71ª FERIA DE MADRID

Se busca nueva Feria del Libro

La cita madrileña cierra con menos público y una caída del 19% en las ventas

El Ayuntamiento de Madrid desea involucrarse de manera más activa en su organización

Está de acuerdo en la mejora del evento y su potenciación. Ofrece los edificios del parque

Se busca ir más allá de lo comercial y que en el imaginario de la gente la vean como algo cultural

La Feria del Libro de Madrid este fin de semana en el parque del Retiro. / CLAUDIO ÁLVAREZ

Nuevos aires y rutas le esperan a la Feria del Libro de Madrid (FLM), que tras su cierre ayer, con caras largas de los expositores, ha dejado cuatro claves: confirmación del éxito de firmas de autores, menos público, caída en las ventas de un 19% y muchas propuestas para mejorar el modelo. Y con un nuevo actor en juego: su anfitrión. El Ayuntamiento, que cede el espacio de su realización en el Paseo de Coches del Parque del Retiro, ofrece un apoyo institucional más claro y desea involucrarse de manera más activa en su organización, afirma Timothy Benjamin Chapman, Coordinador General del Área de Gobierno de las Artes de Madrid. Para empezar, invitarán a todas las partes implicadas e interesadas a “colaborar en la fijación de una hoja de ruta hacia un modelo de Feria que dé respuesta a las demandas de los madrileños y visitantes, lectores actuales, futuros autores, libreros, editores, distribuidores, y demás oficios del libro y de la edición”.

Como otra veintena de profesionales del libro consultados por EL PAÍS, Chapman cree en la mejora del actual modelo. Según dice, el Ayuntamiento busca asegurar el éxito de la feria y evitar un posible desgaste, “en el contexto de los cambios de la sociedad, en las costumbres culturales y del ocio y, desde luego, a la luz de la crisis económica”. Un tema sobre el cual el Área de las Artes de Madrid ha conversado, según ellos, “desde hace varios meses” con el equipo gestor de la feria, encabezado por el Gremio de Libreros de la ciudad y de los editores.

Para empezar, el Ayuntamiento pondrá a disposición algunos edificios del parque para la realización de actividades culturales (Casa de Vacas, Palacio de Cristal, Casa de Fieras), además de otros próximos como Casa de América y Palacio de Cibeles. Estos retoques para potenciar un modelo, que proyecte a la Feria y dé más juego a lo cultural y entre así en el imaginario de la gente, se vertebran a partir del formato actual: comercial y con el maravilloso encuentro entre escritores y autores y teniendo siempre como escenario el parque del Retiro.

La intención del Ayuntamiento es ir más allá. Estudia la posibilidad de incorporar la Feria del Libro dentro de su programación anual y dentro de “una estrategia sectorial destinada a fomentar y promover la lectura”. Una forma de beneficiar el comercio del libro y los diferentes puntos de su cadena de valor, y, de paso, ampliar la oferta para el turismo cultural de la ciudad. Esta nueva estrategia pasaría, igualmente, según Chapman, “por modular el formato de la Feria para responder a las necesidades y posibilidades del público visitante (horarios, ubicación, servicios complementarios)”.

Durante los 17 días de la FML, una veintena de libreros, editores, distribuidores, escritores y directivos de la Feria han aportado ideas sobre cómo se podría mejorar el actual modelo con el fin de vender más libros y, a su vez, “hacer una feria más agradable y atractiva para todos”, en palabras de Francisco Barrera, director comercial de editorial Planeta. 2- Tormenta de ideas para una feria y 1- El momento de la reinvención.

Ritual de éxito. El encuentro entre lectores y escritores se cumplió una primavera más. Una fórmula que no tiene en esa magnitud ninguna otra feria, se habla de más de 2.000 autores. Este año, algunos de los escritores que más firmaron libros fueron Almudena Grandes, Eduardo Mendoza, Eduardo Galeano y Carlos Ruiz Zafón. Entre los autores mediáticos estuvieron Ana Obregón, Risto Mejide y Mario Vaquerizo. Aunque muchos lectores no compraron el libro en la feria sino que llegaron ya con el ejemplar de casa.

Ventas en descenso. La crisis económica ha tocada de frente a la feria: menos público y una caída del 19% en las ventas respecto al año pasado, según los datos oficiales, que a su vez fue un 10 por ciento menos respecto a 2010. Lo que significa un descenso del 29% en dos años. Se habla de una facturación de 6.5 millones de euros, un millón y medio menos que en 2011. Aunque la feria es una isla dentro del año comercial, es un termómetro de lectores y compradores, y esta edición confirma la tendencia a la baja: el primer semestre apunta a un descenso que oscila entre el 20 y el 25%. La feria a lo que ayuda mucho, según Teodoro Sacristán, director de la FLM, es a que los libreros y demás expositores lleguen a septiembre: “Este es un espacio y modelo que se debe cuidar porque si los libreros caen no sé dónde se van a exponer los libros”.

Cifras que caen por cuarto año consecutivo a pesar de la estrategia de las editoriales de aumentar el número de títulos al año, que en 2011 rozó los 80.000, mientras que la tirada media ha descendido y apenas alcanza los 1.300 ejemplares, es decir tres mil menos que hace unos cinco años. A pesar de ello, y a punto de cumplirse el primer lustro de la crisis, el precio medio de un libro sigue estando en los 20 euros, al tiempo que el Gobierno aplica los recortes a la Cultura. Según el Ayuntamiento, su apoyo al sector de las librerías será la compra de los libros para las bibliotecas a través de ellos, para lo cual hay un presupuesto este 2012 de 350.000 euros. “Y el próximo año más”.

