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Las grandes editoriales celebran el éxito de la Feria del Libro de Buenos Aires

Las ventas suben hasta 20%, sobre todo en no ficción y juveniles, pero la crisis golpea a las empresas más chicas

Estand en la Feria del Libro de Buenos Aires. Ampliar foto
Estand en la Feria del Libro de Buenos Aires. EFE

Gabriela arrastra una maleta mediana por los pasillos de la Feria del Libro. Marcha a paso firme sobre la alfombra roja que conecta a los estand de los sellos editoriales más importantes de Argentina. Es profesora de secundaria y se acerca todos los años para comprar los títulos que en la calle son más caros o cuesta conseguirlos. Sin embargo, la maleta se vuelve a casa casi vacía. “Este año encontré un poco menos de gente que el año pasado; precios más altos y pocos descuentos a los docentes”, dice Gabriela. Una mirada más optimista tienen las grandes editoriales, las verdaderas ganadoras de una de las ferias más importantes del continente, que este año recibió 1.200.000 visitantes, un 3% más que el año pasado, y registró hasta un 20% de subida en las ventas. Una verdadader burbuja en un contexto de crisis del sector, con caídas del 20% en la producción y 25% en las ventas en librerías.

“Nos fue muy bien”, se alegra Florencia Ure, gerente de Comunicación de Penguin Random House, “Recién estamos viendo los números y salimos parecidos al año pasado, con un 15% de aumento en las ventas que, teniendo en cuenta la situación general, es un muy buen número”. Las ventas de Random se cimientan, entre otras cosas, en sus títulos de no ficción, en particular los políticos. Este año, por ejemplo, tuvieron buenas ventas Laura Di Marco, con una biografía de Mauricio Macri, y el libro de Guillermo Moreno, uno de los altos funcionarios más polémicos del kirchnerismo.

El éxito de Penguin no se repite en las editoriales más chicas, muchas de las cuales tuvieron estand compartidos. Pero es similar al del otro tanque editorial, el Grupo Planeta. Marcela Kozlowski, encargada del estand, dice que la empresa que representa “siempre vende bien” y, aunque no quiso confirmar cifras, habría vendido un 20% que el año pasado. El éxito de estas editoriales está garantizado incluso antes de que comience la feria. Se trata de los sellos que comercializan las firmas más preciadas por el público argentino y que, en los últimos años, vieron infladas sus ventas gracias a dos fenómenos bien locales: el público infanto-juvenil y la ya eterna discusión acerca de la grieta política.

Así, V&R Editoras recordará con especial cariño la edición que termina gracias a un prometedor 54% de alza en las ventas. El sello se especializa en el sector de mayor crecimiento en el mercado, el de niños y adolescentes. La tercera autora que más ventas registró en la feria fue Mercedes Pérez Sabbi, dedicada a ese nicho. Salvador Doldán es el responsable del estand de Edhasa, el sello que, entre otras cosas, tiene a Harry Potter, el gran imbatible. “Nos fue un poco mejor que el año anterior en cantidad de libros. Nuestro catálogo juvenil explica el éxito porque ese es el público más decisivo en la feria año tras año. Sobre todo durante la semana porque vienen muchos contingentes de chicos de excursión con sus escuelas”, afirma el joven. En total se acercaron unos 78.000 estudiantes. “Hay un buen nivel de ventas en general pero no hay datos que puedan asegurar que se trata de una tendencia. La feria es un termómetro pero nunca marca como va a ser el resto del año”, analiza Doldán.

El debate acerca de la coyuntura económica y social también le compete a Ure, quien entiende que “una crisis como la que atraviesa el país afecta todo. Es cierto que las editoriales tardamos más en entrar en la recesión, basicamente porque si bien es un costo comprar libros sigue siendo el entretenimiento más barato en relación con el teatro o el cine. Además, hay un público cautivo, muy lector, que entra a librerías y que en Argentina es grande. De todas maneras se siente la recesión, toda la industria cultural esta resentida”. Gabriela, la docente, propone otra variable: “Ahora tenes un descuento del 20% para los docentes pero antes llegaba al 40%. Eso sucede en parte porque las grandes editoriales fueron comprándose unas a otras y las multinacionales absorbieron algunas de las que se enfocaban en los docentes. Se termina la mirada hacia el docente como el profesional del libro”.

Aique es uno de los sellos que se dedica enteramente a los docentes. Fabio Viruega, encargado del puesto de la editorial, dijo que las ventas cayeron un 30% con respecto al año pasado. “La primera semana fue en simultáneo con el fin de mes y se notó, hubo poca gente. La segunda semana repuntó aunque no tanto como en otros años. Creo que hubo menos público. Vendimos menos cantidad de libros, tal vez por los aumentos en los precios”, analizó. “Vinieron menos contingentes de docentes y tampoco hubo personalidades invitadas tan destacadas como otros años. A nosotros nos repercutió mucho el conflicto docente porque todavía no arreglaron paritarias y eso se refleja en las compras”. “Cuando hay crisis lo lógico es que la gente se ajuste y los libros no son algo vital”, cerró Viruega.

Los organizadores de la feria destacan que se ha reafirmado su carácter masivo, con un incremento del 3% en la cantidad de asistentes y anunciaron que la edición 2018, la 44º, se realizará entre el 26 de abril y el 14 de mayo de 2018, con Montevideo como ciudad invitada.

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