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La alfombra roja de los Goya no es para los guionistas

Quejas por el diferente trato a los candidatos de los premios

“Los guionistas son siempre el punto de partida del cine”. Palabra de Premio Nobel. El sábado, Mario Vargas Llosa pisó por primera vez la alfombra roja de los Goya para entregar los galardones al mejor guion original y adaptado. La Academia aprovechaba así para dar relevancia a esa categoría. Pero solo en el escenario, porque justo los candidatos a esa categoría no pisaron la alfombra roja. Ni ellos, ni los directores de cortometrajes ni candidatos al mejor largometraje de animación ni los finalistas a las categorías técnicas. El domingo, muchos guionistas se quejaron de la discriminación por las redes sociales.

Al llegar al hotel Auditorium, los invitados a la gala eran divididos en la entrada: unos al photocall y a la alfombra roja posterior, otros por el vestíbulo hacia el auditorio Príncipe Felipe, donde se celebraba la gala. Al contrario de los premios Oscar o los franceses César, el posado con los fotógrafos se hace antes que el paseíllo para televisiones y resto de los medios de comunicación. Al contrario que los Oscar, en los Goya no pasan todos los nominados.

Las 1.900 películas descargadas por minuto reabren el debate

La Coalición de Creadores respaldó ayer el dato terrible que mencionó en su discurso el sábado el presidente de la Academia de Cine, Antonio Resines, quien pidió que “se luche de verdad contra la piratería” y deseó que se cumplan “las leyes con firmeza”, antes de explicar que en 2015 se descargaron en España una media de 1.900 películas por minuto.

La Coalición pidió al futuro Gobierno que aplique “con urgencia y firmeza” la Ley de Propiedad Intelectual. “Agradecemos a la Academia y a su presidente el importante mensaje lanzado en la gala de los Premios Goya en defensa del sector cultural y sus trabajadores”, apuntaba en un comunicado. “La piratería digital ha crecido año tras año causando enormes perjuicios a las empresas y profesionales de la industria del cine en España. Por ello, coincidimos en que las leyes están para aplicarlas y las autoridades para asegurarse de que se cumplan”.

Según la Coalición, y basándose en un informe de la consultora GfK, el empleo en la industria española del cine crecería en un 45% en un escenario sin piratería, y la aportación a las arcas públicas por el IVA crecería en más de 140 millones anuales. El perjuicio económico por la piratería en 2014 se elevó a 120 millones de euros. “Un descenso drástico de la piratería promovería que se desarrollara la oferta legal”.

No todos opinan igual y varias asociaciones de internautas también aseguraron ayer que Resines “vive en el siglo pasado”. El presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo, calificó en declaraciones a Europa Press la postura de Resines respecto a las descargas en Internet como “penosa”. “Cuando De la Iglesia estaba en la Academia se hizo un gran avance para solventar este debate, pero con [Enrique] González Macho primero y Resines después se ha dado un paso atrás. Desde luego, están todavía pensando en mitad del siglo XX”.

Para Domingo, esas 1.900 películas descargadas por minuto son “un sinsentido que no tiene ni rigor científico ni estadístico, y además esas descargas seguro que no corresponden al cine español bajo ningún concepto”. El presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), Miguel Pérez Subías, se mostró “sorprendido” porque el cine español “siga pensando” que su problema está en las descargas.

En los César, todos los candidatos e invitados pasan por la alfombra roja, pero antes de llegar a la entrada el desfile se divide en dos puertas: una lleva al photocall y la otra directamente al vestíbulo del Châtelet, informa Álex Vicente. Al posado solo van los actores, directores y los invitados famosos… con algunas excepciones. En los Oscar no solo pasan los candidatos; para que en televisión se vea gente de fondo, la Academia de Hollywood pide además voluntarios que rellenen y paseen a modo de attrezzo. Se les distingue porque tanto ellos, con sus esmóquines, como ellas, con sus vestidos largos, llevan un pin.

