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¿Qué haces si eres hijo de un ministro corrupto y te enamoras de una ‘podemita’?

'Selfie' es un falso documental sobre un pijo que se une a un escrache contra su padre encarcelado y encuentra a su amor entre seguidores de Pablo Iglesias

El protagonista de 'Selfie', en un mitin de Podemos. En vídeo, algunas escenas de la película.

Bosco vive feliz en el chalet familiar de La Moraleja. "A mí padre le quiere mucho mucha gente y por eso le regalan tantas cosas", cuenta ante la cámara de quienes le graban para un documental. Su progenitor es un poderoso ministro de un Gobierno del PP, y Selfie arranca cuando Bosco ve en directo en el telediario, cuando celebra en casa de su familia política el cumpleaños de su novia, la detención de su padre. ¿El motivo? Corrupción, malversación de fondos públicos, blanqueo de capitales y otros 18 delitos económicos. De vuelta a su casa, un escrache le impide entrar y Bosco decide unirse a ellos. Así es como conoce a una trabajadora social ciega, cercana a las bases de Podemos. Su hermana ha huido en Nueva York, su madre se ha vuelto al pueblo, y a Bosco, expulsado por la universidad del máster que estudiaba y abandonado por su novia, solo le queda una salida: vivir en Lavapiés. "¿Es peligroso comprar comida aquí?".

"En realidad, es la disputa entre un idiota de izquierdas y otro de derechas por una chica ciega que ni sabe lo quiere ni con quién se acuesta... que es un poco este país"

Selfie es la tercera película de Víctor García León (Madrid, 1976), un falso documental fascinante y revelador, que levanta acta de la España de 2016, ya que Bosco, en su devenir para encontrar a su familia y a la vez mimetizarse con su nuevo entorno, pasea por mítines del PP (en uno habla con Esperanza Aguirre sobre su madre) y de Podemos (donde se hace un autorretrato con la cúpula del partido). "A ambos partidos le pasamos el guion, pero creo que no se lo leyeron. Eso sí, nos ayudaron. La gente es más maja de lo que crees", cuenta entre risas el director, cuya película concursa mañana en el festival de Málaga. García León pelea ahora por la distribución. "Yo la vendo como una alegoría subnormal de la vida en España".

Momentos imprevisibles

Para su creador, la película es una colección de "momentos imprevisibles", a pesar de que siguieron el guion. "Yo lo escribí, pero luego la vida te atropella. El ingeniero de sonido se quejaba de que no sabía si se iba a oír lo filmado". Selfie surge como "retrato de una caída de culo en la realidad. Todos hemos pasado algún momento de intemperie económica atroz, y he buscado contarlo con quien haya caído más de culo: un niño bien". Y el falso documental nace de otra divertida reflexión: "¿Alguien me puede explicar porque graban a Kim Kardashian? Pues yo igual: le filmo sin más explicaciones. Y me gusta eso del cine iraní y del francés de colocar la ficción en medio de la vida. Así logras una figuración impagable". Para un momento y redefine la película: "En realidad, es la disputa entre un idiota de izquierdas y otro de derechas por una chica ciega que ni sabe lo quiere ni con quién se acuesta... que es un poco este país". ¿Servirá en un futuro para mostrar cómo era España? "Por supuesto. Y me gusta que sea una comedia, que huye de estudios sesudos. Piensa, y no quiero compararme, en Plácido".

Víctor Garcia León, en Madrid. ampliar foto
Víctor Garcia León, en Madrid.

El resultado es demoledor con todo el mundo. Santiago Alverú, que surgió del casting, compone a un pijo impresionante. Junto a él, actores con carrera como Pepe Ocio, Alicia Rubio o Macarena Sanz. "Santi es de una gran desfachatez, generoso conmigo poniendo mucho de él en el personaje. Y listo. Con esta película he aprendido que los pijos son listos, pero ni necesitan aparentarlo. Algo que, en cambio, sí desarrollamos las clases medias, que nos esforzamos por mostrar lo cultos que somos. Pensamos en pijos vestidos de Armani oyendo música clásica, y en realidad la clase alta está en su casa con la camiseta de la selección española comiendo torreznos".

¿Supo Esperanza Aguirre que la estaban filmando? “Rodar durante la campaña electoral era parte sustancial del proyecto. Es una foto del cambio generacional en esas elecciones. Nunca escondimos la cámara, que era de las grandes de cine, así que Aguirre la vio... La gente está tan acostumbrada a las cámaras que ya todo da igual. Lo mismo ocurre con la secuencia del mitín de Podemos. El cine se mete poco en actos políticos. Deberíamos mostrarlos más, al estilo Nanni Moretti”.

Años sin dirigir

 La carrera de García León ha sido muy extraña: "Yo empecé en el cine cuando era más fácil levantar un proyecto, y enlacé en un lustro dos películas [Más pena que Gloria y Vete de mí]". Desde 2006, se ha dedicado a otros trabajos. "De repente todo cambió, el entorno fue más hostil, y yo reconozco mi torpeza en asimilarlo. En esta década me han tumbado cinco o seis proyectos, y no me quejo, porque hay gente con más trayectoria que yo que tampoco ha rodado".

"Yo la vendo como una alegoría subnormal de la vida en España"

Con su eterna sonrisa, el director apunta: "Tampoco se muere nadie si no hago una película más". Por eso considera que hay que seguir peleando porque cambie el modelo. "Pero personalmente he aprendido algo de Jonás Trueba y Javier Rebollo: deja de quejarte, coge una cámara, sal y filma. Si tienes un oficio divertido y no te lo pasas bien, algo ocurre".