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Matthew Bourne, visionario de la danza, se estrena en España

El aclamado coreógrafo británico presenta tres piezas en Madrid

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Momento de la obra 'Early Adventures', con la que el coreógrafo británico Matthew Bourne debuta en España. EFE

Pocas veces las artes escénicas logran llegar a un público masivo. Mucho menos la danza. El coreógrafo británico Matthew Bourne (Walthamstow, 1960) supone una excepción. Su irreverente versión de El lago de los cisnes interpretada solo por hombres se representa de forma ininterrumpida desde hace más de 20 años y es el espectáculo de ballet que lleva más tiempo en cartel en el mundo. Con todo, su verdadera fama se la dio el cine: en la escena final de Billy Elliot, el protagonista baila un fragmento de esa versión.

Por primera vez, Bourne presenta una muestra de sus creaciones en España, aunque por poco tiempo: estará en los Teatros del Canal de Madrid hasta el domingo. Lo hace en el marco de la gira mundial para celebrar el trigésimo aniversario de su compañía, New Adventures, con un espectáculo en el que recupera tres de sus primeros montajes: Town and Country, un repaso hilarante a los clichés sobre el carácter de los ingleses; The Infernal Galop, una visión de Francia desde la conservadora imaginación británica, y Watch With Mother, exploración humorística de los juegos infantiles.

Figura indiscutible

Aunque las tres piezas son antiguas, contienen ya los rasgos que han hecho popular el estilo de Bourne: narración, humor y emoción. “El humor es una herramienta fundamental para hacer llegar el ballet al gran público. Las emociones son más fuertes cuando aparecen inmediatamente después de unas risas”, explicó anteayer el coreógrafo en una rueda de prensa en Madrid. “Me siento orgulloso de haber atraído nuevos espectadores para la danza”, añade.

¿Y cómo han sido sus relaciones con los puristas del ballet clásico? “Es cierto que rompí algunos esquemas sobre cómo se deben interpretar los títulos clásicos. En un principio, se vio como un desafío; incluso me acusaron de ser populista y demasiado comercial, pero eran otros tiempos”, responde. “El mundo de la danza, como cualquier arte, es en el fondo muy abierto. Un grande como Baryshnikov me dijo que se había vuelto a enamorar de El lago de los cisnes gracias a mi versión”, recuerda.

Hoy, es una figura indiscutible de la danza en todo el mundo, reconocido como un renovador del ballet clásico. La crítica mundial lo ha aplaudido como “un visionario que ha cambiado para siempre el panorama de la danza” y, desde el punto de vista comercial, se le alaba como “el showman definitivo”. Cinco veces ganador del premio Olivier, es el único director británico que ha logrado el Tony al mejor coreógrafo y al mejor director de musical.