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La ‘ministeria’ inunda Internet

Los fans de ‘El Ministerio del Tiempo’ generan contenido relacionado con la serie

De izquierda a derecha, Jaime Blanch, Aura Garrido, Nacho Fresneda y Rodolfo Sancho.

Se hacen llamar ministéricos y sus tentáculos se extienden por la Red de redes. Con solo cuatro capítulos emitidos (mañana llega el quinto a las 22.00 en La 1), El Ministerio del Tiempo ha generado un fenómeno fan en Internet tan rápido como entusiasta. El fandom (movimiento fan) en torno a una serie es frecuente en ficciones extranjeras. Títulos con seguimiento masivo como Juego de tronos o The Walking Dead o de culto como Buffy, cazavampiros son algunos de los abanderados de este fenómeno. “Los espectadores se han convertido en generadores de contenido, que es el sueño dorado del mundo 2.0”, explica Agustín Alonso, responsable de Transmedia en RTVE.

El fenómeno ministérico incluye podcasts, cuentas de Twitter de los personajes, gifs animados, ilustraciones, fanfiction (relatos escritos por fans), un juego de rol... “Incluso he encontrado subtítulos en inglés, portugués, húngaro o italiano. Son hechos por fans y demuestra que les gusta tanto que quieren que se pueda ver fuera”, dice Javier Olivares, cocreador de la serie junto a su hermano Pablo.

La cita cumbre de todo ese fenómeno 2.0 tiene lugar con la emisión de cada capítulo, cuando los ministéricos se lanzan a Twitter en un frenesí de comentarios que consiguió que Lope de Vega fuera trending topic en España durante casi un día entero o que personajes como Torquemada, Himmler o Velázquez hayan estado entre los nombres más repetidos por los tuiteros. “Con la emisión del capítulo de Lope se multiplicaron por cuatro las consultas a la entrada dedicada al escritor en la Wikipedia”, cuenta Olivares como ejemplo del interés que la serie ha despertado por personajes y eventos históricos. Un reflejo es el éxito de los tuits que el periodista e historiador Adrián Yánez publica al hilo de los acontecimientos que tienen lugar en la pequeña pantalla, como ya hizo con Isabel. O las publicaciones sobre la serie en blogs científicos.

Este fenómeno espontáneo se une a la labor llevada a cabo desde el departamento de Transmedia de RTVE, que incluye actividad en Twitter, Facebook, Instagram, YouTube, un grupo exclusivo de WhatsApp, un foro (forohistoria.rtve.es) o lo último en llegar, un espacio propio en Tumblr. “Es un contenido que llama a gente más joven del perfil de público habitual de TVE. Si quieres llegar a ellos tienes que utilizar su lenguaje y sus herramientas”, explica Agustín Alonso.

Para Olivares, una de las explicaciones del fenómeno ministérico es la serie en sí, sus diferentes puntos de vista y la pujanza de las redes sociales. “No son seguidores pasivos, sino que generan contenido y ven que ese contenido se difunde como si fuera de la serie. Se sienten parte de ella”, añade sobre un público que, como apunta Olivares, está muy acostumbrado a ver sus series favoritas en el ordenador. Eso explica que la media de visionados de los tres primeros capítulos a través de la web de RTVE sea de 263.000 espectadores, además de datos de visionado en diferido que rondan los 243.000 y 269.000 espectadores, según explica el guionista y productor de la ficción.

A Twitter también acuden los fans para reclamar la renovación de una serie que ha sufrido diferentes avatares en la parrilla que incluye movimientos de día y de hora. Mañana se reencontrará en frente a Bajo sospecha y se verá las caras con el estreno de la tercera edición de La voz. “El juego televisivo implica competencia y contraprogramación, pero me alegra mucho el respeto que demuestra la competencia al enfrentar esos espacios con nosotros”, dice Olivares. Hasta que llegue el veredicto final, los ministéricos siguen disfrutando e imaginando aventuras para Julián Martínez, Amelia Folch, Alonso de Entrerríos y el resto de funcionarios del Ministerio. Y que les quiten lo bailao.

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