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Poesía de la memoria

La capacidad de la cineasta argentina para revelar el anhelo de lo extinguido, para devolverlo literalmente, es inabarcable

Fotograma de 'La idea de un lago'.

LA IDEA DE UN LAGO

Dirección: Milagros Mumenthaler.

Intérpretes: Carla Crespo, Rosario Bléfari, Juan Barberini, Juan Greppi.

Género: drama. Argentina, 2016.

Duración: 82 minutos.

La nostalgia es un Renault 4 verde en medio de un lago. Así son los recuerdos a veces. Los de la niñez, los del tiempo que nos marcó para siempre, los de los juegos infantiles y los de la ausencia, los de la espontaneidad y los de la incomprensión. Ese coche mítico, en Argentina, en España, dónde no, flotando en medio del lugar de recreo vacacional, es la imagen mítica de una película conmovedora en su aparente sencillez, teñida de fabuloso onirismo: La idea de un lago, una obra de Milagros Mumenthaler que solo puede amarse.

La capacidad de la directora y guionista argentina para revelar el anhelo de lo extinguido, no para representarlo ni para reproducirlo, sino más allá, para devolverlo literalmente, es inabarcable. Y lo logra tanto en el fondo como en la forma. En el fondo, de un modo adulto, saltando desde la ingenuidad infantil hasta el poso de la madurez, adentrándose en la calma del pasado y en el vértigo del presente. Desde luego, la nostalgia era eso.

Y en la forma, a través de una hermosa y muy trabajada fotografía de Gabriel Sandru, de colores muy contrastados y leve grano en las secuencias ambientadas en los años 80, como las fotos, como las diapositivas de aquellos tiempos, y sin embargo mucho más plana y descolorida en las secuencias del presente, haciéndose acompañar además de ropas de colores muy fuertes en los momentos pretéritos, y de vestuario mucho menos intenso en la actualidad. Junto a ello, una música normalmente diegética, desde dentro del relato, que de pronto explota cuando suena en forma de banda sonora exterior, con una insólita brillantez lírica.

La idea de un lago, inspirada en el libro de poemas Pozo de aire, de Guadalupe Gaona, es un relato sobre la ausencia que, claro, en Argentina y en esos años, abarca también lo social y lo político. La represión de la dictadura militar, la desaparición del padre, la destrucción de individuos, de familias. Y a pesar de ello, también es un relato sobre las presencias, sobre las relaciones madre-hija, hermano-hermana, expuestas a veces, a la manera del Bergman de Secretos de un matrimonio, con parlamentos (casi) a cámara de su treintañera protagonista.

Así, los juegos infantiles y la despreocupación pueden coincidir con la búsqueda actual de un lugar en el mundo, en la que confluyan lo etéreo y lo palpable, lo que se fue para siempre y lo que por suerte permanece. Como un Renault 4 flotando sobre un lago, como la foto digitalizada de un padre ausente, como la conversación por chat con una madre siempre presente.

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