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Bailad, ¡hasta en la cocina!

Variadas propuestas coreográficas desembarcan en el Pavón Teatro Kamikaze de Madrid

Una apuesta por dar espacio a un arte escénico denostado

Alberto Velasco, en 'La inopia. Coreografía para un bailarín de 120 kg.' Ampliar foto
Alberto Velasco, en 'La inopia. Coreografía para un bailarín de 120 kg.'

Si alguien organiza una fiesta en su casa, no se equivocará mucho si adivina que la cocina será uno de los escenarios de encuentros, bailes, conversaciones y confidencias. Esto es lo que está sucediendo en el Pavón Teatro Kamikaze, de Madrid, en el que se han programado dos semanas dedicadas a la danza, hasta el 21 de mayo. “Huimos de la palabra festival, es una fiesta”, explica el director artístico Miguel del Arco, que invita a entrar y bailar ¡hasta en la cocina! Pero de sus palabras, del manifiesto con el que presenta el programa y del título, Desembarco de la danza, se deduce que esta arte escénica no es una invitada puntual al Pavón. Tienen la intención de hacerle hueco para que se quede, pase más allá de la cocina y ocupe los espacios que necesite de la casa.

El sueño -lejos de la utopía porque Del Arco siente que lo puede alcanzar- es que en este teatro quepa “todo lo que necesite un escenario”. Y para empezar han contado con Beautiful Beach, de la compañía de Antonio Ruz, que es danza, es teatro, es música en directo y es un lienzo gris que los actores y bailarines van llenando de color. Nació en uno de los cuatro laboratorios de creación de la desaparecida LaZonaKubik, el único que no se estrenó en el Centro Dramático Nacional. Es danza... En el Pavón no quieren que programarla sea una excepción. La compañía hace honor a su nombre y Del Arco reconocía el pasado jueves que según iba la venta anticipada “eran unos kamikazes”, ayer mismo desde el teatro afirmaban que no esperaban colgar el cartel de “no hay entradas”. No es baladí recordar que es un teatro privado que depende totalmente de los ingresos por taquilla y ahí es donde el director artístico señala a las instituciones públicas como culpables de la falta de educación de los espectadores para consumir danza. Pone un ejemplo clarísimo: “Nadie nace con el gen de me gusta el fútbol y gusta porque lo meten hasta en la sopa”.

Este desembarco es arriesgado pero han jugado con el oxímoron que es hacer apuestas seguras como la de la celebración de los 20 años de Losdedae, la compañía de Chevi Muraday, premio nacional de danza en 2006. Hoy se estrena Marikón, ¡esto acaba de empezar!, una oportunidad de festejar sus dos décadas de creación. “Cuatro alocados y únicos momentos que difícilmente se repetirán por la cantidad de gente [20 personas] que se junta sobre el escenario y que de alguna manera han formado parte de Losdedae”. Una creación efímera acaba el domingo- que pone de manifiesto ese carácter fugaz e irrepetible de la danza. La trayectoria de esta compañía la convierte en un generador de movimiento y en una factoría de nuevos creadores. Algunos de ellos, como Alberto Velasco o Manuela Barrero, desembarcan también en el Pavón con sus trabajos.

20 años son mucho

Chevi Muraday lleva la contraria a la letra del tango. Ha repasado por primera vez desde que en 1997 fundó Losdedae el material que han generado “y es toda una vida”. Lo expondrán en Alcalá de Henares (Madrid) en julio. También publican un libro, ¡Esto acaba de empezar!, en el que Paco Tomás entrevista a muchos de los protagonistas de estas dos décadas de la compañía.

El buque pesado de Velasco es La inopia. Coreografía para un bailarín de 120 kg.llegará el próximo lunes. Un título totalmente descriptivo, esta pieza es el sueño hecho realidad de un niño gordo que bailaba jotas en su pueblo y que se quedaba fascinado con las orquestas de las fiestas, esas lentejuelas, esas coristas, esa iluminación... era lo más cercano a Broadway. Rotas las barreras e instalado totalmente en las artes escénicas: ha trabajado con Alberto Conejero, tiene un premio Max por Danzad malditos, participó en la serie Vis a vis y le espera en otoño el musical Billy Elliot, Velasco ha conseguido que creen para él coreógrafos como Carmelo Segura, Carlota Ferrer, Vero Cendoya o tres premios nacionales: Muraday, Daniel Abreu o Sol Picó. Con lo que ellos le han propuesto ha formado La inopia, que asegura que tiene mucho de autobiográfico. Como I'll Be Your Mirror, el domingo se estrena este primer trabajo de Manuela Barrero con su compañía dlcAos. “Es el resultado de lo que lleva mucho tiempo creando para adentro”, explica que ya es hora de sacarlo y que es un momento de celebración: lleva 10 años trabajando con Losdedae, que cumplen dos décadas, y el mismo día del estreno se cumple un año que empezó a trabajar en I'll Be... que plasmará la suma de lo que ella es: bailarina, coreógrafa, experta en arte contemporáneo y una ávida lectora.

José Luis Magaña y Joana Quesada, en 'I'll Be Your Mirror'. ampliar foto
José Luis Magaña y Joana Quesada, en 'I'll Be Your Mirror'.

El fin de fiesta correrá a cargo de la Compañía Nacional de Danza y su CND a la carta (del 19 al 21 de mayo). Se siguen rompiendo moldes y los casi 30 bailarines tomarán todos los rincones del teatro para mostrar al público desde que acceda todas las propuestas, entre las que podrá elegir para conformar el espectáculo que se representará en el escenario. Cada tarde un menú distinto seleccionado por los espectadores y en algunas coreografías José Carlos Martínez, director de la compañía, avisa que habrá sorpresas y que la interactuación del público será mayor: “Es cabaret de danza, se rompe la barrera entre el público y el escenario de tal manera que se ve hasta lo que se está metiendo en la olla”.

Tanto para el Teatro Pavón Kamikaze, que aún no ha cumplido un año, como para los 20 de Losdedae y para todos los demás, el grito de guerra de la danza para que se le dé su lugar es el mismo: ¡Esto acaba de empezar!

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