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Darío Arizmendi: “García Márquez fue único; los demás somos unos aprendices”

El periodista colombiano recibe en París el premio Personalidad Iberoamericana del Año

El periodista colombiano Darío Arizmendi, el pasado septiembre en Bogotá.
El periodista colombiano Darío Arizmendi, el pasado septiembre en Bogotá.

Colombia bien puede tener la impresión de que Darío Arizmendi ha entrevistado a todos sus ciudadanos y de que no ha habido noticia en su historia reciente que no haya contado. El periodista colombiano (Yarumal, 1946) recibió este jueves en París el premio Personalidad Iberoamericana de 2016, entregado por la Organización de Periodistas Iberoamericanos, un galardón que corona una trayectoria de cinco décadas dedicadas al oficio. “Nací para el periodismo y quiero ser periodista hasta el último día de mi vida”, afirma por correo electrónico desde Bogotá con una convicción que en su país hizo famosa Gabriel García Márquez, con quien esbozó a principios de los ochenta el proyecto de lanzar un periódico y con quien mantenía una vieja amistad.

El diario que Arizmendi y el premio Nobel de Literatura imaginaron se llamaba El Otro y no pudo ver la luz por una miríada de razones “políticas, ideológicas, económicas: la crisis interna, la recesión, la abrupta caída de la pauta publicitaria y las dificultades para completar el grupo de inversionistas”. Pero, sobre todo, “por temas de seguridad e integridad del equipo de promotores y directivos, que se exponían a amenazas, secuestros, terrorismo”, añade. Esos años, Colombia estaba a las puertas de que el cartel de Medellín declarase una cruenta guerra al Estado.

En 1986, el cartel que lideraba Pablo Escobar asesinó al director de El Espectador, Guillermo Cano, quien se había mostrado implacable en las páginas del diario contra el narcotráfico y los criminales. “Años después, Gabo me confesó que si hubiéramos continuado en el empeño y la aventura [de El Otro] todos estaríamos muertos. Creo que tenía toda la razón”, enfatiza Arizmendi.

El periodista, quien desde hace más de 25 años dirige el programa de noticias 6AM Hoy por hoy de Caracol Radio, que más de un millón de personas escuchan todas las mañanas, destaca del Nobel la “obsesión por el rigor y la práctica del reporterismo en todo el sentido de la palabra”. “Gabo fue único en todo; los demás somos unos aprendices”, sentencia. “Alcanzó todo lo que se propuso. Fue un Maestro. Con mayúscula”.

Arizmendi vertió los detalles de esa admiración en su libro Gabo no contado (Aguilar, 2014), en el que narra 35 años de amistad con el escritor y en el que cuenta historias como la de una visita de ambos a La Habana en la que Fidel Castro reconoció a García Márquez que uno de sus grandes errores fue haber expropiado las empresas norteamericanas sin pagarles una indemnización, lo que había dejado aislada a la isla y sin posibilidad de recibir inversiones por el consecuente bloqueo económico. Castro agregó que le había pedido encarecidamente a Hugo Chávez que no cometiese el mismo error en Venezuela, recuerda Arizmendi.

Con este último premio que le fue entregado ayer en la capital francesa, Arizmendi ya suma cuatro galardones a su labor, junto al María Moors Cabott de la Universidad de Columbia (EE UU, concedido en 1986), el Simón Bolívar (Colombia, 1989) y el del Círculo de Periodistas de Bogotá (2015).

La noticia más esperada

Con pocas cosas aún pendientes de hacer en el oficio, el año pasado tuvo la satisfacción de contar una noticia que su país aguardaba desde hacía décadas y que él siempre había querido publicar: la firma del acuerdo de paz con las FARC.

“Las ondas de Caracol Radio llegan a lo más profundo de las selvas y del campo. Estuvimos durante estos largos años a favor de una solución política del conflicto que nos desangró durante más de cinco décadas”, explica sobre la forma en la que la emisora contó una guerra cuyos acuerdos de paz se empiezan ya a desarrollar. “Cero polarización y cero radicalismo. Respeto por las ideas de los demás. Esa ha sido nuestra línea”, remata.

El desafío de las redes sociales

Darío Arizmendi celebra las bondades de los avances tecnológicos y la necesidad de adaptarse a la nueva era, pero desconfía de la proliferación de información en Internet. “Sin duda las redes sociales son un gran desafío, con todas sus bondades y mentiras, desfiguraciones, inexactitudes y carencia de rigor”. “Hay que asumir un nuevo papel de legitimación, de enriquecimiento de contenidos y de contextualización. En otros términos, del ámbito multimedia. Todos los medios en uno solo: la digitalización a fondo, con lo que esto significa en materia de profesionalización, actualización y capacitación de nuestros equipos multidisciplinarios”.

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