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‘Passengers’, el viaje insomne de Jennifer Lawrence y Chris Pratt

Dos de las estrellas más cotizadas de Hollywood protagonizan una odisea espacial

Jennifer Lawrence y Chris Pratt durante la presentación de 'Passengers', en noviembre en Madrid.

Cualquiera puede despertarse en mitad de la noche, mirar el reloj, ver que son las tres de la mañana y que le quedan cuatro horas hasta que a las siete suene el despertador. Estupenda noticia: ¡media vuelta y a dormir! Pero este hecho no es tan agradable si no se puede volver a conciliar el sueño; entonces, se convierte en desesperante y angustioso. Algo parecido les sucede a Jim y a Aurora, o lo que es lo mismo, a Chris Pratt y Jennifer Lawrence, los protagonistas de Passengers, película que se estrena en España hoy, 30 de diciembre.

Estas dos estrellas, de las más reclamadas de la industria cinematográfica estadounidense, pasaron por Madrid para presentar el filme a finales de noviembre. Y como parte de esa galaxia hollywoodiense, Passengers, dirigida por Morten Tyldum (Descifrando Enigma), no cuenta un episodio cotidiano de insomnio, lo lleva a magnitudes astronómicas. Jim y Aurora son dos de los 5.000 pasajeros del Avalon, una nave en la que permanecerán hibernando 120 años hasta que lleguen a otro planeta donde comenzarán una nueva vida, pero algo falla y despiertan 90 años antes de llegar a su destino. Una situación desesperante y angustiosa que lleva al ser humano a tesituras realmente difíciles de manejar, eso le gusta a Pratt. Le confiesa a EL PAÍS que ese es el fin de contar una historia: “Que los espectadores se hagan preguntas, que reflexionen. Ellos son los que se embarcan en el viaje junto con los personajes. Yo también me cuestioné que haría en esa situación cuando leí el guion, aunque la respuesta... no sé... Me gustaría pensar que somos perfectos, pero sé que no”.

La oscarizada por El lado bueno de las cosas y estrella de Los juegos del hambre y el protagonista de Jurassic World y Guardianes de la galaxia reconocieron en la rueda de prensa que el mejor momento de la película fue cuando se gastaron la primera broma. “Nos pasábamos 16 horas juntos, no podíamos fingir que no nos gustaba”, afirma Lawrence que también habla de la dureza del rodaje, sobre todo en las escenas sin gravedad, que no se hubieran podido hacer sin la ayuda de sus dobles: “Yo no soy muy atlética”. La simpatía que se profesan ha marcado la gira de promoción de Passengers, en la que no han parado de chincharse el uno al otro y de mostrarlo tanto en redes sociales como en programas de televisión. A la pregunta de qué disco se llevarían al Avalon, ella rápidamente contestó: “Lemonade”. “¿Limonada?”, la miró un extrañado Pratt. “Beyoncé”, le murmuró la actriz de 26 años, que también se llevaría libros de Harry Potter. “¡Ah!, yo, Grandes éxitos de 1967-1970, de los Beatles”, asintió orgulloso de su respuesta el actor de 37.

Chris Pratt y Jennifer Lawrence, en 'Passengers'.
Chris Pratt y Jennifer Lawrence, en 'Passengers'.

Este viaje tiene tintes de travesía del Titanic, una nave infalible con diferentes servicios según la clase a la que se pertenezca, y de arca de Noé, como conservadora de especies que comenzarán la vida en otro planeta. Lawrence reconoce que no le interesan los trayectos, que lo que le importa es llegar al destino. “Ahora lo tolero, pero no soy la viajera menos exigente”. Sin embargo, Pratt dice que es importante disfrutar del viaje y lo lleva al terreno cinematográfico: “El destino es la película, pero el viaje es hacerla y es importante divertirse. Si el filme queda espectacular pero el proceso ha sido una experiencia nefasta, no habrá nada que lo justifique. Lo ideal es que tanto el camino como la meta sean fabulosos”. Ambos aseguran que no se embarcarían en una aventura como la que afrontan Aurora y Jim. Aplauden a los futuros viajeros a Marte, pero ellos no estarán ahí. “Mi mujer y mi hijo me necesitan y yo a ellos. Tengo que evitar los viajes intergalácticos”, bromea Pratt. Lawrence no actuaría como su personaje, una escritora que se involucra en esa aventura para después contarla en un libro: “Nunca tomaría una decisión como esa por mi trabajo, quizá por amor, por vivir la experiencia... o por mi perro”, sentencia con una carcajada.

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No les hacen tanta gracia las preguntas con tono político, inevitables para dos estadounidenses que recorren Europa mientras Donald Trump prepara el equipo con el que gobernará su país en unas semanas. Lawrence, que hace un año declaraba a la revista Entertainment Weekly que si el magnate llegaba a la Casa Blanca “sería el fin del mundo”, ahora obvia contestar a si es el momento de partir en el Avalon. Solo dice, cual cuña publicitaria, que todo el mundo ha de embarcarse en él a partir del 30 de diciembre. Quién sabe si es, en realidad, lo que le gustaría hacer. Pratt añade que en tiempos de división, lo genial del cine es que une: “Decenas de personas juntas en una sala disfrutando de una historia, ¡y con el móvil apagado!”

De la historia que cuenta Passengers poco se puede desvelar sin estropear los secretos que guarda y que se van destapando poco a poco. Mientras, el protagonista vuelve a bromear usando su desnudo como reclamo: “¿Un motivo para ver la película? Que sale mi culo, y ya que estás, te quedas y la ves entera”. No revelan nada del misterio que rodea el filme. “No queremos que el público sepa demasiado antes de verla porque te aleja del placer de ir descubriendo lo que pasa”, dice un Pratt amante de contar historias atractivas en el cine. Está entusiasmado de trabajar con J. A. Bayona en la secuela de Jurassic World, que aún no se ha empezado a rodar y tiene previsto su estreno en 2018. Ya se han conocido y se declara su fan, admira su manera de narrar: “Tiene un punto de vista interesante y único. Creo que dará una lectura particular a este próximo capítulo”

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