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La Academia de cine rectifica y todos los nominados a los Goya desfilarán por la alfombra roja

Los guionistas denunciaron un trato discriminatorio en la gala de este año

La última gala de los Goya dejó varias polémicas. Sobre la ceremonia en sí, su presentador, Dani Rovira, o el discurso del presidente de la Academia, Antonio Resines, entre otras. Pero la mayor indignación fue probablemente la que suscitó el trato distinto para los candidatos según el premio al que optaban: los principales protagonistas y los vips desfilaron por el photocall y la alfombra roja; los otros nominados ni llegaron a pisarla y fueron llevados por un vestíbulo directamente al teatro de la ceremonia. Sin embargo, la Academia acaba de rectificar: a partir de la próxima edición, todos los nominados pasearán por la alfombra roja, tal y como ha decidido la Junta Directiva, y han confirmado a este periódico fuentes del organismo.

Los guionistas fueron los primeros en lamentar la paradoja de una fiesta del cine español que oculta a parte de sus protagonistas, pero también han sido los primeros en aplaudir el cambio. “Desde el sindicato de guionistas ALMA queremos agradecer a la Academia del Cine (y especialmente a los miembros de la Comisión de Guión de la misma) la rapidez con que ha atendido nuestra queja y que se hayan tomado medidas para evitar que este desafortunado incidente vuelva a repetirse”, aseguran en un comunicado.

Junto con ellos, los otros excluidos de la gala fueron los directores de cortometrajes, los candidatos al mejor largometraje de animación y todos los que optaban al Goya en alguna categoría técnica. A partir de la próxima gala, ya no habrá diferencias, al menos durante la gran noche del cine español. "Me parece lo normal. Y me alegro de que afecte a todos los nominados, también a los técnicos. Aunque las quejas por la alfombra roja o el photocall son más bien la parte simbólica. La protesta viene de lo que significa, de querer el mismo trato en general", defiende Borja Cobeaga, guionista y presidente de Dama, la entidad de gestión de derechos de los escritores audiovisuales.

Al fin y al cabo, el propio Cobeaga había afirmado a este diario, tras la gala: “Todos los nominados deberíamos de ser tratados por igual. Ya sé que unos candidatos generan más interés que otros, pero el sábado [día de la gala] había una cierta sensación de desatendido. Pensé que iba a hacer alfombra roja porque en las otras dos ocasiones que he sido candidato, como cortometrajista en 2001 y como director novel en 2009, sí que hice el paseíllo”.

En los Goya, los nominados posan primero ante los fotógrafos y luego cruzan la alfombra roja. En los Oscar y los César, por citar dos ejemplos, es precisamente al revés. En los premios del cine francés, todos pisan la alfombra roja y luego algunos nominados se dirigen al photocall y otros al espacio donde se celebra la ceremonia. En los galardones de Hollywood no solo desfilan todos los candidatos sino incluso varios voluntarios, que la Academia del cine de EE UU invita para que en televisión se vea gente de fondo.

Porfirio Enríquez, director general de la Academia de Cine, explicó pocos días después de la gala que el número de creadores que entran a la alfombra roja varía cada año según la duración de la retransmisión de TVE y la cifra de nominados: “Este año se emitió hora y media de previa, con lo que hubo 180 artistas en la alfombra. Si hubiera sido de dos horas, podíamos haber incluido hasta 220. Más, lo haría eterno”. A la sazón, Enríquez excluía también una solución parecida a los Oscar, abriendo la alfombra roja incluso cuatro horas antes de la gala, para que cualquier nominado pueda desfilar por ella, ya le estén grabando las televisiones o no: “Nos lo hemos planteado, pero creo que no tiene interés mediático”. Ahora, la Academia parece haber encontrado la solución a este problema. Quedan unos cuantos más, pero ese es otro guion.