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Miquel Adrià | Fundador del festival de arquitectura Mextrópoli

“Ciudad de México se sufre mucho”

Mextrópoli inundará la ciudad de talleres y ponencias de nombres clave del urbanismo

Miquel Adriá, director de Mextrópoli
Miquel Adriá, director de Mextrópoli

Durante cuatro días, el festival de arquitectura más potente de México celebrará la capital del país desde una mirada ambivalente, quizá la única manera de abordar con rigor a la mastodóntica urbe. El organizador de Mextrópoli, Miquel Adriá, uno de los críticos y de referencia de la región en urbanismo y arquitectura, reconoce la contaminación, el tráfico y la inseguridad de una ciudad que “se sufre mucho”; pero también defiende como virtudes el hecho de que llueva tanto como Londrés “lo mismo que cuando era una ciudad lacustre” la vida en la calle, o el contar con un sistema de metro que mueve cada día a 5 millones de personas.

Desde este sábado, exposiciones, talleres y conferencias a cargo de nombres clave del panorama actual, desde el premio Pritzker 2009 Peter Zumthor, hasta el exalcalde de Barcelona, Joan Clos, y actual director de Habitat, el programa de urbanismo de Naciones Unidas. Adría presentará además su último libro, Radical, un repaso a 50 obras de arquitectos latinoamericanos jóvenes que ponen el ingenio técnico al servicio de las demandas sociales.

Pregunta. ¿Hacia dónde debe ir Ciudad de México?

Respuesta. Las líneas generales para el futuro de las ciudades están muy definidas. Algunas proceden de Copenhague, Barcelona o Medellín y ya están en las agendas políticas. Hay consenso en que las ciudades más densas son más eficaces porque facilitan la prestación de servicios, y por su puesto mejorar el transporte público. Ciudad de México se ha dedicado durante décadas a estimular el coche y a hacer segundos pisos en los ejes viales. Eso nos ha llevado a una ciudad más congestionada y más contaminada.

P. ¿Que alternativas hay?

R. Invertir en transporte público. No basta con decir a la gente que deje el coche si luego no tiene como llegar a su destino. Tampoco puedes ir en bicicleta a todos lados. 

P. ¿Medellín es un ejemplo?

R. Sí. Pasó de ser la capital mundial del narcotráfico a un modelo de trasformación incorporando un metro de buena calidad y otros sistemas de transportes complementarios como el metro cable conectó zonas donde hasta entonces no era posible llegar y que estaba en manos de bandas criminales. Incorporó movilidad, transporte público y espacios públicos como los parques bibliotecas. También fueron decisivas las políticas de seguridad.

P. ¿Cómo valora estas políticas integrales de movilidad aquí en Ciudad de México?

R. Creo que aquí se es muy consciente ya de esta agenda. Pero se está haciendo poco y el tiempo sigue corriendo. El esfuerzo debería ser mayor.

P. En su libro dice que la arquitectura ha perdido su función social

R. La arquitectura entra al siglo XXI con gran exuberancia, con edificios icónicos muy vinculados a tecnologías muy sofisticadas. Parecía que el que no se compraba algo de Coco Chanel tenía que comprarse un Carolina Herrera en versión arquitectura. Con la crisis el mundo empezó a ver para otros lados donde se estaba haciendo muy buena arquitectura con los recursos inmediatos.

P. ¿Por ejemplo?

R. Con bloques de concreto, madera, bambú. Proyectos cargados de ingenio y enfocados en una arquitectura responsable, que responde a necesidades sociales e interviene en espacios públicos.

P. El arquitecto activista frente al arquitecto diseñador

Aquí también se dio un parteaguas. Del arquitecto vedette al arquitecto activista que sale a la calle a intentar comprender los problemas para resolverlos. Lo más interesante es cuando empieza a aparecer un híbrido entre, por un lado, las condiciones que se imponen desde la urgencia y la necesidad y, por otro, desde el conocimiento y la creatividad. Ser ingenioso y aportar ideas formales a esas necesidades, es ahí cuando empezamos a tener un arquitectura extraordinaria

P. ¿Hay que mirar más a Chile?

R. Desde hace 20 o 30 años es donde estamos viendo la arquitectura más interesante de todo el continente. En Chile ha habido una combinación interesante de estabilidad macroeconómica y también una cierta continuidad en las escuelas de arquitectura. Los mejores arquitectos están vinculados a la academia. Le podría decir 50 arquitectos chilenos interesantes. Difícilmente podría decirle 3 o 4 de Estados Unidos.