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Ensayo fílmico epistolar

Con continuas digresiones, musicales, sensoriales, la película se asocia así con la obra de cineastas como Manoel de Oliveira y Pedro Costa

Una imagen de 'Correspondencias', de Rita Azevedo Gomes.

CORRESPONDENCIAS

Dirección: Rita Azevedo Gomes.

Intérpretes: Eva Truffaut, Pierre Léon, Anna Leppänen, Luis Miguel Cintra.

Género: docudrama. Portugal, 2016.

Duración: 145 minutos.

¿La poesía debe penetrar o salir? ¿Ir desde fuera adentro o desde dentro afuera? ¿Inocularse desde el ojo hasta la tripas o el corazón, o recitarse desde la boca de uno hasta el oído de otro? ¿Leerse o declamarse? Seguramente no hay respuesta posible, y mucho menos correcta, pues en el arte nunca debe haber reglas, pero son preguntas constantes que surgen al ver la tan interesante como discutible Correspondencias, ensayo fílmico, experimento audiovisual, de la portuguesa Rita Azevedo Gomes, alrededor de la relación epistolar entre los poetas Sophia de Mello Breyner y Jorge de Sena, la primera desde su tierra, en un exilio interior, el segundo desde su exilio exterior en Brasil y Estados Unidos, ambos cercados por la dictadura de Salazar.

Acevedo, siempre valiente, al margen de la narrativa tradicional, y experimentando con diversos formatos, entre el documental y la ficción, entre el metraje encontrado, el material de archivo y la escenificación, entre el digital y el súper 8 mm, huye de cualquier frontera, lo que enlaza bien con el material de fondo de las cartas, a través de un no-relato en el que se acumulan las lecturas, a cámara, en off, tanto de los mensajes entre los poetas como de su propia obra lírica y dramática. Con continuas digresiones, musicales, sensoriales, la película se asocia así con la obra de cineastas como Manoel de Oliveira y Pedro Costa, y encuentra momentos de extremada belleza con su conjunción de palabra e imagen, nunca obvia, pues no se trata simplemente de filmar unos textos.

Sin embargo, entre la radicalidad continua de la sistemática, que incluye muchas veces la tramoya del cine, puesta al descubierto con tomas falsas y artefactos, se cuelan momentos que aspiran a ser sugerentes pero que acaban desbordando una pretenciosidad un tanto hueca, caso de los tablaux vivant de recitadores y oyentes, copas de vino en mano, falsas mirada de soslayo, que llevan de nuevo a la gran pregunta: ¿la poesía va de dentro afuera o de fuera adentro? Porque es entonces cuando, en lugar de vivirse, pasa a únicamente a escucharse. Y no es lo mismo.

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