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OPERACIÓN SAGA

El juez pide investigar por qué la SGAE pagó 37 millones de más por dos teatros

La entidad compró por 82 millones el Coliseum y el Lope de Vega, que los dueños habían intentado vender por 45 pocos meses antes, según el sumario

Entrada principal del teatro Arteria Coliseum de la Gran Vía.

El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha ordenado que se elabore un informe pericial para aclarar cómo la Sociedad General de Autores, la SGAE, adquirió en diciembre de 2009 los teatros Coliseum y López de Vega, en la Gran Vía de Madrid, por 82 millones de euros cuando los dueños de sendos inmuebles se los habían ofrecido meses antes por 45 millones al inquilino de uno de los teatros. Es decir, la SGAE pagó supuestamente 37 millones de más, según estiman fuentes de la investigación judicial.

El juez De la Mata investiga una supuesta administración desleal por parte de la gestora de derechos de autor en detrimento de los socios

El titular del Juzgado Central 5 de la Audiencia investiga una supuesta administración desleal por parte de los antiguos responsables de la gestora de derechos de autor en detrimento de los socios. El elevado precio de adquisición de estos teatros es una de las piezas desglosadas del tronco principal de la denominada Operación Saga, que supuso la detención en julio de 2011 de Eduardo (Teddy) Bautista, presidente de la sociedad, y otras ocho personas entonces vinculadas con la SGAE, técnicos y directivos. Este periódico ha intentado recabar la versión de Bautista. Pero el expresidente de la SGAE prefiere no pronunciarse sobre un asunto que está subjudice, según fuentes próximas a él.

El juez De la Mata, a instancias del fiscal anticorrupción José Miguel Alonso, quiere que el perito determine el valor de mercado que tenían ambas instalaciones culturales en 2009, cuando se compraron, coincidiendo con una época expansiva de la SGAE en el sector inmobiliario a través de su filial Arteria. Pablo Ruz, primer juez instructor de este asunto, entendió que Bautista, entonces presidente del Consejo de Dirección de la SGAE, era quien tomaba las decisiones relevantes en esta sociedad.

Fuentes próximas a la investigación argumentan que la productora holandesa Stage Entertainment ofreció a los dueños, a mediados de 2009, por el Lope de Vega, 25 millones. Y añaden que los dueños querían vender los dos a la vez, y fijaron un precio de 45 millones, y de ahí no bajaron. No hubo acuerdo: Stage Entertainment, la productora holandesa del Rey León, ofreció finalmente 35 millones por los dos, que suman un aforo cercano a las 3.000 plazas. Meses después, representantes de Stage volvieron a interesarse por los teatros, pero les dijeron que ya estaban vendidos. Los dueños se ufanaron por lo ventajoso de la venta, según los citados medios. Casi 82 millones. El comprador era la SGAE a través de Arteria. El crédito para la compra de los teatros lo respaldó el Banco de Valencia.

Teddy Bautista negó ante el juez la autoría de esas decisiones. Los adquirió “saltándose a Ramiro Osorio", entonces director general de Arteria y exministro de Colombia, señalan las citadas fuentes de la investigación. Este declaró, sin embargo, que él no fue informado de esa operación. Bautista se amparó en que existía una tasación que valoraba ambos espacios en 105 millones. El cálculo lo hizo un perito privado para la SGAE. Otro informe los valoraba en 70 millones. Según fuentes próximas a Teddy Bautista, la valoración no fue parcial puesto que la hizo la propia entidad bancaria que facilitó el dinero para la operación.

Teddy Bautista descargó en los directivos y técnicos de la sociedad la responsabilidad de las decisiones

Bautista declaró que fue su primo, Emilio Cabrera, el que buscó al tasador privado; y quien luego relevó a Osorio en la sociedad Arteria. Y señaló a Ángel Quintanilla, director técnico del holding de la SGAE, como la persona que le habló de la posibilidad de comprar el Coliseum y el Lope de Vega por unos 100 millones, y que podían quedarse en menos de 90. Entre los nuevos responsables de la SGAE no gustó la declaración de Bautista: señaló que su poder era muy limitado estatutariamente y que todas las decisiones debían llevar el respaldo de los técnicos del organismo.

En esta pieza de la SGAE están siendo investigados Bautista, Pablo Antonio Hernández y Ángel Quintanilla, asesores y técnicos de la SGAE, ambos muy bien remunerados.

Los nuevos responsables de la SGAE ya se han deshecho de ambos teatros por 58 millones. En septiembre de 2016 fueron vendidos a Stage. La venta por 58 millones de ambos teatros ayudó a sanear las cuentas de Arteria, que adeuda más de 100 millones.

La Sociedad General de Autores pagó 82 millones por los teatros y los ha vendido por 58

Varias piezas del caso SGAE han sido ya enjuiciadas y archivadas o absueltos los investigados. Por ejemplo, el cantante Ramocín, acusado de cobrar dinero de la SGAE por trabajos supuestamente no realizados; o Caco Senante, de una imputación de apropiación indebida junto a Bautista, ambos absueltos. Pero aún hay varias piezas abiertas judicialmente; esta es una de ellas. También hay condenas en piezas ya enjuiciadas, como los dos años y medio de prisión impuestos a Pedro Farre, colaborador de Teddy en la lucha contra la piratería y exdirector de Relaciones Corporativas. Está en prisión por haber cargado gastos de burdeles, entre otras cosas, por 40.000 euros en la tarjeta de la SGAE. Acaba de publicar el libro Cazado. También pesa una condena por encubrir esos gastos sobre otro de los implicados, Ricardo Azcoaga, director financiero de la SGAE.

La intención mayoritaria entre los nuevos directivos que accedieron a la SGAE tras la detención de la vieja cúpula por parte de la Guardia Civil es deshacerse de las inversiones inmobiliarias que hizo la sociedad SGAE en España y otros países (el Campos Elíseos en Bilbao, el Paral·lel en Barcelona, el Metropolitan de Buenos Aires, Argentina, o La Casona, en Ciudad de México, un teatro en Sevilla) y dedicarse a su principal cometido, la gestión de los derechos de autor.

El juez De la Mata indaga un supuesto delito de administración desleal en detrimento de los socios de la SGAE mediante pagos presuntamente inflados salidos de las arcas del gestor de derechos de autor.

investigacion@elpais.es

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