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CRÓNICA

Antonio Ferrera, con una sola oreja, triunfador absoluto de la Feria de Abril

Ha recibido los premios más importantes de un ciclo en el que se cortaron 17 trofeos

Antonio Ferrera, la tarde del pasado 6 de mayo en la Maestranza.
Antonio Ferrera, la tarde del pasado 6 de mayo en la Maestranza.

El diestro Antonio Ferrera ha sido reconocido como el triunfador absoluto de la Feria de Abril, por su dos brillantes actuaciones ante los toros de Victorino Martín y El Pilar, y a pesar de que solo pudo pasear un trofeo. Así, sin un gran triunfo que lo avale, el torero de origen ibicenco consiguió concitar la atención unánime del público con una imagen renovada de lidiador maduro, heroico y artista, que conmovió a la plaza sevillana. Su reconocimiento es aún más meritorio si se tiene en cuenta que Ferrera reaparecía en los ruedos tras casi dos años de retiro forzoso por una lesión en un codo.

El jurado de la Real Maestranza de Caballería lo ha elegido por unanimidad triunfador de la feria, y autor de la mejor faena y del mejor toreo de capa; tres galardones que demuestran el altísimo nivel de su paso por Sevilla. Otros premios de la institución propietaria de la plaza han sido los siguientes: mejor estocada: José María Manzanares; mejor subalterno: Javier Ambel; mejor subalterno en banderillas: Fernando Sánchez; mejor picador: Ruiz Román; mejor corrida: Victorino Martín, y mejor toro: ‘Derramado’, de Victoriano del Río.

Los trofeos ‘Puerta del Príncipe’ también han elegido a Ferrera como triunfador y autor del mejor toreo de capote, junto a Roca Rey, -mejor faena-, Manzanares -mejor estocada-, Rafael Rosa -mejor banderillero-, Ruiz Román -mejor picador-, y Jandilla -mejor ganadería-.

Estos son los nombres más sobresalientes de una Feria de Abril -trece corridas y un espectáculo de rejoneo- en la que no se ha abierto la Puerta del Príncipe, se han cortado 17 orejas, se ha colgado cuatro tardes el cartel de ‘no hay billetes’ -la ocupación media del aforo de algo más de diez mil localidades ha sido del 70 por ciento-, y ha dejado la impresión de que ha sido más exitosa que otros años, con público más generoso y más toros que han dado la impresión de estar por encima de sus lidiadores.

El joven Andrés Roca Rey fue el único que consiguió cortar dos orejas a un toro, en este caso a un manso encastado de Victoriano del Río, con el que exhibió su valor, su entrega y su innata capacidad para conectar con el tendido.

Dos orejas, una de cada toro, también pasearon Manzanares, espectacular en la ejecución de la suerte suprema, y Pepe Moral, autor del mejor toreo al natural ante un toro de Miura.

El resto de los matadores que cortaron un trofeo fueron Ferrera, El Cid, Joselito Adame -muy contundente, también, con la espada-, José Garrido, muy lucido con el capote, El Juli, Paco Ureña, Rivera Ordóñez, Cayetano, Alejandro Talavante y los rejoneadores Sergio Galán y Diego Ventura.

A excepción de la labor de Ferrera con el victorino Platino y de Roca con el encastado victoriano, no ha habido faenas redondas y completas, pero sí tardes en las que el público se ha divertido y ha conseguido generosamente la concesión de orejas impensables años atrás.

Por otra parte, ha habido toros que han merecido mejor trato del que recibieron de sus matadores. Solo uno, ‘Derramado’, de Victoriano del Río, fue premiado con una discutible vuelta al ruedo, porque, si bien tuvo recorrido y prontitud en la muleta, fue muy irregular su pelea en el caballo; pero hubo otros, en general mansones y con las fuerzas muy escasas, que derrocharon nobleza, cualidad no suficientemente aprovechada por los toreros.

En definitiva, una feria muy conservadora en su planteamiento de toros y toreros, que ha aumentado ligeramente su tirón en la taquilla -el número de abonados ascendió un 4,9 por ciento, hasta llegar a los 2.500-, y ha dejado la impresión de que han sido varias las tardes en las que la alegría exagerado de los tendidos ha ocultado la escasez de casta de los toros y la extrema comodidad de las figuras.