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¿POR QUÉ CREER EN LOS LIBROS?

Frida o la explosión de la poesía

Diego Ojeda fundó su editorial para poder publicar sus propios poemas

Diego Ojeda, fundador de Frida.

Frida es hija de un suceso cultural que, desde hace unos cuantos años, copa nuestro país de poetas que regalan versos en las redes sociales, que congregan a miles de lectores en recitales poéticos, que mezclan una poesía fundamentalmente romántica y urbana. Y Frida, además de ser mujer de Diego (Rivera), es la hija de otro Diego. Ojeda, en este caso: “Frida nace a principios de 2014 sin la intención de ser lo que ahora es, una editorial grande que nace como una necesidad personal”.

Este poeta y editor quería publicar su segundo poemario y no encontraba a nadie que lo quisiera hacer. Venía de vivir un año mágico en México, tenía algo de dinero ahorrado y un buen amigo. Las tres cosas juntas consiguieron fundar el germen de esta editorial: el libro Mi chica revolucionaria. “Conseguí entrar en algunas grandes cadenas como Casa del Libro y en dos o tres semanas se convirtió en uno de los libros más vendidos de España. A partir de ahí, decidí que seguiría publicando libros. Me fui rodeando de autores que eran amigos míos”, explica Ojeda. Con las ganancias, publicaba nuevos libros. Así fue cómo nació Frida, “más por inercia de mercado que por crear una editorial seria”.

El nombre lo tuvo claro desde el comienzo: “La llamé Frida porque es una figura siempre me ha gustado mucho. Era yo adolescente y a través de una canción de Pedro Guerra, El elefante y la paloma, conocí a Frida”, explica el poeta y editor. A partir de 2011, Ojeda viajó a México a dar conciertos que es a lo que realmente se dedica, es cantautor. Y allí todavía se enamoró más.

Frida o la explosión de la poesía

Frida es una editorial muy versátil que empezó editando poesía y que, poco a poco, se ha ido diversificando y ampliando colecciones hacia otros géneros como la novela, el ensayo, el libro infantil o el libro-disco. “Si algo caracteriza a Frida es que todos sus autores son multidisciplinares: fotógrafos, músicos, raperos, periodistas... una amalgama de artistas que no solo escriben. Esa fusión es lo que hace que Frida tenga ese carácter abierto, vivo y en evolución continua”. Todos ellos tienen en común el idioma español. Un 90% de los autores son residentes en España y tienen algún otro autor en Latinoamérica.

A Diego las cosas le han salido bastante bien. Le queda muy poco espacio para la queja: “Sería un poco injusto decir que he tenido obstáculos porque en apenas tres años hemos conseguido posicionarnos con una editorial con mucha visibilidad, a la par de grandes grupos como Planeta o Penguin Random House. Obstáculos he tenido como cualquier empresa que empieza como un juego y ahora es una empresa con muchos trabajadores y una infraestructura brutal. Y todo eso he tenido que coordinarlo yo sin tener casi conocimientos”, comenta Ojeda. Quizás el impedimento más grande lo ha detectado el autor cuando han querido distribuir su trabajo con su sello y también lo que califica de “competencia desleal que hacen los grandes grupos editoriales”. En este sentido, él asegura que Frida se mantiene firme, creando tendencia a pesar de que “nos intenten copiar estilo, forma de trabajar y autores”.

Entre esos autores destacan los libros que músicos como Ismael Serrano, Pedro Guerra o El Chojin (Recalculando ruta) han publicado para el sello que comanda Ojeda: “El éxito ya no es solo estar en el top 10 de los libros más vendidos, para mí es cuando a alguien a quien tu has admirado mucho, de repente te admira a ti y decide trabajar contigo.

Hay tres razones en las que podría fundamentarse el éxito de ventas de los libros de Frida: el diseño (obra de Cristina Reina), el precio (casi todos los libros no pasan de los 14 euros), el tamaño (perfectamente manejable y que cabe en cualquier bolsillo). Diego, además de poeta, editor y músico, es un lector voraz. Entre sus recomendaciones destaca la de dos amigos: Un invierno sin sol, de Escandar Algeet que ha publicado en Ya lo dijo Casimiro Parker, y Baluarte, de Elvira Sastre, publicado en Valparaíso. En cuanto a narrativa, sucumbió a los indudables atributos de una obra tan doliente y luminosa al mismo tiempo como Instrumental, de James Rodhes, en Blackie Books.

“Creo en los libros porque me han cambiado la vida desde siempre, a nivel personal y profesional. Lo que puede pasar con un libro, es algo mucho más impredecible de lo que puede pasar con un disco. Los libros tienen vida propia y un recorrido inagotable”. ¿Cómo no vamos a creer en ellos?