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Didáctica de lo artístico

El filme, que siempre circula al servicio de la obra y de sus espectadores, se armoniza como el producto ideal para el aficionado al arte y no tanto para el cinéfilo

Imagen del documental 'Michelangelo', de David Bickerstaff.

MICHELANGELO

Dirección: David Bickerstaff.

Género: documental de arte. R U, 2017.

Duración: 90 minutos.

Afirma una de las historiadoras del arte que guía el documental Michelangelo, película sobre la figura del arquitecto, pintor, escultor y poeta italiano Miguel Ángel Buonarroti, que es "con la llegada del Renacimiento" cuando se empieza a sacar a los escultores de la categoría de "artesanos" para acabar dotándoles del estatus de "artistas"; que hasta entonces el aspecto creativo del arte de la imaginería siempre se soslayaba en beneficio del simple oficio.

Una reflexión que también podría otorgársele, aunque cambiando la escultura por el cine, a este documental británico dirigido por David Bickerstaff, correspondiente a la serie de producciones Exhibition On Screen. Hay oficio, hay didáctica, hay artesanía, respecto del cine, en la película de Bickerstaff. Pero nunca creatividad. Y quizá se podría añadir: ni falta que le hace. Lo realmente creativo va en su interior, y es la obra de Buonarroti. Porque Michelangelo, que siempre circula al servicio de la obra y de sus espectadores, se armoniza como el producto ideal para el aficionado al arte en general, y no tanto para el cinéfilo en particular. Todo es académicamente convencional en la película, desde su estructura cronológica hasta el rodaje de las entrevistas. Y, sin embargo, quizá sea perfecto para entender lo que se quiere transmitir. La esencialidad, y la genialidad, de un artista inigualable en un tiempo irrepetible. Aunque sea a base de bustos parlantes (historiadores y críticos de arte, altos responsables de museos, artistas contemporáneos), y de filmaciones de sus obras.

Porque en la película, rodada en 4K con una maravillosa definición, hay arte, pero también sociología, historia, psicología, política, religión. A base de leves movimientos de cámara con la cadencia ideal, normalmente panorámicas verticales, una ausencia total de vehemencia en el montaje, con los encadenados como paradigma de la fluidez, un acompañamiento musical que siempre confluye con el estilo de lo mostrado, y un exquisito tratamiento de la voz en off (con palabras del propio Buonarroti, extraídas de sus dos biografías publicadas en vida del artista; y también con sus poemas), la película se impone como el perfecto producto de la didáctica: el que enlaza sin alharacas ni inventivas la enseñanza con el aprendizaje.