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EN CORTO

Daresha Kyi: “El legado de Chavela es la libertad con que vivió”

La cineasta estadounidense responde el carrusel de preguntas de este diario

Daresha Kyi
Daresha Kyi

Los demonios del alcohol dejaron 12 años muda a Chavela Vargas. Tan retirada del mundo y de los escenarios estuvo que cuando volvió a subirse (por primera vez, sobria) a una tarima la gente la daba por muerta. Daresha Kyi (Los Ángeles, 1962), directora, cantante, productora del programa La Voz Kids en Telemundo... volvió, tras un cuarto de siglo, a ponerse tras las cámaras con el documental Chavela (codirigido junto a Catherine Gund). Un retrato como era la propia Chavela: desgarrado, a calzón quitado y directo al corazón, que estrenaron en la pasada edición de la Berlinale, donde obtuvo el segundo premio del público en la sección Panorama, y que hoy llega a las pantallas españolas.

De pequeña quería ser…

Actriz

¿Qué cambiaría de usted misma?

Mmmm... Me gustaría ser más fuerte emocionalmente. Como Chavela (ríe).

¿Cuál es el mejor consejo que le dio alguno de sus padres?

Crecí sin padre, pero mi madre siempre lo tuvo claro: que fuera honesta conmigo misma. Es una forma de paz, pero francamente difícil de lograr.

¿Algún sitio que le inspira?

Hawái.

"Discutimos sobre con qué canción empezar el filme. Ganó Soledad"

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Ayer (ríe). En serio, al ver la película. No fue hasta la quinta o sexta vez que la vi que me afectó, cuando se rompió la barrera entre la directora y la espectadora.

¿Qué música le sirve para trabajar?

Reggae, soul y jazz.

¿Cómo entra en contacto con Chavela?

Mi compañera (Gund) la grabó en México en 1991. Hice un intercambio en México, pero ahí tampoco entré en contacto con ella, no formaba parte de mi mundo. Yo entro en contacto con su figura cuando comenzamos el documental. Me cautivó.

¿Qué ha aprendido de ella?

Pues mira, como cantante, de ella he aprendido que el secreto no es cantar bonito. No es cuestión de tener una voz linda, sino de transmitir emociones: ella era una maestra en transformar el dolor en arte. Como persona, lo que transmitía era el valor de la autenticidad. Es difícil, pero ser auténtico vale la pena.

¿Cuál es tu canción favorita de ella?

Mmm... Luz de luna. Y Soledad, que me toca mucho el corazón. Catherine y yo tuvimos una discusión: ella quería comenzar la película con Hacia la vida. Pero, al final, entendimos que la soledad era algo fundamental en Chavela, así que se quedó Soledad para empezar el documental.

¿Qué significa ser directora?

Este ha sido mi renacimiento como directora, pues yo he estado sin dirigir 25 años, lo que me acerca a la propia Chavela, que pasó 12 años sin cantar, alejada del mundo. Dirigir es contar historias, da igual que sea en el cine, en la televisión... Y enfrentarse a este material tan potente, tan importante... la verdad es que es un orgullo. Pero da escalofríos solo pensarlo.

¿Qué personaje de la literatura o el cine diría que se asemeja a usted?

Pamela Grier, la revolucionaria actriz de los años 70. Pero desnudándome menos (ríe).

En una fiesta de disfraces, ¿de qué se disfrazaría?

De Angela Davis.

¿Dónde le gustaría vivir?

En Atlanta, en Georgia... En Tepoztlán, como Chavela...

¿Qué la deja sin dormir?

El mundo todo. Su estado actual. Terrible.

¿Tiene algún sueño recurrente?

Ninguno.

¿Y un olor preferido?

No sé cómo se dice en español… honeysuckle (madreselva).

¿Qué le diría a Trump si lo tuviera delante?

Uy, le daría sus cachetadas (ríe). No, en serio, creo que no podríamos hablar, no hay nada en común entre nosotros.

¿Cuál es el legado más importante de Chavela?

Ya lo dijo ella: la libertad con que vivió.