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El director del Rijksmuseum de Ámsterdam ficha por un museo privado

Pijbes se marcha tras liderar la reforma de la sala, que luce las grandes obras de Rembrandt

Se pondrá al frente de un nuevo centro, el Voorlinden

Wim Pijbes, director del Rijksmuseum de Ámsterdam, el 30 de junio de 2015.

Wim Pijbes, director del Rijksmuseum de Ámsterdam durante los últimos siete años y medio, abandona el centro que exhibe las grandes obras de Rembrandt y Vermeer, para ponerse al frente de una sala privada. Su nuevo trabajo le llevará a Wassenaar, el barrio más elegante de La Haya. Allí gestionará el nuevo Museo Voorlinden, sede de una colección particular de piezas modernas y contemporáneas. Todavía en construcción, el edificio abrirá en septiembre y se levanta en una reserva natural cercana al Mar del Norte. La marcha de Pijbes ha sorprendido a sus colegas y rivales, porque el Rijksmuseum fue nombrado en 2015 Museo Europeo de Año, y desde su reforma y reapertura, en 2014, suma dos millones de visitantes anuales. De su mano, se ha convertido en uno de los centros de referencia mundiales. Pero la decisión no es excepcional. La llamada de los coleccionistas con grandes presupuestos es cada vez más fuerte para gestores y conservadores internacionales curtidos en el sector público.

Las razones de la mudanza no son difíciles de entender. Los coleccionistas disponen de presupuestos abultados, pero carecen en general de experiencia en el terreno de la organización museística. No suelen trabajar con conservadores -en el caso holandés sí la tenían, y será ahora la directora artística- y son los principales proveedores de obras para muestras temporales. Hasta ahora, eran los mecenas que cedían sus tesoros a los museos tradicionales con generosas exenciones fiscales. El intercambio les ha permitido conocer bien a los mismos expertos que ahora contratan para sí, y que acceden a unas entidades de nueva planta en los que está todo por hacer. Excepto lo más difícil: crear la colección misma. En Estados Unidos, conservadores de museos como el MoMa y el Guggenheim han comisariado ya muestras en poderosas galerías particulares. Casas de subastas como Sotheby´s también han convencido a varios de sus colegas para que se hagan cargo de sus divisiones internas.

En el caso del holandés Pijbes, de 55 años, su nuevo patrón es Joop van Caldenborgh, un industrial químico dueño de la Colección Caldic, la mayor de su clase del país. El museo, con una superficie de 4.000 metros cuadrados dedicada a exposiciones, está cerca de su propia casa y entre sus artistas preferidos figuran Henry Moore, Guiseppe Penone, Ellsworth Kelly, Andy Warhol, Ai Weiwei, Damien Hirst, Sol LeWitt, James Turrell o Richard Serra. Sendas obras de los dos últimos, tituladas Skyspace y Open Ended, respectivamente, serán exhibidas todo el año. Pijbes lideró con firmeza casi toda la renovación del Rijksmuseum, que duró una década y estuvo a cargo de los arquitectos españoles Antonio Cruz y Antonio Ortiz. Tuvo su momento de gloria cuando el presidente Obama lo visitó en 2014 durante una cumbre de Seguridad Nuclear, y su entusiasmo le llevó a robarle casi el protagonismo a la entonces reina Beatriz durante la ceremonia de reapertura de la sala.

En el cénit de su carrera, y cuando recibía ofertas de Estados Unidos, Asia y Europa, ha elegido “una propuesta que une arte y entorno exterior, una mezcla muy atractiva”, ha dicho. Vecino de Rotterdam e historiador del arte, ha defendido con firmeza el Rijksmuseum como “el museo de todos”. En el Voorlinden dispondrá también de un enorme jardín de esculturas con vistas al agua. Arte y naturaleza juntos.

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