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Crítica | Comedia multimedia

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Una comedia musical ligera y divertida sobre un futuro dominado por las tecnologías, en la que Inma Cuevas se halla como pez en el agua

Un momento de 'Comedia multimedia'.
Un momento de 'Comedia multimedia'.

Una comedia musical de bolsillo ligera y chispeante, a partir de un asunto grave: la invasión tecnológica de todos los ámbitos, públicos y privados, los más íntimos incluidos. Si, como afirmaba ayer Wikileaks, la CIA puede convertir nuestro ordenador y nuestro teléfono móvil fabricado en los EEUU en un micrófono espía, en el futuro inmediato del que nos habla la encantadora Miss Web (Inma Cuevas) de Comedia multimedia, tal vez cualquier chica pueda pegársela a su novio con un GPS musculoso, bien parecido y con labia.

COMEDIA MULTIMEDIA

Dramaturgo y letrista: Álvaro Tato. Compositor y director: Yayo Cáceres. Intérpretes: Jacinto Bobo, Fran García, Inma Cuevas y David Ordinas. Luz: Miguel Ángel Camacho. Vestuario: Tatiana de Sarabia. Espacio escénico: Marta Leiva. Madrid. Teatros Luchana, hasta el 23 de abril.

En este disparate cómico festivo escrito por Álvaro Tato, con música de Yayo Cáceres (autor y director, respectivamente, de la compañía Ron Lalá), la tecnología es amistad peligrosa y espada de doble filo: lo mismo encandila que achicharra. En su línea característica, Tato y Cáceres, autor también de la puesta en escena, navegan con desenfado por la mar de redes sociales, fabulan sobre el porvenir del cibersexo en un mundo dominado por ciborgs, ironizan sobre la invasión anglófona que se ha enseñoreado de la terminología tecnológica y traen a colación a Shakespeare, Sófocles y Calderón: la vida virtual es sueño.

El desparpajo domina la puesta en escena y las risueñas interpretaciones de Inma Cueva y del trío masculino que le arropa y la corteja: Jacinto Bobo, Fran García y David Ordinas. La actriz, en su salsa, transmite facilidad y buena energía, y Bobo, método en su manera de abordar el disparate. Las canciones, breves y pegadizas, cumplen bien su función: alguna anda pidiendo que la alarguen y redondeen. El tema daría para deslizar más información de calado y reflexiones, si los autores hubieran tenido otro propósito que no fuera divertir. Expresivo, navegando entre épocas, el vestuario de Tatiana de Sarabia.