Borja Cobeaga, que además de candidato al Goya al guion original por Negociador y coguionista de la saga Ocho apellidos es el presidente de Dama, la entidad de gestión de derechos de los escritores audiovisuales, asegura: “Todos los nominados deberíamos de ser tratados por igual. Ya sé que unos candidatos generan más interés que otros, pero el sábado había una cierta sensación de desatendido. Pensé que iba a hacer alfombra roja porque en las otras dos ocasiones que he sido candidato, como cortometrajista en 2001 y como director novel en 2009, sí que hice el paseíllo”. Cobeaga incide en lo de la fiesta de todos los del cine: “Yo he hecho alfombras donde nadie me ha preguntado, y me parece lógico. Pero la entrada tendría que ser común”. Ángela Armero, presidenta de ALMA, la asociación de guionistas, apunta: “No es por vanidad, sino por reconocimiento a quienes creamos la base de un filme. No es la foto, sino demostración de respeto”.

Porfirio Enríquez, director general de la Academia de Cine, explica que el número de creadores que entran a la alfombra roja varía cada año en función de la duración de la retransmisión de TVE y de la cifra de nominados. “Este año se emitió hora y media de previa, con lo que hubo 180 artistas en la alfombra. Si hubiera sido de dos horas, podíamos haber incluido hasta 220. Más, lo haría eterno”. Así que decidieron que en esta edición sí pasarían, por ejemplo, los compositores de las bandas sonoras. “TVE también incluye algunos de los rostros de sus series de televisión, porque todos queremos que los Goya tengan resonancia”, cuenta Enríquez. En los Oscar no hay patrocinios, en los Goya sí, y sus logos están impresos en la pared que sirve de fondo. ¿Puede que para que se vean las marcas se aligera el desfile? “No tiene que ver”, asegura el director de la Academia. “En cada edición se cambia de criterio y la decisión se toma en la Junta Directiva, con lo que los miembros de la especialidad de guion estaban avisados”. Y apostilla: “A veces hay quejas peregrinas”. Se refiere a los Goya 2015, cuando algún académico —no todos van porque no caben en el auditorio— se quejó de no pasar por la alfombra. Solución: en esta edición lo podían pedir por adelantado y hubo 10 que desfilaron.

 

Un auditorio a rebosar

La alfombra roja parece tener problemas de capacidad con sus 180 personas paseando por ella en hora y media. Por eso, dice la Academia, no accedieron candidatos de la mayor parte de las categorías. Solo pasaron los de película, los seleccionados a las dos categorías de dirección, los compositores nominados a la mejor banda sonora, los finalistas a los seis goyas de interpretación, y representantes de mejor película latinoamericana.

Incluso en la categoría de mejor película solo se invitó a tres productores (con entrada doble para el auditorio). “Este año hemos tenido muchos nominados, casi 180, y había películas con hasta 15 productores”, cuenta Porfirio Enríquez, director de la Academia. Los productores de A cambio de nada decidieron ir sin parejas y así se entraron seis.

División

Como muchos guionistas son también directores, los escritores se dividieron en dos. Alberto Marini (El desconocido), Tomàs Aragay (Truman, junto a Cesc Gay), David Ilundáin (B), Agustí Villaronga (El rey de La Habana), Borja Cobeaga (Negociador) y Javier García Arredondo (La novia, junto a Paula Ortiz) fueron desviados. Cesc Gay, Paula Ortiz, Fernando León de Aranoa y Daniel Guzmán sí posaron para los medios de comunicación, ya que competían también en categorías de dirección o dirección novel.

Algunos candidatos, como David Ilundáin, ya iban avisados: “Cuando recogí mi invitación ya me lo explicaron. Aun así creo que debería darse más protagonismo a las películas, a sus creadores, y menos al famoseo”. La posible solución, imitar a los Óscar, donde solo se puede acceder al teatro Dolby por la alfombra roja, y los invitados empiezan a llegar hasta tres horas antes haya televisión en directo o no, no convence a Enríquez. “Nos lo hemos planteado, pero creo que no tiene interés mediático”.

Dos protagonistas de esta historia acabaron entrando juntos. Cobeaga recuerda entre risas que del taxi inmediatamente posterior al suyo bajaron, con elegancia, Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler. “Aún hay clases”.

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