en vano, con un director como John Dahl (de auge en los noventa con La última seducción y ahora reciclado en series como The Affair o Ray Donovan) y, en el último episodio mostrado a la prensa, el sexto, tiene tras las cámaras al rapero RZA, que deja la miel en los labios para el anunciado desmadre.

Finn asegura que satisfacer a los fans era el objetivo número uno de la serie. Pero la prolija introducción, así como la renuncia a las ironías y dar un giro argumental a partir del capítulo 6 (de 13) resultan chocantes. No faltan los vasos comunicantes con todo el universo marveliano (con rostros repetidos como Rosario Dawson o Carrie-Anne Moss), el giro contemporáneo (con iPods e iPhones en ese mundo de mendicidad al que llega Daniel) y una heroína femenina bien amada por la parroquia, Colleen Wing (interpretada por Jessica Henwick, también de Juego de tronos). Pero queda por ver cómo funcionan las caras nuevas. No solo las ya mencionadas, sino también las de la dinastía rival, los Meachum: David Wenham como el patriarca, Tom Pelphrey como el villano frágil Ward y Jessica Stroup como la voluble Joy. ¿Conseguirán entre todos llegar a la segunda temporada?

Polémicas previas

Iron Fist llegó acompañado de polémica racial, pues en el momento en el que se anunció muchos pensaron que, tras el blaxploitation de Luke Cage, era el turno de un toque verdaderamente asiático en el alumno aventajado de las artes marciales de K’un-Lun. Sin embargo, la decepción fue mayúscula cuando un actor tan caucásico como Finn Jones fue el encargado de dar vida a un héroe.

Las protestas contra Jones, especialmente cuando dijo estar a favor de la representatividad de los colecitvos en las artes, fueron tan extremas que el actor se vio obligado a cerrar su Twitter durante dos horas. “Estados Unidos está muy dividido en este momento y creo que tenemos que aprovechar para entendernos más. Claro que me interesa la representación en el cine y en la televisión y al cerrar mi Twitter intenté tomar perspectiva. Con mis tuits había intentado crear un puente y darnos la mano, en vez de arrancárnosla”, explica el británico. En cualquier caso, hay que recordar que Iron Fist en los cómics también es un hombre blanco.

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