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Rajoy elogia la “ficción real” de ‘Patria’ en la entrega del premio Umbral

El presidente del Gobierno alaba el novela de Aramburu que distingue el bien del mal frente al terrorismo de ETA en la entrega del galardón literario

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y Fernando Aramburu, este lunes, en la entrega del premio Francisco Umbral al escritor.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y Fernando Aramburu, este lunes, en la entrega del premio Francisco Umbral al escritor. EL PAÍS

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, despejó este lunes su agenda para acudir a la entrega del premio Francisco Umbral al mejor libro del año 2016 a Patria, del vasco Fernando Aramburu, que retrata las penurias y destrozos de dos familias vecinas y en principio amigas de un pueblo de Euskadi ante la repercusión directa de los asesinatos de ETA. Rajoy ensalzó los logros conseguidos por el fenómeno Patria, que ya va por su 16 edición, al señalar que es una novela "a leer para recordar y para saber qué ocurrió, para conocer la verdad" en estos tiempos "de perspectivas diferentes". Rajoy calificó Patria de "ficción real" especialmente útil para distinguir ahora "el bien del mal".

No es habitual en la agenda institucional del presidente del Gobierno que se reserve huecos para participar en actos culturales. Desde que fue investido de nuevo a finales de octubre apenas ha acudido a la habitual sesión de condecoraciones de Alfonso X el Sabio y en Navidades, porque le pillaba de paso, a la inauguración de una exposición sobre José Luis Borges en Nueva York. Rajoy no cree en la necesidad de un Ministerio de Cultura en exclusiva, ya admitió que no había visto ninguna película de los Goya y tampoco acude al cine o al teatro. Los libros que le gusta leer suelen ser policiacos y el periódico, el Marca.

Pero Patria le mantuvo en vela varias noches estas pasadas Navidades en "Sangenjo", la localidad gallega donde dispone de una casa para sus vacaciones. Lo contó este lunes durante el acto de entrega a Aramburu del premio Francisco Umbral y donde reveló que ya le había causado también una gran impresión otra obra en la misma línea de ese autor, Los peces de la amargura.

El jefe del Ejecutivo recurrió para alabar el exitoso texto de Aramburu al actual cuestionamiento de la verdad irrefutable con la teoría de la postverdad, de tanto éxito en los Estados Unidos de Donald Trump, y para destacar que frente a los que creen que "no hay verdades sino perspectivas diferentes del gusto del consumidor" Patria sí hay que leerla "para distinguir el bien del mal y contar lo que el ser humano no debe hacer de nuevo".

Rajoy recordó ante numerosas autoridades, representantes de asociaciones de víctimas y ante el autor, Aramburu, nacido en San Sebastián en 1959 y que se declaró concernido y comprometido frente al terrorismo de ETA "literaria, ética y políticamente", a las víctimas etarras de su partido, el PP, y también los duros momentos que vivió en su etapa al frente del Ministerio del Interior. El líder del PP apuntó sobre la novela y la recreación literaria de aquel ambiente opresivo por parte de Aramburu que "todas las personas que aparecen existieron y todos los hechos tuvieron lugar aunque no fueran los mismos".

El presidente del Gobierno quiso lanzar un mensaje más genérico que la condena del terrorismo sobre las limitaciones que pretenden ahora algunos partidos políticos y particularmente los nacionalistas más radicales. Rajoy subrayó así que "ante los derechos individuales de los seres humanos nada son las patrias, ni los territorios ni las hectáreas". Y en la misma línea remachó: "Los imaginarios derechos de los territorios jamás están por encima de las personas, que son sus verdaderos titulares".

Aramburu empezó su discurso de agradecimiento reescribiendo la famosa frase de Umbral al comentar de entrada que no había acudido al acto, celebrado en la Real Casa de Correos que ejerce como sede de la Comunidad de Madrid, para hablar de su libro aunque luego fue exactamente lo que hizo. Pero lo hizo trascendiendo los aspectos más concretos y confesando las pretensiones que se marcó al escribir Patria. El autor justificó así su aportación literaria y su mirada frente al terror de ETA no como una aproximación más al "tema" del terrorismo "sino como una exigencia personal" que le marcó durante muchos años de su vida en Euskadi y luego desde su lugar actual de residencia en Hannover (Alemania).

Fue ahí cuando Aramburu reseñó aquella época pasada de los peores años de asesinatos de ETA en el País Vasco con "sufrimiento, lágrimas, viudas, huérfanos, muchedumbres aclamando a los agresores, silencio y complicidades, crueldad y miedo" y cuando la contrapuso a la sensación de paraíso actual que se puede apreciar ahora en localidades como San Sebastián, "con la playa y las terrazas llenas", pero en las que no se ven ni placas ni recuerdos de lo ocurrido. El novelista proclamó que se rebela y quiere combatir ese olvido y reveló que por eso se propuso escribir Patria, para "colocar al individuo, al ser concreto, con sus nombres y apellidos, en la historia con sus circunstancias inmediatas". Algo que cree puede hacer mejor la literatura que el periodismo, los historiadores o incluso los políticos.

El periodista Fernando Rodríguez Lafuente, uno de los moderadores del acto, rescató del pasado novelista de la talla del escritor ruso León Tolstói para equiparar Patria y a Aramburu con Guerra y Paz o con las descripciones del español Benito Pérez Galdós del Madrid del siglo XIX. Y se recomendó su lectura especialmente para las generaciones más jóvenes.

El premio, dotado con 12.000 euros, está organizado por la Fundación Francisco Umbral, constituida por Unidad Editorial, promotora del diario El Mundo. El jurado estaba formado por Manuel Llorente, redactor jefe de Cultura de este periódico; César Antonio Molina, escritor y exministro de Cultura; Fanny Rubio, escritora y catedrática de Literatura de la Universidad Complutense de Madrid; Santos Sanz Villanueva, crítico y catedrático de Literatura de la UCM; Fernando R. Lafuente, director de Revista de Occidente; Carlos Aganzo, poeta y director de El Norte de Castilla, y Juan Cruz, adjunto a la dirección de EL PAÍS.

Aramburu recomendó un poco más de tiempo para componer totalmente el relato literario y veraz de lo sucedido en Euskadi en esos terribles años de los asesinatos de ETA y relató como ejemplo de lo que le gustaría que un futuro próximo pasase aquí los paseos que ya da con su perra por la ciudad de Hannover, arrasada en un 80% por los bombardeos aliados en 1943, donde sí se colocan placas y se ofrece información sobre las víctimas. Y sobre esa base aconsejó: "Se ha necesitado tiempo para mirar de frente a su historia".