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Zugaza quiere vincular el Bellas Artes con todos los museos vascos

El exdirector del Prado toma las riendas de la pinacoteca de Bilbao

Zugaza se asoma a la escultura de Chillida, junto al Bellas Artes de Bilbao.
Zugaza se asoma a la escultura de Chillida, junto al Bellas Artes de Bilbao.

Él mismo cuenta que comprendió lo que es el arte con mayúsculas en las primeras visitas al museo del parque de Doña Casilda cuando era niño. El Bellas Artes de Bilbao fue su casa entre 1996 y 2002 y ahora abre una nueva etapa “emocionado”, después de dejar atrás una exitosa trayectoria de 15 años al frente del Prado en Madrid. “Es como despertar de un sueño”, ha reconocido a los periodistas en su primer día de trabajo y bajo la mirada de los lienzos de Renoir.

Entre sus objetivos más inmediatos, comenzar un debate sobre el museo con la comunidad de artistas. “Voy a abrir una reflexión, con ayuda de los Amigos del Museo, artistas locales y los demás agentes culturales”, explicó, tras constatar que el Bellas Artes es un museo local que vive en un “escenario global” y no puede funcionar “aislado de otras instituciones relevantes para la ciudad como el Guggenheim, la Sala Rekalde, la Alhóndiga, BilbaoArte o, a nivel de la Comunidad Autónoma, museos como Artium, en Vitoria, o San Telmo, en San Sebastián”.

Miguel Zugaza (Durango, 1964) ha llegado dispuesto a ofrecer su experiencia. Trae una agenda repleta de contactos de colegas de otras pinacotecas y llega sin ideas preconcebidas ni proyectos pendientes. “No he dejado nada en el tintero”, asegura. Discreto en la gestión del día a día, en el currículum destaca su capacidad para modernizar y dotar de autonomía al museo madrileño, que ha consolidado su prestigio como referente en el mundo del arte.

Ahora afronta el reto de dirigir un museo local —“diferente en escala y trascendencia”— que “no puede vivir aislado”. En ese sentido, nada más asumir las riendas, durante las próximas semanas va a empezar a redactar el Plan Estratégico de la pinacoteca, siguiendo el encargo del patronato. Zugaza destacó que el Bellas Artes es un museo “extraordinario por sus colecciones, historia, su vínculo con las instituciones, y es modélico por su vínculo con la sociedad”. Una faceta, esta última, que va a tener en cuenta en esa reflexión abierta para perfilar la política que guiará el centro en los próximos años. “Hablaré con mi equipo, con la comunidad de artistas y los agentes culturales de la ciudad y el país, también con los miembros de la asociación de amigos”, señaló. Tuvo palabras de agradecimiento para su predecesor, Javier Viar, que ha dejado la dirección por jubilación. Ambos han compartido sus inquietudes en torno a las principales “limitaciones” que tiene la institución cultural que hereda y que son, ha detallado, “presupuestarias y de espacio”.

Uno de los aspectos clave de la gestión de Zugaza en Madrid ha sido, precisamente, la ampliación de las instalaciones que llevó a cabo el arquitecto Rafael Moneo. También ha sido el artífice de popularizar las exposiciones y atraer a las salas a millones de personas. Viar, con números más comedidos, también ha convertido algunas exposiciones en un auténtico fenómeno de masas, como la muestra sobre el hiperrealismo, la de Sorolla o la de Antonio López, que batió récords en el Bellas Artes de Bilbao con casi 210.000 visitantes.

Su programa se empezará a ver antes del verano

Miguel Zugaza se mostró reacio a que las cifras vayan a condicionar su gestión en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. "No es el indicador principal para medir el éxito o el fracaso", dijo. "Cualquier museo cumple misiones muy relevantes desde el punto de vista de la conservación o educación", añadió. También abogó por quitar la presión de las audiencias. Tras una breve declaración de intenciones, Zugaza anunció que "antes de verano" se podrá ver su impronta en la programación.

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