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El final del viaje emocional de ‘The Leftovers’

La serie creada por Damon Lindelof y Tom Perrotta termina con su tercera temporada

Justin Theroux, en la tercera temporada de 'The Leftovers'.

The Leftovers se aproxima al final por partida doble. En la ficción, cada vez está más cerca ese día en el que una gran parte de la población cree que el mundo tal y como lo conocemos se va a acabar. En la realidad, la serie arranca su tercera y última entrega en la madrugada del lunes (tanto Movistar Series Xtra como HBO España emiten los capítulos a las 03.00, de forma simultánea a Estados Unidos). Con esta tanda de ocho episodios concluirá la obra televisiva de Tom Perrotta y Damon Lindelof. “Sinceramente, cuando estaba con el episodio 7 y recibí el 8 no podía pensar cómo serían capaces de ponerle fin hasta que me di cuenta que Damon no estaba preocupado con las resoluciones, solo con las emociones que dejaría esa última hora”, resume el protagonista de esta serie, Justin Theroux.

Es el que más cuenta. La actriz Carrie Coon no puede o no quiere describir la hora del adiós. “Lo único que te puedo decir es que me alegra despedirme de Nora cuando todavía sigue siendo un misterio para mi”, puntualiza la intérprete de su personaje. Perrotta se limita a señalar que es muy difícil hablar de algo “tan privado” como el final. Y Lindelof cierra el círculo dándole la razón a su actor. “Digamos que empezamos el final planteándonos cómo queríamos dejar al público. Si iba a ser un final feliz, triste, un poco de todo...”, añade sin especificar cuál fue su elección. Solo una pista. No piensa concluir The Leftovers justificándolo todo como si fuera un sueño. Eso ya lo aprendió con Perdidos. Las otras dos temporadas de The Leftovers también le han enseñado algo. “El final de la primera funcionó. Lo mismo que el de la segunda. Así que buscamos esa misma respuesta positiva pero con algo nuevo”, detalla.

El final del viaje emocional de ‘The Leftovers’

Como señala Coon, el tono de esta entrega será más contemplativo, diferente al de anteriores capítulos. “De tono la primera fue la más dura. La más lúgubre, algo que también marcó nuestro comportamiento en el set. Esta vez hasta hubo algún momento de humor”, asegura Theroux. Al fin y al cabo la serie sigue centrada en un mundo en el que el dos por ciento de la población un buen día desapareció. O, mejor dicho, en la forma en la que llevan la pérdida el resto de los mortales, los que quedaron atrás de ese momento entre místico y misterioso que para Perrotta es comparable con el 11-S, el derrumbe de Wall Street o el resultado de las últimas elecciones estadounidenses. “Hay algo catártico en interpretar algo así”, añade el actor.

La otra novedad se llama Australia. Si la primera temporada transcurría en el estado de Nueva York y la segunda, en una pequeña localidad rural de Texas, la tercera entrega de The Leftovers cambia de continente a un paraje que, según Coon, se convierte en un personaje en sí mismo. “No iría tan lejos pero sí que ha sido beneficioso porque es tan diferente que ofrece un nuevo aspecto a nuestros personajes”, puntualiza Theroux.

El final del viaje emocional de ‘The Leftovers’

Nunca lo de "nuestros personajes" fue un término más acertado, porque tanto Lindelof como Perrotta, autor de la novela que servía de punto de partida a la serie, admiten que ellos dijeron adiós hace tiempo a sus propias creaciones. “Los actores los colonizaron”, admite el escritor. Recuerda ahora, por ejemplo, que no tuvo nada claro que Theroux fuera el actor adecuado para el papel de Kevin. “Demasiado guapo”, subraya. “Le hicimos leer dos veces y todavía no nos lo perdona”, añade Lindelof. “Yo tampoco lo tenía claro. Quería saber que era una gran serie, no solo un gran piloto, y que no iba a extenderse ocho años”, recalca el actor. Ahora ninguno de los tres puede ver a Kevin sin ver a Theroux. “Aprendimos a escribir el papel a su medida”, remata Lindelof.

Una historia más allá de la familia

Para Lindelof hay dos tipos de series: las que se centran en el lugar de trabajo y las que lo hacen en la unidad familiar. “Pero luego están las realmente buenas, las que trascienden esta distinción, como Los Sopranos, una historia de familia en el lugar de trabajo”, asegura. Esa ha sido su meta para The Leftovers. Una vez más Theroux da la razón a sus creadores. Fue capaz de ver esa dualidad desde que empezó la serie. La lección se la dio el episodio 9 de la primera temporada. “Se trata de un flashback que muestra su vida antes de la desaparición. La de un hombre rodeado de su familia pero insatisfecho. De ahí que todo lo que hace Kevin durante el resto de la serie sea buscar a su familia, una familia en cualquiera de sus formas”, resume.

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