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El plan de Cultura del Gobierno: muchas ideas, cero cifras, ninguna fecha

El secretario de Estado lanza 150 medidas para las artes, sin aclarar fechas ni costes

El rodaje de una de las secuencias de 'El Ministerio del Tiempo'.
El rodaje de una de las secuencias de 'El Ministerio del Tiempo'.

Su nombre oficial es Plan Cultura 2020. Aunque las 150 medidas para las artes que Fernando Benzo, Secretario de Estado de Cultura, ha presentado este jueves en el Congreso se parecen más a “un restaurante chino”. La definición es de Félix Álvarez, portavoz de Cultura de Ciudadanos, que resumió con esa imagen su escepticismo: “Deja un sabor agridulce, ya que es muy genérico y parece incluir algunos cantos de sirenas”. Lo cierto es que el Plan Cultura 2020 plantea en sus 75 páginas muchas ideas, como una ley de mecenazgo —para, dijo Benzo, “la segunda parte de la legislatura”—, una fiscalía antipiratería, un plan de Fomento de la Lectura o incentivos fiscales para los rodajes cinematográficos. Faltan, sin embargo, fechas, cifras o disponibilidad presupuestaria. En una palabra: concreción.

Tampoco hay ninguna mención al IVA cultural, que el Gobierno del PP subió al 21% en 2012 y desde entonces toda la industria pide bajar. Justo hoy, por otro lado, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, aseguró que la reducción al 10% para los espectáculos en directo —no para el cine— irá incluida en los próximos presupuestos generales, que el Consejo de Ministros prevé presentar el 31 de marzo.

Cierta expectación rodeaba el documento, que pretende ser la hoja de ruta del Gobierno en ámbito cultural para esta legislatura y que está disponible online para cualquier interesado. Benzo avisó de que no quiere ser “un revolucionario”, sino un buen gestor, y que aspira a que la Cultura sea objeto de una “política de Estado”. Los principales grupos parlamentarios le agradecieron por lo menos la presentación de un plan y la búsqueda del diálogo, ya que el texto incorpora algunas de las propuestas que plantearon PP, PSOE, Ciudadanos o Podemos. A partir de ahí, la oposición criticó el proyecto con razones que se fueron repitiendo: se queda corto, es genérico o deja muchas lagunas. Eduardo Maura, portavoz de Cultura de Podemos, consideró que está “lejos de cumplir con algunas de las expectativas más notables” del sector. Carles Campuzano, del Partido Demócrata Catalán, fue más allá: “A esto ni siquiera se le puede llamar plan. No tiene ni calendario”.

Entre otras propuestas, el documento promete “atraer y facilitar la realización de rodajes en España”, pero no aclara las desgravaciones fiscales para ello: el Gobierno apenas las subió al 20% en la anterior legislatura, algo que los productores consideraron como una traición. Benzo se compromete también a “reforzar la Sección Segunda” de la Comisión de Propiedad Intelectual, el órgano administrativo encargado de la lucha contra la piratería on line; a “desarrollar” las conclusiones que alcance la subcomisión del Congreso que trata desde hace unas semanas de elaborar un Estatuto del Creador, que proteja a los trabajadores culturales; a “fortalecer” el programa Platea 20, que busca llevar el teatro más allá de Madrid y Cataluña, de acuerdo con las administraciones locales; a una “protección activa” del Patrimonio Histórico. Lo que se desconoce, en todos estos casos, es el cómo. De ahí que, de momento, el Plan Cultura 2020 parezca más una declaración de intenciones.

El texto introduce también proyectos para educar en los colegios contra la piratería, crear una aplicación para móviles sobre el cine español y un sello para promoverlo dentro y fuera de sus fronteras, “modernizar y racionalizar” los Premios Nacionales, “releer” la Colección del Reina Sofía, aprobar incentivos fiscales para los videojuegos o establecer un nuevo modelo de compensación por la copia privada. Por lo menos en unos pocos puntos, el Plan Cultura 2020 sí ofrece medidas algo más concretas: rescatar el Observatorio de la Lectura y el Libro, que lleva 11 años inactivo; impulsar un “catálogo único de autores españoles en la Biblioteca Nacional” o un "catálogo de autores de dominio público"; proporcionarle una sede estable a la Compañía Nacional de Danza. Y pretende fundar “La Farmacia, un Centro Nacional de Creación de las Artes Escénicas”.

Las objeciones de la oposición rescataron algunos de los recientes caballos de batalla del sector cultural. Los representantes de Podemos, Ciudadanos y PSOE pidieron, entre otras medidas, la bajada del IVA cultural, la resolución del conflicto legal que impide a los creadores jubilados cobrar su pensión y a la vez seguir publicando, más protección para la Filmoteca Española y la aplicación efectiva del llamado 1,5% cultural, la obligación legal de destinar ese porcentaje “en los contratos de obras públicas a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Histórico o al fomento de la creatividad artística”, que según Podemos y el PSOE no se realiza.

Para responder a las críticas, Benzo sentenció ante todo que “el IVA cultural no existe”. Y construyó la defensa de su plan sobre dos pilares. Por un lado, aunque no contiene referencias presupuestarias, “se rige por el principio de la factibilidad y la contención de gasto. Está hecho con el realismo suficiente para que sea eficaz”. Y en cuanto a la falta de concreción, agregó: “Se trata de un plan de actuación, resumido. Pero detrás de cada frase hay documentos y trabajo de los empleados del ministerio. Cada medida es muy específica y sabemos perfectamente lo que vamos a hacer”. Los demás, en cambio, aún lo desconocen.

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