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Jean Reno, el mestizaje hecho cine

El actor francés, nacido en Casablanca de padres gaditanos, encarna a un guardabosques austriaco en 'Hermanos del viento', dirigido por el español Gerardo Olivares

El actor Jean Reno, el 18 de junio, en Shangái.
El actor Jean Reno, el 18 de junio, en Shangái. Getty Images

Juan Moreno y Herrera-Jiménez (Casablanca, 1948) lleva mucho tiempo proclamando su interés por hacer cine en España. Y sí, alguna película ha hecho con compañeros de interpretación españoles, incluso ha protagonizado algún anuncio español. Sin embargo, aún no ha llegado su ansiada película hispana, el título que le permita rendir homenaje a sus padres gaditanos. "Bueno, ahora he trabajado con Gerardo Olivares, aunque el largometraje fuera austriaco, y probablemente repetiremos. Ya tenemos un proyecto", cuenta por teléfono desde Nueva York, donde vive junto a su tercera mujer, la también actriz Zofia Borucka, y su hijo ("El más pequeño de mis seis hijos"). Entre su familia y en su cabeza sigue siendo Juan Moreno, pero fuera de su casa la gente solo le conoce por su nombre artístico, Jean Reno, una estrella mundial de cine.

Pocos espectadores saben que Jean Reno, uno de los actores franceses más populares de la historia, habla un español fluido, con un acento divertido mitad galo mitad andaluz:  "El pequeño Juan sigue aún dentro de mí, en su pena y en su felicidad. Se nota sobre todo en mi mirada sobre las cosas. Ahora estoy escribiendo mi biografía y espero desarrollarla en libro y espectáculo como un monólogo con el que haga viajar a los espectadores. Eso sí, te confieso que Juanito está muy sorprendido con la carrera de Jean, y se pellizca todos los días para creérselo". Tras decenas de taquillazos como Ríos de color púrpura, Los visitantes, El profesional, Misión: Imposible, Godzilla, Nikita o El gran azul, hoy Reno escoge sus guiones por las posibilidades de viajar, porque sienta que encaja con el personaje y por razones más sentimentales. Y a esta tercera categoría pertenece Hermanos del viento -que se estrena el viernes que viene en España-: "Quería hacer algo para la familia. En realidad, quería trabajar en una reflexión sobre la juventud y el mañana, sobre el porvenir que se labra cada uno. Yo no trabajo para mí, trabajo para los que me rodean. Ahora, nunca veo las películas con ellos, que paso vergüenza".

Hace tres años se cruzó en su camino Gerardo Olivares, que dirigió Hermanos del viento antes de El faro de las orcas. Un director sin miedo, capaz de afrontar rodajes con aquello que espantaba a Hitchcock: niños y animales. "Gerardo ya sabía cómo hacerlo desde Entrelobos. Es más, el niño protagonista de Entrelobos, Manuel Camacho, es el mismo que aquí". Cuando Reno se sumó al proyecto, ya había rodadas más de nueve horas con el águila -"unas hermosísimas imágenes"-, fundamentales para hacer creíble esta historia que se desarrolla en los Alpes en los años sesenta, donde un niño encontrará, adoptará y cuidará a un polluelo de rapaz, en contra de su arisco padre y con la complicidad del guardabosques que encarna Reno, un personaje de gran autoritas. "Bueno, creo que esta fuerza moral nace de mi físico [risas]. Mi padre era igual, no necesitaba levantar la voz".

A Reno siempre le convence un buen viaje para empezar a interesarse por un proyecto. "Me gusta estar en casa. Sin embargo, de vez en cuando me resucita el gusto por conocer cosas, personas... En realidad, no me imagino el día en que ya no pueda salir de mi hogar, sin trabajar. No pasará, porque yo moriré rodando. No lo veo de otra forma". Visto su currículo, que se acerca ya al centenar de largometrajes -y eso que empezó con 30 años-, así será: "Me cuesta decir que no, aunque de vez en cuando rechazo guiones, por supuesto. Por ejemplo, lo hago cuando no me veo dentro del personaje en mi cabeza. O cuando siento que no encajaré con la gente con la que voy a rodar. Enamorarse de todo el mundo es difícil". Con Olivares sin embargo ha surgido una historia de amor: "Un hombre formidable, ¿verdad? Amante de la naturaleza. Repetiremos seguro en su nuevo trabajo, que se filmará en el Sahara el año que viene. Y de paso me concilio con el cine español". En el desierto, una película con coches.... No suena fácil. "Hombre, no te van a pagar por nada [carcajada]".

"No me imagino el día en que ya no pueda salir de mi hogar, sin trabajar. Yo moriré rodando. No lo veo de otra forma"

A Reno le ha tenido preocupado los últimos acontecimientos políticos en Francia: "A la gente se le olvida de dónde venimos. El mestizaje es el porvenir del mundo. Así son las cosas, y siempre han sido así. ¡A ver de dónde viene la humanidad! Me siento muy cómodo en mi mezcla, si no, no viviría en Nueva York. Un ejemplo: mi hijo mayor se ha casado con una brasileña". El actor considera dentro de este devenir natural de las cosas la progresiva integración de las grandes plataformas audiovisuales en el cine. "Es normal que este nuevo dinero entre en la industria. El cine nunca ha estado quieto: pasó del mudo al sonoro, de ahí al color, al 3D, al digital... No se puede uno oponer a los cambios. Amazon y Netflix son indiscutibles, están ahí. Existe un miedo natural al cambio; contra eso, adaptación".