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El mito de Zidane hecho foto

El Instituto Francés muestra 36 imágenes inéditas del exfutbolista francés, entrenador del Real Madrid

Hay tipos que nacen con estrella. Que tienen la suerte de que su nombre es una aliteración armoniosa, Zinedine Zidane. Que a pesar de tener unos pies muy largos, manejaba el balón como si lo tuviera cosido a la bota, lo que le permitía hacer regates y controles de enorme plasticidad. Zidane (Marsella, 1972), mito del madridismo por los cinco años que jugó en España, y ahora entrenador blanco, es el protagonista de la exposición que el Instituto Francés en Madrid inaugura mañana, jueves, con 36 imágenes inéditas y dos vídeos del fotógrafo y escritor francés Philippe Bordas. Este se pegó al futbolista durante 100 días en 2006, en los que fueron sus últimos meses de carrera en el Real Madrid y, después, con la selección de Francia.

Zz Zidane con todas sus letras, del 4 de febrero al 18 de marzo, será una sorpresa para el propio Zizou, que no vio las fotos, excepto la serie en la que aparece de lado, con el rostro iluminado por un tragaluz y el torso desnudo, un retrato que le tenía preocupado por ver cómo quedaba. En la presentación de hoy a los medios, Bordas contará su experiencia, que llevó a un libro, Chant furieux, en 2014. Ocho años antes, Bordas era un fotógrafo con larga experiencia de reportajes en África —boxeadores en Kenia, luchadores de Senegal, cazadores en Malí…— pero nulo interés por el fútbol. Hasta que un editor le propuso este trabajo, un encargo del propio Zidane, y le dijo: "Quiero fotos bonitas en lugares con luz difícil".

Tras los primeros encuentros, en los que se trataban de usted, ganaron confianza cuando descubrieron que ambos se habían criado en entornos complicados, extrarradios de ciudades como Marsella y París. Bordas le mostró sus fotos de púgiles africanos que habían soñado con ser campeones del mundo y Zidane le replicó: "Me he propuesto estar en la final del Mundial de Alemania". El fotógrafo le tomó "por loco" porque el jugador estaba lesionado.

Zidane, en una de las imágenes de la exposición en el Instituto Francés de Cultura en Madrid.

Tímido y orgulloso

Cuando comenzaron a trabajar, Bordas comprobó que Zidane "tenía ya pensadas qué fotos quería, las que antes no le habían hecho", como en la que aparece retratado junto a Alfredo Di Stéfano con una bandera del Madrid como fondo. "Era muy profesional posando. Es muy tímido pero también orgulloso. Zidane es hijo del pueblo pero tiene gesto de aristócrata. Al final, acabé enamorado de él, tuve la suerte de que me enseñara lo que otros no habían podido fotografiar". Así ocurre, por ejemplo, con la serie de cinco fotos en la que se le ve en el vestuario de la Ciudad Real Madrid poniéndose su camiseta con el 5. Para poder entrar y estar tranquilos ese rato, Bordas revela que "Zidane le dijo al guarda de seguridad que se había dejado una mochila".

En la muestra —que abre boca de un año repleto de actos culturales organizados por el Instituto Francés en sus sedes en España con el lema Odiseas contemporáneas— hay también un emotivo conjunto de 10 fotos de la familia Zidane —padres, esposa, hermanos, hijos— durante el último partido del ídolo en el Bernabéu, el 7 de mayo de 2006, contra el Villarreal.

El fotógrafo ha optado por el blanco y negro para la mayoría de sus imágenes "porque el fútbol en color te sumerge en la vulgaridad que ya se ve a diario". Lo opuesto al gesto elegante que capturó Bordas cuando Zidane marcó a España el 3-1 en octavos de final del Mundial. El fotógrafo confiesa que no pudo evitar las lágrimas y cuando se dio la vuelta "para disimular" se dio cuenta de que todos los que estaban a su alrededor también estaban llorando.