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Historias de premio

Mo Yan despliega de nuevo su sentido del humor en esta novela corta, repleta de relatos alocados y reflexivos y escrita antes de recibir el Nobel de Literatura en 2012

El escritor Mo Yan, en una conferencia en Pekín en 2016.
El escritor Mo Yan, en una conferencia en Pekín en 2016.

Desde que Mo Yan obtuviera el Premio Nobel de Literatura en 2012, una buena parte de su obra ha venido siendo traducida al idioma español; la última, por ahora, es esta novela corta que data de 2003. Mo Yan es un autor que conoce bien la literatura occidental, pero la tradición literaria china es la base de toda su obra. En esta nouvelle trata sobre todo de problemas y vivencias de la China actual. Sin prescindir de los aspectos dramáticos de sus historias (en especial Sorgo rojo o Grandes pechos, amplias caderas), hay que señalar que es un escritor que practica con gran maestría el género de la sátira, una sátira que dirige principalmente contra la burocracia china y su sentido del humor le lleva a crear escenas y personajes hilarantes. Es un declarado admirador de la obra de Gabriel García Márquez y esta influencia se advierte sobre todo en la intervención de lo mágico y lo fantástico en la mayoría de sus novelas, que hacen que, unido a su mencionado empleo del humor, sean, por su estilo directo y poder de fascinación, apreciadas por un público amplio tanto de lectores de su país como de la cultura occidental.

Historias de premio

El mapa del tesoro escondido utiliza dos personajes principales. La historia es, de inicio, sencilla: un tipo, el primer narrador, que no tiene nombre, encuentra en la calle a un antiguo compañero de colegio, Make, que dice encontrarse en la indigencia y consigue que el primero lo invite a almorzar en una taberna de Pekín regentada por dos ancianos centenarios que preparan unos jiaozi (raviolis chinos) que no tienen rival en la ciudad. Mientras se instalan y les preparan la comida, Make va contando historias fabulosas que, en definitiva, son relatos ejemplares todos ellos relacionados con un asunto central: la desnaturalización que produce el mundo urbano en las personas y en la sociedad, así como la pérdida del sentido de la tradición.

Esta nouvelle trata sobre todo de vivencias de la China actual

Algunas de estas narraciones son muy divertidas, como la que relata la historia de un veterinario especializado en castrar cerdos que un día, por necesidad y por inconsciencia, opera del apéndice a su padre sin anestesia y lo cose como cosía la piel a los cerdos después de caparlos. El caso es que la operación es un éxito, lo que hace que la política del partido le obligue a hacer seis meses de prácticas para darle el título de doctor. Desde entonces, como dijo el delegado de su distrito, “pocos de los que entraron al hospital salieron vivos”, que añadió: “Si tuviéramos tres cirujanos como él la población descendería a mínimos históricos y habría que suprimir la norma del hijo único”. Y así se van hilvanando las diversas historias.

El tesoro es un bigote de tigre de propiedades mágicas que Make, en una de sus fantasías, consigue y pierde. Al final, los dos ancianos legarán a ambos amigos un cuaderno misterioso que está dentro de una caja de cajas, en la última de las cuales hay… un bigote de tigre; un talismán que permite a su poseedor ver el verdadero carácter de las personas representado en algún animal. Es una entrega que simboliza la transmisión de la sabiduría. No se me ocurre mejor manera de animar a la lectura de este divertidísimo y fascinante relato que el ejemplo que acabo de explicar, porque el libro está lleno de historias tan locas y reflexivas como ésta, que constituyen, a fin de cuentas, el verdadero mapa del tesoro.

El mapa del tesoro escondido. Mo Yan. Traducción de Blas Piñero Martínez. Kailas, 2017. 128 páginas. 16,06 euros