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“Para que el cine colombiano se consolide hay que dejar de pensar en la fama”

El director Óscar Ruiz Navia presenta su tercer largometraje en el Festival de Cine de Cartagena

Óscar Ruiz Navia, cineasta colombiano.
Óscar Ruiz Navia, cineasta colombiano.

Hace siete años Óscar Ruiz Navia (Cali, 1982) estrenaba su primera película. El Vuelco del Cangrejo, con el que se llevó el premio de la crítica internacional en el Festival de cine de Berlín, puso su nombre entre los colombianos a los que había que seguirle la pista. "Hubo un interés adicional a mi trabajo. Yo estaba debutando con mi primer largometraje en un momento en que empezaba una nueva etapa en el cine nacional", dice desde el Festival de Cine de Cartagena, en donde presenta Epifanía, su tercera película. "Ahora hay un contexto con más nivel, la exigencia es mucho mayor". Sin embargo - apunta - para que Colombia se consolide en la industria mundial debe tratar de alejarse del afán mediático, de la fama. Desde el 2006 es el director de Contravía Films, una plataforma de cine independiente que ha contribuido para que Cali se mantenga como el gran semillero del cine nacional.

“Es una ciudad en donde hay muy buena formación académica y en donde siento que podemos trabajar sin la presión del medio. Podemos tener un diálogo con el cine sin el ambiente que genera la farándula y sin presiones económicas, como sí sucede en Bogotá”, dice Ruiz Navia, que se aventuró a rodar Epifanía en tres países y convenció a su mamá de ser una de las actrices naturales de la historia. No es la primera vez que invita a su familia a ser parte de sus proyectos. En Los Hongos (2014) participó la hermana de su abuela.

En su nuevo proyecto, con la codirección de la sueca Anna Eborn, relata tres historias. En Suecia, una mujer durante el tiempo de duelo por la muerte de su madre, sueña que esta regresa. En Colombia, una madre solitaria busca sanar su espíritu y en Canadá, con un relato íntimo, concluye un movimiento que va de la oscuridad a la luz. “De la muerte a la vida”, lo describe.

La película tiene una estructura que no es la habitual, no es una narración clásica. "Es un trabajo en donde se imponen los sentimientos. Es una experiencia que intenta tocar fibras. Puede haber una conexión femenina especial, pero prefiero verla sin hacer esa división de género”, apunta. El colombiano reitera que el momento que vive en cine nacional es bueno, pero reconoce las dificultades por las que atraviesa. “Muchos ven el cine como una forma para conseguir dinero, fama o reconocimiento mediático y otros lo asumen como una profesión artística, un compromiso con su propia existencia y se exigen de una manera más profunda. Ese es el camino que debería crecer en el país para que la cinematografía se consolide, porque solo así se pasa a la historia”.

El director, referente dentro de los jóvenes cineastas colombianos, también habla del momento que vive Colombia, tras la firma de la paz con las FARC. “Si Colombia cambia, el contexto cambia. Esto va a generar que haya propuestas cinematográficas que estén relacionadas con el tema (la paz) o que tenga que ver con el contexto que se supone que vamos a empezar a vivir, pero reflejarla debe ser una expresión auténtica, del corazón. No puede ser una obligación”.