martes, 31 enero 2012
Actualizado 12:52 CET

Lo último de Leonard Cohen en EL PAÍS

Miguel Mora, corresponsal de EL PAÍS, realiza una escucha de Old ideas en París y desgrana a continuación las líneas maestras y primeras impresiones que le causaron los diez sensacionales cortes del nuevo disco de Leonard Cohen. Usted también puede escuchar aquí el álbum.

  • 1. Amen.Tiene cierto aire de corrido y country. Más canción que recitado. Sobre melancólicos violines mexicanos, y hay un solo de trompeta final escalofriante, el tempo y el quejido remiten a la hondura de Tom Waits y Rancapino. “Tell me what you want me then, Amen”. ¡Dímelo otra vez cuando los restos del carnicero se hayan limpiado en la sangre de la tierra! La emoción dura siete minutos.
  • 2. Anyhow. Un recitado erótico e irónico abren la segunda maravilla. “En realidad nunca me quisiste”, se duele el poeta. Y tras un gran solo de piano y los coros blues, acaba rogando: “Ten piedad de mí, baby”.
  • 3. Banjo. Con el banjo, y partiendo de los ritmos country, Cohen borda un viejo blues arrastrado como una bulería de Cádiz, tributo al blues antiguo, sentido y bien pronunciado, entre vientos de pasodoble fino.
  • 4. Come Healing. En este prodigio las voces de mujer redondean una balada gospel, mientras Cohen enreda su voz con arrebatadora sencillez y se pregunta si el dinero puede ser la cura para el espíritu.
  • 5. Crazy To Love you. Arranca entre acordes de guitarra española. “Hay que estar loco para quererte, amor”, entona el prodigioso vozarrón de Cohen. “Tuve que ser gente que odiaba y nadie en absoluto”. Sencillez imbatible, y un coro infantil.
  • 6. Darkness. El banjo nos mete en la canción, un sencillo escuchado antes del disco. Entre efluvios dylanescos (de Bob Dylan y de Dylan Thomas), Cohen afirma: “No tengo futuro, el pasado durará pero la maldita oscuridad también”. Un órgano Hammond da a este tema un alegre toque setentero. Y más efluvios: “Me metí en esta oscuridad bebiendo de tu copa. Te dije ¿es contagiosa? y tú dijiste: bebe”.
  • 7. Different Sides. El órgano Hammond preside este tema humorístico. “Tú quieres cambiar la forma en que hacemos el amor, yo prefiero dejarlo como está”. Es el tema loco del disco, Cohen parece a punto de arrancarse a una marcha desenfrenada, pero al final se contiene, como siempre.
  • 8. Going Home. La letra dice “Leonard, lazy bastard (vago cabrón)”. Cohen recita, casi susurra, muy despacio y a caballo de un coro casi gospel femenino y de un piano que transporta a un viejo club de blues. El texto es fabuloso. Habla de amor, tragos, dolor, depresión, sacrificios, regresos a casa, recuperación: “Un manual para vivir con la derrota”, dice. Ironía, sarcasmo, flagelación. Y vida recobrada.
  • 9. Lullaby. Una maravillosa introducción musical de la banda abre la novena sinfonía, que deriva en una nana de ternura infinita. Ternura de cazalla y de coñac.
  • 10. Show Me The Place. “Enséñame el lugar al que quieres que vaya tu esclavo, enséñame el sitio donde empezó el sufrimiento”. Así empieza la tercera toma. Exquisito buen gusto, gran lentitud, vientos y saxos, algo que suena a gaitas irlandesas. Corto y por derecho, con impávido dominio de la voz y coros gospel. Otro himno.
portada del álbum

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