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Vidas embargadas por la Revolución

El deshielo entre Cuba y EE UU trae a la memoria los casos personales de cineastas o escritores que vieron su vida partida en dos por el exilio exterior o interior

El anuncio, el pasado miércoles, de que Estados Unidos y Cuba se disponen a retomar las relaciones diplomáticas interrumpidas hace más de medio siglo de enfrentamientos abre un horizonte de esperanza. Este cambio trae ilusiones de apertura en la isla, pero también sirve para recordar a las víctimas del exilio, interior y exterior, y cómo este influyó indefectiblemente en el desarrollo cultural de la nación de los Martí, Carpentier y Lezama Lima.

A través de las vidas de cinco intelectuales a los que la historia atropelló, comenzamos una serie de reportajes en los que se dará un repaso a las principales consecuencias de la represión en el mundo de la cultura. Desde la literatura amordazada a la danza, con las continuas defecciones de sus más jóvenes y talentosos cachorros. De la música y el cine irremediablemente divididos entre fuera y dentro a las artes, con sus bienales internacionales y la emergencia en los últimos años de una nueva generación de creadores sin miedo.

Los casos personales de Guillermo Cabrera Infante, brillante novelista y crítico cinematográfico; Néstor Almendros, uno de los más distinguidos directores de fotografía de la historia del cine; el vitalista escritor Eliseo Alberto y los poetas-símbolo Reinaldo Arenas y Heberto Padilla ejemplifican bien las crueles contradicciones de la revolución cubana.