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“El portátil es un instrumento musical mucho más personal que una guitarra”

Holly Herndon presenta en España su segundo disco, 'Platform', un estudio sobre la naturaleza cooperativa del mundo actual

Holly Herndon, durante una actuación en Atenas en marzo de 2015.
Holly Herndon, durante una actuación en Atenas en marzo de 2015. Getty Images

Dos semanas en Berlín fue todo lo que hizo falta para cambiar la vida de Holly Herndon. “Fui en un intercambio de estudiantes cuando estaba en el instituto. Allí tuve mi primer contacto con la música electrónica. Me impresionó muchísimo. Fue como aterrizar en otro planeta”, recuerda desde esa misma ciudad, donde ahora reside con su compañero sentimental y artístico, Mat Dryhurst. En realidad sí venía de una galaxia muy lejana. En 1997, poco tenía que ver la capital alemana con Johnson City, Tennessee, una ciudad de 65.000 habitantes donde creció en una familia profundamente religiosa. “En mi pueblo no había nada parecido y aunque lo hubiera habido, me habría dado igual, porque hasta los 21 no te dejan entrar en sitios donde se sirve alcohol”, recuerda. Por eso, en cuanto pudo volvió a Berlín. Esta vez por dos años. “Me metí de cabeza en la escena de clubes. Trabajaba de camarera y lo viví intensamente. Poco a poco mis gustos fueron cambiando hacia la electrónica que no estaba vinculada con el baile. Empecé a interesarme por lo experimental, recibí clases de improvisación vocal, composición moderna…”.

 Llegado cierto punto, Herndon sintió que aquellos experimentos sonoros que realizaba con secuencias eran más que un hobby. Pensó que necesitaba formación y volvió a Estados Unidos. Años después, en noviembre de 2012 lanzó Movement, su primer disco, una mezcla de sonidos académicos con el picor de la pistas de baile. Acababa de comenzar un doctorado en el Centro Stanford para la Investigación Informática en Música y Acústica, en San Francisco.

Con 36 años Herndon es tan músico como artista sonoro. Como Laurie Anderson antes que ella, tiene un pie en la experimentación y otro en el pop. “En el tiempo en el que vivimos, la electrónica me parece la forma de expresión musical más contemporánea. Pero además me permite mayor control. Soy la dueña de mi destino. Mi portátil es un instrumento musical mucho más personal que una guitarra. Todas mis relaciones personales salen de él. El ordenador es el instrumento más contemporáneo que existe”. Esas relaciones son la base de Platform su segundo y último disco hasta el momento.Editado en 2015 por 4AD, discográfica británica que ha cobijado a Pixies, Bon Iver o Grimes, consiguió una sorprendente notoriedad que se multiplicó cuando la banda Radiohead la reclamó para abrir cuatro conciertos de su gira europea de 2016. Ese año también pasó por Primavera Sound. Mañana Holly Herndon actúa en Madrid, abriendo el festival Electrónica en Abril, y el viernes en el Caixaforum de Barcelona.Su obsesión es crear algo que suene al momento que vivimos. Y el presente es indiscutiblemente comunicación vía internet. Platform pretende ser un reflejo de la naturaleza cooperativa del mundo actual en el que la mayoría se mueve entre Skype, whatsapp, Facebook, youtube o Tinder. Por eso alistó a multitud de colaboradores: Spencer Longo, artista afincada en Los Ángeles; las vocalistas Amanda DeBoer, Colin Self y Stef Caers y la artista sonora Claire Tolan. La electrónica ha ocupando el espacio del rock. No solo musicalmente, también como arma política más allá de una obtusa repetición de consignas. “Si hablamos de política, hablamos de tecnología. Si miras el caso de las elecciones de EE UU, gran parte del debate es qué papel han jugado las redes sociales y los trolls. Si de lo que estás tratando es de la relación entre política y sociedad es lógico hacerlo con las herramientas que causan ese impacto. En su momento, el rock hablaba con herramientas contemporáneas, pero no creo que en este momento tenga mucho que añadir al contexto”.