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Ariana Grande, de estrella infantil a diva que enfurece a la Casa Blanca

La cantante estadounidense, de 23 años, ha logrado afianzarse como una de las nuevas divas pop

Ariana Grande, en un concierto de 2015.

Como el resto de divas pop actuales con un pasado de estrella infantil, Ariana Grande se ha esforzado mucho por enterrar esa imagen de purpurina. Desde polémicas antipatrióticas, a colaboraciones con músicos de otras generaciones y declaraciones feministas contra la cosificación de las cantantes pop. Sin embargo, todo eso ha quedado atrás después de la explosión que ha matado al menos a 19 personas a la salida de uno de sus conciertos en Mánchester. "Estoy rota", ha asegurado Grande en Twitter. "Desde el fondo de mi corazón, lo siento mucho. No tengo palabras", añade.

Siguiendo el patrón de Miley Cyrus o Selena Gómez, empezó en el mundo del espectáculo con 16 años. En su caso, como una de las protagonistas de la serie juvenil Nickelodeon Victorious. Desde entonces, su carrera y su imagen se han afianzado a golpe de premios y mensajes en las redes sociales. El año pasado fue elegida como mejor artista del año por los American Music Awards. En 2014 fue galardonada en los premios MTV por su vídeo Problem junto con la rapera australiana Iggy Azalea y sus últimos dos álbumes han sido nominados a mejor disco pop vocal en los Grammy.

Estadounidense, (Florida, 1993) pero con raíces italianas y británicas, Ariana Grande protagonizó una sonada polémica hace dos años. Una trifulca que empezó con un lametón a un donuts y acabó con una filtración de Wikileaks. Tras una noche de fiesta, acudió con su novio a una pastelería. Cuando el vendedor les daba la espalda, la cantante aprovechó para tomar un donuts, pegarle un par de lametones y devolverlo a la bandeja.

La escena, grabada por las cámaras de seguridad de la tienda, concluye con una frase de Grande a su novio: “Odio América”. Las redes y las revistas sensacionalistas ardieron en llamas y la cantante pidió perdón públicamente: “Estoy muy orgullosa de ser americana y mi frase ha sido sacada de contexto. Pido perdón por la elección inapropiada de las palabras”.

El mea culpa calmó a sus fans –105 millones de seguidores en Instagram pero no tanto al establishment político. Una cadena de emails que WikiLeaks sacó a la luz el año pasado prueba que en septiembre de 2015, solo un par de meses después del incidente en la tienda de donuts, la Casa Blanca organizó una gala para el presidente Obama en la que se vetó a Ariana Grande. En los correos filtrados, Zachary Allen, coordinador de finanzas del Partido Demócrata, preguntó abiertamente si era posible denegar el acceso a Ariana Grande al evento: “¿Podemos vetar a Ariana Grande?”.

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Votante confesa de Hillary Clinton durante las últimas elecciones presidenciales, su última declaración de principios fue estas navidades. “No soy un trozo de carne que un hombre puede conseguir para usarla para su placer”, publicó en su cuenta de Twitter 45.5 millones de seguidores. Era la respuesta a un fan que tras encontrársela en la calle junto a su novio, le dijo al rapero Mac Miller: “Te veo, ¡te veo tirándotela!”.

"Puede que a algunos no os parezca gran cosa, pero me provocó náuseas y me sentí cosificada continuó la cantante en las redes sociales Tenemos que hablar de estos momentos abiertamente porque son dañinos y persisten en nuestro interior como una vergüenza. Tenemos que compartir y hablar de lo que nos hace sentir incómodas porque si no lo hacemos, simplemente continuará”.

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