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Doctrina contra realidad

La novela 'Franziska Linkerhand', que fue un éxito en las dos Alemanias, rescata la figura de la escritora de la RDA Brigitte Reimann

Doctrina contra realidad

La literatura de la RDA, la que se escribió bajo las condiciones de censura y autocensura de la dictadura socialista, vive en la última década en Alemania un necesario aunque también controvertido renacimiento. Controvertido porque el afán de conocimiento, de desbrozamiento histórico de unos, choca a menudo con la difusa nostalgia glorificadora de otros, por no hablar de la simpatía ideológica de todos aquellos que se sienten edificados con los ideales humanitarios de un socialismo de estado cuya losa mortal nunca pesó sobre su existencia.

El caso es que la mayoría de las novelas escritas en la RDA trata, por activa o pasiva, del intento de reconciliar la doctrina del estado con la realidad. La representante más notoria de esta literatura del toma y daca era la prudente Christa Wolf. Sin embargo, como se sabe desde que se conocen la versión no recortada de su novela Franziska Linkerhand y sus diarios, Brigitte Reimann, la amiga malograda de Wolf, habría sido capaz de hacerle sombra. Escritas con arrojo y rabia, sus páginas rezuman sensualidad y autenticidad, su estilo es sugerente y original, cada párrafo posee tensión y chispa. Aunque la intransigente Reimann no llegara a ver la publicación de la novela en la que había trabajado más de diez años; murió de cáncer en 1973.

Franziska Linkerhand, el gran golpe genial de la por entonces desconocida escritora, se publicó en 1974, y entre sus más de seiscientas páginas contiene no una sino varias novelas: la biografía traumática de una alemana de la generación nacida durante el nazismo; la formación en los ideales del socialismo de una hija de la decadente burguesía capitalista; la trayectoria profesional de una arquitecta ambiciosa en una sociedad de supuesta igualdad y justicia; aparte de una luminosa historia de amor –imaginada por la mujer- entre dos inadaptados del sistema.

Aunque -y estas alturas del desmoronamiento del socialismo real en la RDA no podía ser de otra manera- Franziska Linkerhand es en primer lugar la novela de un desencantamiento: su audaz protagonista que apasionadamente se compromete con el trabajo, con la gente que le rodea y con la nueva sociedad a construir, choca una y otra vez contra muros de prejuicios e incomprensión, cuando no contra la burocracia de la economía planificada.

No obstante, Franziska Linkerhand fue una de las escasas novelas devoradas en ambos estados alemanes. Pues presentaba un personaje femenino de una independencia, fuerza y complejidad que en la literatura contemporánea se buscaba (y se sigue buscando) en vano. La guerrera “señorita” se oponía al programa urbanístico dictado desde arriba, tenía un ex-marido violento y unos padres fugados a Occidente; trabajaba en un pueblo de mala muerte, donde todo el mundo se emborrachaba y se daba de hostias en cuanto podía, o donde una joven trabajadora podía tener un hijo ignorando el paradero del padre. Reflejaba, en suma, los problemas de supervivencia de la posguerra alemana, el alcoholismo cotidiano, el suicidio masivo (la RDA era el estado europeo con la segunda tasa más alta de suicidio) o la violencia de género. A este “realismo” los lectores de ambos estados sí que sucumbían. A pesar de que en la edición de 1974 faltase ese 4% del texto original tachado por la censura.

La versión íntegra de Franziska Linkerhand, libro fundamental para comprender la historia de la RDA, ahora se ha publicado -gracias al esfuerzo de Errata Naturae- en una impecable traducción de Ibon Zubiaur que en su excelente prólogo además introduce en la corta biografía de la fascinante Brigitte Reimann y refiere los datos de la truculenta historia editorial.

Franziska Linkerhand. Brigitte Reimann. Traducción de Ibon Zubiaur. Errata Naturae, 2017. 678 páginas. 27,50 euros