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Juegos de la imaginación

Antonio Orejudo publica 'Los cinco y yo', una autobiografía que se alimenta de hechos reales y fantásticos y pasa de la sátira del mundo a la crítica literaria

Protagonistas de la serie televisiva 'Los famosos cinco'.
Protagonistas de la serie televisiva 'Los famosos cinco'.

La quinta novela de Antonio Orejudo comienza con la presentación de un libro titulado After Five, un éxito que ha convertido a su autor en millonario y celebrity global. Esta presentación en el congreso anual sobre Enid Blyton, la escritora que triunfó con las aventuras de Los cinco, servirá de hilo para una autobiografía que se alimenta de hechos reales y fantásticos (disparates y deseos), que pasa de la sátira del mundo que nos rodea a la crítica literaria, y de ahí a la parodia de todas las literaturas, populares y cultas, que han conformado las experiencias de quienes crecieron en el tiempo de aquellas historias. Pero, al igual que no hay que haber leído libros de caballerías para entender el Quijote, tampoco hace falta conocer las peripecias de Los cinco para comprender la última novela de Orejudo.

Juegos de la imaginación

Entre las virtudes de Los cinco y yo se encuentra la fluidez con que se suceden los planos en una sola secuencia. A la presentación del libro —escrito por Rafael Reig— en el congreso blytoniano, sigue el catálogo a la vez tierno y burlesco de los compañeros de clase de Toni (parece que así llamaban al narrador / Orejudo) en el colegio Montserrat de Madrid. El relato de la vida incluye momentos de inocencia pastoral, como el verano en casa de los abuelos, escuchando Pulgarcito todas las noches con el mismo placer; y momentos de inverosimilitud deliciosa, como el encargo de un prospecto “de autor” para unas pastillas que curan el miedo a volar. No faltan las iniciaciones al amor ni la vocación literaria; ni los estudios en la Universidad Autónoma y Estados Unidos.

Además de recuerdos tuneados, el narrador glosa Los cinco y el tesoro de la isla y también la novela dentro de la novela, After Five, donde se cuenta qué fue de Julián, Dick, Ana, Jorge y Tim en la vida adulta (aunque del último, que es el perro de Los cinco, se habla poco); cómo conocieron a Orejudo y las aventuras que vivieron juntos en Almería, de cuya universidad el autor es profesor de literatura. En After Five a este se le retrata “un poco neurótico, preocupado por la muerte”. Tal vez a eso se deba cierta melancolía poco visible hasta ahora en su obra, y que quizá quepa relacionar con esa creencia tan común hoy de que la vida es “puro y simple azar o resultado de un algoritmo que nunca conoceré”.

Pero lo único cierto aquí es que ficción y realidad, burlas y veras, fluyen en una mezcla aparentemente sencilla que se levanta, sin embargo, sobre una estructura sofisticada de analogías y contrapuntos, de bromas y motivos que convergen y se apartan, bailando felizmente por las páginas. Precisamente Los cinco y yo señala la vesania y el placer de hablar de literatura, de figurarnos irrealidades, de reconstruir en nuestras mentes y dar vida a lo que son solo palabras escuchadas (Pulgarcito) o leídas (Los cinco). Lo que importa, parece decir Orejudo, es el goce y la emoción de recrear aventuras como las que él inventa con los juegos de su imaginación.

Los cinco y yo. Antonio Orejudo.Tusquets, 2017 251 páginas. 18,50 euros

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