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Festival de Málaga

Un certamen que se reinventa en español

Málaga incluye en su 20ª edición, que empieza hoy, a películas latinoamericanas en su sección oficial para mejorar la calidad del concurso

Fotograma de 'El bar'.

Antes o después tenía que ocurrir. Por la buena salud del festival. El certamen de Málaga, que hoy comienza su 20ª edición, amplia su sección oficial al cine latinoamericano. Ya no será el festival del cine español, sino en español. Hasta el año pasado, las películas del otro lado del Atlántico participaban en el concurso (que este año valora un jurado presidido por Emilio Martínez Lázaro) si eran coproducciones con España o se proyectaban en una sección paralela. Desde hoy, se acabó la división. En el apartado principal se verán 23 películas, 17 de ellas a concurso y de esas 9 son de producción española y 8, latinoamericana. Primer resultado: se ha elevado automáticamente el nivel de calidad, al quedarse fuera mucho relleno que provocaba cierta urticaria en anteriores años. Además, el certamen también acoge actividades paralelas industriales como foros de coproducción y los Spanish Screenings; el objetivo es "fomentar las ventas internacionales de nuestro cine", según la organización.

El giro, anunciado por su director, Juan Antonio Vigar el año pasado, ha aumentado por tanto el trabajo del comité de selección, que ha visto 287 largometrajes españoles e iberoamericanos, 573 cortometrajes y 505 documentales. La sección dedicada a este formato realista es una de las más potentes de la temporada festivalera en España y este año volverá a realizarse un congreso sobre el documental en paralelo al certamen. El encuentro en esta edición se centrará  en la transnacionalidad, y analizará los caminos de ida y vuelta entre Europa y Latinoamérica.

En el apartado honorífico, en esta edición los galardonados son los cineastas Claudia Llosa y Fernando León (de quien se programa una retrospectiva), los actores Fiorella Fantoyano y Leonardo Sbaraglia y la maquilladora Sylvie Imbert. El domingo el certamen entregará su Biznaga de Oro honorífica a Antonio Banderas en lo que promete ser el plato fuerte del fin de semana.

El certamen arranca hoy con la proyección en la inauguración de El bar, de Álex de la Iglesia. En la sección oficial, junto a esta historia de ocho personajes atrapados en un bar, se verán otras dos películas proyectadas previamente en la Berlinale: Verano 1993, de Carla Simón, ganadora del premio a Mejor Ópera Prima, con su plasmación de la llegada de la muerte a su infancia, la de la directora, cuando sus padres fallecieron por el sida y ella tenía solo 7 años, y Pieles, el debut en la dirección del actor Eduardo Casanova, un triple salto mortal tan arriesgado como fascinante.

Entre las otras películas de las que se hablará, y mucho, están Selfie, de Víctor García León, las desventuras -filmadas en forma de un falso documental- de un hijo pijo de un ministro del PP, que cuando su padre sea detenido por corrupto tendrá que buscarse la vida y acabará entre seguidores de Podemos; Amar, el primer largo del candidato al Oscar al mejor cortometraje de ficción Esteban Crespo, que ha sido coproducido por Netflix, y que protagonzia una bailarina clásica profesional, it girl y estrella en Instagram (todo en una); Brava, la segunda película de Roser Aguilar, protagonizada por Laia Marull, y dos thrillers como La niebla y la doncella, de Andrés Koppe, que devuelve a la pantalla a los investigadores de la UCO creados por Lorenzo SIlva Bevilaqua y Chamorro (ahora encarnados por Aura Garrido y Quim Gutiérrez), y Plan de fuga, de Iñaki Dorronsoro, otra de robos con Alain Hernández, Javier Gutiérrez y Luis Tosar.

En cuanto al cine iberoamericano estarán, entre otras, el taquillazo argentino Nieve negra, con Leonardo Sbaraglia, Ricardo Darín y Laia Costa; la colombiana La mujer del animal, que devuelve a la dirección al maestro Víctor Gaviria; la uruguaya El candidato, de Daniel Hendler la mexicana Me estás matando Susana, con Gael García Bernal, y la cubana Últimos días en La Habana, una pequeña joya con la que el veterano Fernando Pérez rinde homenaje a su maestro Tomás Gutiérrez Alea y se plantea una posible segunda parte de Fresa y chocolate.