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El camino de la transformación de ‘La delgada línea amarilla’

La ópera prima de Celso García reúne un elenco de ensueño con un sólido guion

Silverio Palacios en 'La delgada línea amarilla'.
Silverio Palacios en 'La delgada línea amarilla'.

Durante un viaje de Guadalajara a San Luis Potosí, el director Celso García se encontró a varios hombres pintando una raya amarilla sobre una carretera desolada. Esa imagen fue el detonador para escribir el guión de lo que sería su primer largometraje de ficción. Su interés inicial era construir una historia sencilla y honesta que conectara con el mundo emocional de cinco hombres.

El resultado de esta travesía es La delgada línea amarilla, un poderoso y sensible relato sobre la fraternidad y solidaridad masculina. La cinta contó con un dream team para su producción, integrado por el cineasta Guillermo del Toro y su productora Bertha Navarro, además del también productor Alejandro Springall.

Ficha

Cinco hombres son contratados para pintar la línea divisoria de una carretera que conecta dos pueblos de México. Inician el trabajo de más de doscientos kilómetros de asfalto y pintura amarilla que deberán completar en menos de quince días. Por azares del destino, cinco solitarios se unen con el único propósito de ganar unos pesos, pero sin buscarlo, este viaje cambiará su manera de ver y entender la vida. Comprenderán que existe una delgada línea entre el bien y el mal; entre la risa y el llanto; entre la vida y la muerte.

Celso García también sabe del gran logro que significó convocar para su primer largo de ficción a cuatro de los principales actores del cine mexicano: Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Gustavo Sánchez Parra y Silverio Palacios. A este potente elenco se le suma la presencia del joven histrión Américo Hollander. Todos ellos construyen un mosaico de obreros trabajadores y sensibles.

La delgada línea amarilla es una suma de talentos, detrás y frente a la cámara, pero sobre todo es una historia que encuentra su principal fortaleza en un sólido guion de principio a fin que renuncia a los efectos especiales, la acción trepidante o el humor desbordado. En cambio, la historia se concentra en las contenidas emociones de los protagonistas, los diálogos certeros y el proceso de transformación de cada uno de los personajes. Todo esto tiene como escenario una carretera solitaria que es castigada continuamente por un sol de plomo que deja a los sentimientos sin escondite.

FilminLatino, plataforma de cine del mundo, celebra la llegada de La delgada línea amarilla a su catálogo. Ganadora de cinco premios en el Festival de Guadalajara, esta es una de las películas más propositivas y aleccionadoras de los últimos años en el cine mexicano, pues da cuenta de la multiplicidad narrativa que existe en la cinematografía local moderna.