Ideas para mejorar el modelo. El bajo nivel de las actividades culturales en las últimas ediciones ha originado el surgimiento de propuestas de cara a mejorar el actual modelo, siempre a partir del corazón de la feria: venta y firma de ejemplares. Libreros, editores, distribuidores, escritores, e incluso miembros del comité organizador coinciden en que es buen momento para reflexionar sobre cómo mejorar la feria. Puedes ver aquí los artículos: El momento de la reinvención y Tormenta de ideas para una nueva feria.

Retrato de una futura Feria

WMS

Con las ideas, propuestas y ofrecimientos de la veintena de personas e instituciones que han participado en esta serie de reportajes sobre el estado del modelo de la Feria del Libro de Madrid, el siguiente sería uno de los formatos:

Lugar: Paseo de Coches del Parque del Retiro con los edificios de Casa de Vacas, Palacio de Cristal y Casa de Fieras, y algunos próximos como Casa de América y Palacio de Cibeles.

Fecha y horarios: 11 días (hoy son 17) que incluyen los dos primeros fines de semana de junio y arrancando un jueves. Menos días, pero con horarios más flexibles (hoy cierra de dos a seis de la tarde) para que la gente que trabaja pueda ir a la hora de la comida. Abrirían los expositores que quieran y de noche.

Casetas: Espacios diseñados por los expositores para hacer más vistosa la feria y eficaz para los interesados. Estarían agrupadas por temas y sectores para facilitar la visita de lectores populares y cultos.

Firmas: Se mantendría y potenciaría el encuentro entre autores y lectores.

Actividades culturales: Organizadas directamente por la FLM en colaboración con los expositores. Habría dos clases: las presentaciones y promociones de libros y una programación diseñada de forma cohesionada de eventos culturales y del mundo del libro con autores españoles e internacionales. Desde diálogos con autores cultos y populares, debates, conferencias magistrales y ciclos de literatura y cine, hasta chats. Además, eventos que atraigan visitantes, incluyendo actuaciones musicales.

Mundo dual: Mayor y variada presencia de todo lo digital en convivencia con lo analógico. Espacio Wifi. Mejora de la págian web.

Todas las reflexiones, ideas y aportaciones son bienvenidas, afirman Fernando Valverde, director de CEGAL (Confederación Española de Gremios de Asociaciones de libreros) y Teodoro Sacristán. “Los libreros dicen que si se toca el modelo debe ser poquito porque el actual funciona. No debemos renunciar a un modelo comercial que une lo popular y lo culto, aunque, quizás, se pueda mejorar. Es un debate interno”, señala Valverde. En todo caso, agrega Sacristán, “cualquier iniciativa tiene que llevar adosada una memoria económica”.

Sobre la incorporación de edificios del Parque y la zona del Retiro a la programación de la Feria tienen sus dudas. Recuerdan que en otros años se ha intentado y no ha funcionado. Pero se podría volver a hacer y buscar patrocinadores, admite Valverde. Cuenta que uno de los temores de los libreros frente a esa apertura de actividades culturales paralelas a la Feria pueda hacer que la gente vaya sólo a esos eventos y no compre libros. Aunque el objetivo de dar más nivel a las actividades culturales es precisamente atraer a lectores y potenciales compradores. Darle más realce al evento, adaptarlo a los tiempos actuales de la convivencia de los mundos analógico y digital y proyectarlo hacia un futuro lleno de incertidumbres en el que se mueven mejor las nuevas generaciones.

Pero las actividades paralelas, que funcionarían como aportaciones culturales y como estrategias para atraer compradores, no son las únicas iniciativas. Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, opina que debería ocupar un lugar importante el fomento de la lectura en los niños y jóvenes, “futuros lectores y escritores”. Y lanza una idea: “Adaptar lo que hacen algunas ferias: involucrar a los colegios no solo para que visiten la feria y tengan actividades, como se hace hoy en día, sino que habría que ir más allá: por ejemplo, semanas antes de que empiece la feria darles a leer el libro de un autor que durante la feria irá al colegio a charlar con ellos o que ellos vengan aquí”.

Se trata de crear lectores, de despertar la curiosidad por los libros, apunta Casamayor. Sobre todo, añade, teniendo en cuenta que en España los índices de lectura son muy bajos: 29% dice ser lector habitual, mientras solo el 61% asegura leer al menos un libro al año. Un panorama triste que confirma Fernando Valverde: “Me gustaría que la feria tuviera un perfil más literario, pero eso lo daría si la gente fuera más lectora, pero la realidad es la que es”.

Lo que no tiene mucho sentido, según Javier Marías, es organizar, como ocurre muchas veces hoy, algo con autores o temas a los que nadie va. Recomienda hacer menos y mejores, de tal manera que realzaran la feria. Canalizar los esfuerzos y no hacer gastos inútiles. Actualmente los responsables de esas actividades son directamente los expositores. Hoy por hoy, recuerdan Sacristán y Valverde, los expositores son quienes organizan el acto y piden a la feria que les asigne día y hora. No hay una estructura que permita a la organización tomar las riendas de las actividades para poder dar coherencia o una intención clara al calendario o filtrar las propuestas de los expositores.

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