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FOTOGRAFÍA

Frente al tedio de la perfección: el error

Se publica el primer monográfico dedicado a Erik Kessels, que reivindica la fotografía vernácula como antídoto a la vacuidad de muchas imágenes que nos inundan a diario

Instalación 'Shot of My Feet', fstop International Photography Festival, Leipzig, Alemania, 2014 Ver fotogalería
Instalación 'Shot of My Feet', f/stop International Photography Festival, Leipzig, Alemania, 2014

“La gente consume fotografías. Ha dejado de mirarlas“, recalca Erik Kessels (Roermond, Holanda, 1966) en dos enunciados que se insertan en The many lives of Erik Kessels. Se trata del primer monográfico dedicado a este artista, que se ha impuesto la misión de que volvamos a mirar de verdad las imágenes; detener la mirada del espectador, haciéndole partícipe de lo que ve. Para ello se ha convertido en un coleccionista de fotografía vernácula. De la 'fotografía encontrada', siguiendo la senda iniciada por el surrealismo y Duchamp. Peinando mercadillos, y sumergido en el pozo sin fondo que es Internet, descontextualiza las imágenes otorgándolas una narrativa que va mucho más allá de su significado individual.

 A medida que los teléfonos móviles se han hecho indispensables en nuestras vidas, y que Internet y las redes sociales han trastocado nuestra manera de relacionarnos con nuestro entorno, y por tanto su valoración, el número de fotografías realizadas anualmente aumenta de forma exponencial. Según datos recogidos por Infotrends y publicados en The New York Times, un 75% de estas imágenes han sido tomadas con algún tipo de móvil y el número de fotos tomadas se ha triplicado desde 2010. Se espera que durante el transcurso del 2017 alcance la cifra de 1,3 trillones. Así devoramos imágenes de forma masiva, como si de comida basura se tratase: “De la misma manera que la comida que consumimos tiene la apariencia de perfecta pero no tiene substancia, lo mismo podemos decir de esa cantidad de imágenes con que a diario alimentamos nuestras retinas”, escribe Kessels. "Nos hemos vuelto unos iliteratos visuales, consumidores pasivos. No leemos las imágenes. La calidad se está ahogando en un mar de cantidad”. 

Instalación '24 Hrs in Photos', Vevey, Suiza, 2014 ver fotogalería
Instalación '24 Hrs in Photos', Vevey, Suiza, 2014

A los treinta años el artista holandés conocía ya todos los mecanismos que se encontraban detrás del mundo de la comunicación. Estudió escaparatismo y diseño, y se dedicó a la ilustración en una agencia publicitaria, hasta que llegó a fundar la suya propia en Ámsterdam, KesselsKramer. En la actualidad es también el editor de la revista Useful Photography. Fue precisamente su reacción ante la asepsia del mundo publicitario la que encendió su pasión por la fotografía vernácula: “En el diseño y en la publicidad la imagen perfecta es percibida como la única imagen aceptable. Esto me aburre”, señala Kessels. De esta suerte, comenzó la búsqueda de aquellas imágenes tan reales como imperfectas que conforman su obra. “Las faltas, flaquezas y errores que componen las imágenes que colecciono las hacen más auténticas y humanas. Las utilizo tanto en mi trabajo publicitario como en el artístico. Exploro la imperfección en un mundo perfecto”.

En 1988 publicó su primer fotolibro, Missing link, compuesto por una serie de polaroids sobre distintos temas, en las que el nexo entre ellas queda a la libre interpretación del lector. El diseño del libro, en forma de fuelle, permite variar el orden de lectura de las imágenes durante su visualización. “Kessel no atrapa a las imágenes dentro de una única interpretación, por el contrario, idea un mecanismo que enfatiza la profundidad semántica y su maleabilidad. Como tal, el libro es una oda a la libre circulación de signos”, escribe Francesco Zanot en uno de los textos que incluye The many lives of Erik Kessels. Editado por la editorial Aperture en colaboración con Camera, recorre la trayectoria artística a través de veinte de sus series e instalaciones, en las que el autor nos invita a abandonar nuestra actitud pasiva y a preguntarnos sobre aquello que observamos.

Imagen de la serie 'In almost every picture #07' ver fotogalería
Imagen de la serie 'In almost every picture #07'

Pronto Kessels, en un alarde de 'ecología de la imagen', comenzaría a replantearse la necesidad de crear más imágenes nuevas en este mundo de sobreabundancia de ellas. Así comenzó un proceso de apropiación y descontextualización de imágenes ya existentes, cuyo resultado se puede observar en los más de sesenta libros producidos bajo el binomio de artista y curador. Nunca altera ni manipula las imágenes, su trabajo se ciñe al puro arte de selección que celebra la capacidad artística del amateur. Tan accidental, como pura.

Entre las series más destacadas se encuentra In Almost every picture #7, en la que la biografía de Rita Van Dijk queda expuesta de una manera muy curiosa: fotografiada a través de la cámara de una atracción de tiro de ferias. La serie comienza en 1936 y llega hasta nuestros días, mostrándonos a Rita, año tras año, sujetando el rifle, cada vez que era capaz de acertar a la diana. Almost every picture #9 (2010) destila humor y ternura al presentar la complicada tarea de una familia en su intento de fotografiar a la mascota de la casa, un perro, cuya negra pelambrera, unida a la escasa pericia fotográfica de sus dueños, dificulta su descripción hasta en ocasiones aparecer como un espectro.

Instalación de 'Unfinished Father', Fotografia Europea, Reggio Emilia, Itallia, 2015 ver fotogalería
Instalación de 'Unfinished Father', Fotografia Europea, Reggio Emilia, Itallia, 2015

Pero si bien la obra del artista holandés está compuesta fundamentalmente de la vida de los otro, el libro incluye algunas de sus series autobiográficas, entre ellas Unfinished Father ( 2015). Kessel presenta las piezas y las fotografías que su padre utilizaba para restaurar su objeto fetiche: un Fiat 500, Topolino, trabajo al que se dedicó amorosamente hasta que una apoplejía interrumpió el proyecto. Una reflexión que nos habla del valor de la perseverancia y de cómo, a su pesar, a veces el control de nuestras vidas se nos escapa.

 Es en la fotografía amateur en la que Kessel ha encontrado una inagotable fuente de inspiración. “Los amateurs no tienen límites. Hacen distintas elecciones a las de los artistas porque no están pensando en las galerías”, señalaba el artista en una entrevista en 2014 con The Guardian. “Están casi ciegos a esas cosas como el buen gusto porque habitan su propia zona. Entras en su mundo al mirar su obra. Un mundo que quizás parezca extraño a los demás, pero en esto radica su belleza. En esto y en sus historias”.

La obra de Kessel es un canto a la belleza de la imperfección y de los errores. ¿No son acaso estos mismos los que han hecho avanzar a la historia de la fotografía? El error puede dejar de ser un fracaso y convertirse en fuente de inspiración.

“Es importante hacer fotografías malas”, decía Diane Arbus. “Son las malas las que tienen que ver con aquello que nunca has hecho”.

The many lives of Erik Kessels, Aperture/Camera. 576 páginas. 55, 25 euros.