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Netflix y Cannes se retan cara a cara

Hoy se proyecta 'Okja', la primera película de la plataforma digital en la competición del certamen francés, y a la que acompañan los responsables de la empresa

Festival de Cannes 2017
Un cartel de 'The Meyerowitz', de Netflix, en Cannes. Getty Images

Cuando hoy comience la tercera jornada del festival de Cannes, los ojos de la industria escrutarán las declaraciones de los mandatarios de la plataforma digital de contenidos audiovisuales Netflix, que acompañan a la llegada al concurso de Okja, la primera de sus películas a competición, otra incursión en el fantástico del coreano Bong Joon-ho, que ha contado con Tilda Swinton, Lily Collins y Jake Gyllenhaal. Será el momento en que por fin hablen Ted Sarandos, responsable de contenidos, Jonathan Friedland, el jefe de comunicación y Yann Lafargue, responsable de comunicación en Europa, y que respondan a la batalla comercial y económica que ha surgido desde hace dos semanas en el certamen más importante del audiovisual, que lleva dos días dedicando parte de sus ruedas de prensa a plantearse si Netflix beneficia el cine.

En Francia, el sistema está pensado para proteger las salas de cine. Las ventanas de exhibición se defienden a muerte y las películas no pueden llegar a su comercialización por Internet hasta 36 meses después de su estreno en la gran pantalla. A finales de abril, y acercándose el festival de Cannes, Netflix se planteó estrenar en Francia en cines. “Estamos explorando la posibilidad de una distribución limitada en cines para estas películas en Francia. Nos entusiasma estudiar las opciones que permitan a estos filmes ser vistos por la mayor cantidad de gente posible”, aseguraba la plataforma en un comunicado. Pero la negociación no llegó a buen puerto, y a menos de una semana de su arranque el certamen anunció que "la ausencia de estreno en salas en Francia" de Okja y de The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach, tras una “negociación en vano” con Netflix, decidía que desde 2018 “todo filme que desee entrar en la competición" tendrá que tener comprometida su distribución en salas francesas”. Y sí, al festival “le alegra dar la bienvenida a un nuevo operador que ha decidido invertir en cine", pero apoya "el tradicional modelo de exhibición del cine”, a lo que, por Facebook, el CEO de Netflix, Reed Hastings, aseguró: “El sistema cierra fila contra nosotros”.

Boicot por la comedia de Borja Cobeaga

En España el hashtag #boicotnetflix ha aparecido en decenas de mensajes en Twitter al coincidir la venta en la plataforma digital del documental El fin de ETA, de Justin Webster y con guion de los periodistas Luis R. Aizpeolea y José María Izquierdo, y el anuncio hace cuatro días de Netflix de que su segunda producción cinematográfica española será la comedia Fe de etarras, que dirigirá Borja Cobeaga con guion suyo y de Diego San José, sobre un comando terrorista que en una pequeña ciudad espera una llamada para saltar a la acción mientras la selección española de fútbol avanza imparable en Sudáfrica. “La risa puede contribuir a sanear algunas heridas”, comentó el cineasta el martes antes de que empezara esta diminuta campaña.

Los siguientes pasos han involucrado a los artistas. Y a otras plataformas, porque aunque es la primera vez que Netflix participa en Cannes –ya había estado en Berlín y Venecia, donde ya concursó Beasts of No Nation (2015), el primer largometraje que produjeron-, el año pasado Amazon Studios ya presentó cinco películas en la sección Oficial. “Pero no puedes incluir a Amazon en esta discusión, porque la división cinematográfica de la compañía está compuesta de verdaderos cineastas que aman las películas. Ayudan a que los directores encontremos la forma de expresión que necesitamos. En mi caso rodé en negativo, en color y blanco y negro. Y cuidan y están comprometidos con que se vea en la gran pantalla su producción”, decía ayer mismo Todd Haynes, cuya Wonderstruck está producida por esta plataforma digital. Y así desmarcaba a esta compañía, que sí vende derechos de exhibición en salas tradicionales antes de distribuirla por su propio canal digital.

El coreano Bong Joon-ho, antes de su rueda de prensa oficial hoy, comentó ayer también varias claves de su relación con la firma. Primero, que había asegurado en el contrato que su Okja “tuviera estreno en salas en Estados Unidos, Corea del Sur y Reino Unido”. El estreno digital tendrá lugar el próximo 28 junio en los 190 países a los que llega Netflix, que cuenta con 93 millones de clientes. Lo segundo, que solo le impusieron que rodara en digital, ya que la empresa siempre filma y archiva en 4K. Y tanto Bong como su director de fotografía accedieron cuando supieron que la cámara digital Alexa 65 les permitiría un formato de 70 milímetros, “lo que crea un gran ambiente cinematográfico”.

El miércoles en la rueda de prensa del jurado, el presidente Pedro Almodóvar leyó un comunicado escrito en el que apoyaba al certamen en esta guerra: "Netflix es una nueva plataforma para ofrecer contenido de pago, lo cual en principio es bueno y enriquecedor. Sin embargo, esta nueva forma de consumo no puede tratar de sustituir las ya existentes [...]. Me parece una enorme paradoja dar una Palma de oro y cualquier otro premio a una película que no pueda verse en gran pantalla". Solo Will Smith le replicó: “En mi casa, y lo digo con conocimiento de causa por las distintas edades de mis hijos, Netflix no tiene importancia en lo que vemos en el cine. Son dos maneras muy distintas de entretenimiento". Hasta cierto punto tenía sentido, ya que Smith protagoniza la gran apuesta de terror de Netflix para diciembre: Bright.

Ayer, antes de que la jornada desemboque en todo tipo de dimes y diretes, Netflix dio un cóctel a media tarde a la prensa especializada en Cannes. La empresa ha reservado un restaurante-casa en un lateral del hotel Carlton y han decorado la fachada con su logo, una N roja que destaca en las paredes negras. Aunque visto el habitual tamaño de los elefantiásicos anuncios en La Croisette, hasta es discreto. En el jardín trasero del local se confirmaba a los periodistas que los responsables de la compañía, ya en Cannes, no pasarían por el evento. Solo confirmaban la compra para su distribución mundial de Bubbles, la película animada en stop-motion sobre el chimpancé mascota que poseía Michael Jackson. Las palabras y las espadas quedan para hoy.

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