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‘IN MEMORIAM’

Rubens Henríquez, referencia de la cultura en Canarias

Su trabajo como arquitecto proyectista ha sido y es referencia obligada para todas las generaciones posteriores

Desde la izquierda, el pintor Joan Miró, el arquitecto Josep Lluís Sert y Rubens Henríquez.
Desde la izquierda, el pintor Joan Miró, el arquitecto Josep Lluís Sert y Rubens Henríquez.

Acaba de fallecer, a los 92 años, Rubens Henríquez Hernández, una de las piedras angulares de la arquitectura del siglo XX en Canarias. Galardonado con la primera medalla de oro otorgada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, su trabajo ha sido y es referencia obligada para todas las generaciones posteriores de arquitectos canarios.

Hombre polifacético, humanista incansable, destacó en todos los campos de su quehacer profesional, que fueron muchos. A su trabajo como proyectista sumó una intensa actividad política como procurador en Cortes y diputado, una amplia labor como urbanista, importantes aportaciones a la Ley del Suelo de 1975 —como el concepto de valor catastral—, y un papel fundamental como abanderado de los intereses de los arquitectos canarios, siendo artífice principal de la creación del Colegio de Arquitectos de Canarias, del que fue su primer decano.

De su mano la profesión se convirtió en referente social y en antorcha de la cultura en las islas, reposicionando de nuevo la escena local a la altura del panorama internacional, como ya hubiera hecho Eduardo Westerdahl en los años treinta a través de la revista de vanguardia Gaceta de arte. Bajo su decanato el Colegio de Arquitectos de Canarias inicia una etapa de intensa actividad cultural: se celebran en Tenerife, en 1972, la primera exposición en España sobre la obra del arquitecto Josep Lluís Sert, numerosas exposiciones de artistas contemporáneos y, en 1973, la Primera Exposición Internacional de Escultura en la Calle, con obras de los artistas más importantes del siglo XX, entre ellos Joan Miró, que estuvo con Sert para el homenaje que el Colegio le dedicó a éste.

Pero si la labor de Henríquez fue decisiva para el devenir del colectivo en la sociedad insular, no menos lo fue su labor como arquitecto proyectista para el desarrollo de la arquitectura moderna en Canarias. Rubens Henríquez es una pieza clave para comprender la gestación de la segunda modernidad en Canarias en los años cincuenta, y el rápido posicionamiento de las islas, en la década de los sesenta, a la altura de las tendencias arquitectónicas que se desarrollaban en el resto del mundo. Su obra atiende a muchos de los temas situados en el centro del debate arquitectónico internacional del momento, y lo hace de una manera personal, reflexiva y fundamentada en la racionalidad proyectual, donde las inquietudes universales de la modernidad son modeladas por las singularidades del archipiélago: el paisaje, el clima, los materiales y la tecnología disponible.

La obra de Henríquez sintetiza el espíritu inicial de la segunda modernidad en Canarias, pues constituye, como apunta Oriol Bohigas, “una investigación a partir del origen de los problemas, sin prejuicios formalistas”. En sus obras hay siempre una componente de experimentación, bien con el modo de habitar, bien con las tipologías, bien con las técnicas constructivas. Cada una de sus obras es diferente, aborda un reto en sí misma y surge de un profundo proceso lógico. Son obras como el Centro de Educación Especial Hermano Pedro, Tenerife (1971), donde la fuerza plástica del edificio surge de la lógica vinculada a la prefabricación; la Gasolinera en Los Llanos, La Palma (1964), resultado de un proceso de abstracción geométrica enraizado en su contexto físico; las Cuatro viviendas en La Laguna, Tenerife (1963), donde los condicionantes del lugar y la abstracción del prototipo derivan en una singular solución, o las Viviendas escalonadas en Ifara, Tenerife (1969), donde la repetición conceptual de la unidad tipo y la abrupta topografía dan forma al conjunto.

El resultado es una obra difícil de encasillar, universal y particular al mismo tiempo, de enorme rigor y de gran fuerza plástica, cuyo conocimiento contribuye a completar el panorama arquitectónico español del tercer cuarto del siglo XX.

Se nos ha ido un gran maestro, ojala que su legado nos acompañe siempre.

Cristina Vázquez de Parga, arquitecta, máster por la Universidad de Harvard, es autora de la tesis doctoral Rubens Henríquez, arquitecto. Pionero de la segunda modernidad en Canarias.