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Sevilla estrena CaixaForum

Vázquez Consuegra firma un proyecto que une el mundo interior y exterior a través de una monumental marquesina

Asistentes a la inauguración del CaixaForum Sevilla, obra de Guillermo Vázquez Consuegra, ayer bajo la marquesina que da entrada al centro.

Una enorme marquesina de espuma de aluminio, innovadora aleación que se deja traspasar por la luz, es la nueva puerta que todos quieren atravesar. La Fundación Bancario La Caixa, que tiene ya siete centros culturales repartidos por España, ha cumplido este viernes su deseo de estar también en Andalucía con la inauguración del CaixaForum Sevilla. Nada menos que 7.500 metros cuadrados consagrados a la cultura, la educación y la ciencia, a los que se accede a través de ese ingenio traslúcido ideada por el arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra.

El espacio, que el autor del vecino Pabellón de la Navegación ha tenido que crear a partir de una estructura ya existente —en el aparcamiento y oficinas del edificio Pódium que forma parte del complejo Torre Sevilla— cuenta con dos salas de exposiciones y un auditorio para 276 personas, además de aulas polivalentes, restaurante y tienda. El nuevo centro, el tercero por dimensiones tras Barcelona y Madrid, ha costado 18 millones de euros y contará con un presupuesto anual de cinco millones para su programación y funcionamiento.

Un salto de ocho siglos en ocho años

La Fundación La Caixa solicitó oficialmente la cesión por 75 años de las Reales Atarazanas de Sevilla a la Junta de Andalucía –propietaria de este gran bosque de arcos del siglo XIII ubicado en pleno centro de la capital, muy cerca de la plaza de toros y del Teatro de la Maestranza- en diciembre de 2008. Iba a ser “por importancia patrimonial, por belleza y por extensión el mejor de los CaixaForum”, en palabras del entonces director general de la fundación, Jaume Lanaspa.

Pero los enfrentamientos políticos entre Junta y Ayuntamiento (incluso cuando ambos eran del PSOE) y el cainismo de parte de la sociedad civil sevillana fueron poniendo palos en las ruedas al proyecto -encargado al arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra tras un concurso internacional- hasta que en 2012 CaixaBank absorbió a Banca Cívica y con ella a su proyecto estrella: Torre Sevilla. Ante la imposibilidad de ejecutar el proyecto, La Caixa decidió trasladar su centro cultural al rascacielos de 178 metros de altura diseñado por César Pelli en la isla de La Cartuja, donde ocupa 7.500 metros cuadrados de su edificio secundario, Pódium. De forma que hace ocho años, la entidad financiera se vio obligada a abandonar su sueño en los astilleros reales, un conjunto con ocho siglos de antigüedad, y cambiarlo por un espacio del siglo XXI; aunque destinó un presupuesto menor (diez millones de euros) a la rehabilitación del monumento para convertirlo en un centro cultural que estudiara la relación de Sevilla con América, proyecto que está paralizado por un juez desde el pasado octubre tras un recurso presentado por la asociación conservacionista Adepa.

Tanto la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, como el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, apostaron este viernes en la inauguración del CaixaForum por “desbloquear” la rehabilitación de las Atarazanas, un edificio que ha visto pasar un proyecto tras otro desde mediados de los noventa y que sigue en desuso. “Estoy segura de que en los próximos meses podremos dar el impulso para continuar con el proyecto”, apuntó Díaz.

“El proyecto es la unión de dos mundos. Uno interior, excavado, que opera por sustracción y es una arquitectura de siempre, cartesiana; y el exterior, la marquesina, que opera por adición y es voluntad de nuestra época. Es el resultado de las limitaciones impuestas por los árboles y los elementos ya existentes. Ambos mundos están conectados por la luz vertical que se filtra de manera tenue a través de la marquesina”, explica Vázquez Consuegra bajo su pórtico, una mole plateada en una mañana lluviosa y gris en la capital andaluza que ha privado a los asistentes del efecto lumínico.

Los primeros en llegar al CaixaForum Sevilla han sido las obras de Gerhard Richter, Jean-Michel Basquiat, Christian Boltanski, Cindy Sherman y Martin Kippenberger. Sus creaciones son algunas de las 39 que integran ¡Mírame! Retratos y otras ficciones en la Colección La Caixa de Arte Contemporáneo, la exposición que ocupa la mayor de las salas con 704 metros cuadrados y que cuenta también con piezas de artistas españoles como Esther Ferrer, Juan Navarro Baldeweg o Antoni Tàpies.

Comisariada por Nimfa Bisbe, jefa de las colecciones de la Fundación Bancaria La Caixa, la muestra, que podrá visitarse hasta el 4 de junio, gira en torno al retrato, a la capacidad del arte para crear una imagen, no para reproducir esa imagen. Bisbe ha buceado entre el casi millar de obras de las últimas tres décadas que la entidad bancaria ha reunido desde 1985 para elaborar un discurso sobre las distintas formas de enfrentarse a un retrato: “Con la introspección de la pintura [Tàpies], el artificio de la fotografía y el vídeo [con obras de Roni Horn o Esther Ferrer], la creación de una memoria social que desdibuja la identidad individual [los trabajos de Boltanski a partir de archivos fotográficos], piezas que cuestionan las convenciones culturales de género y raza [Rosemarie Trockel o Cindy Sherman] o la máscara social [tras la que se escondía Basquiat]”, explica la comisaria.

Además de ¡Mírame!, el nuevo centro cuenta con una retrospectiva del pintor posimpresionista barcelonés Hermen Anglada-Camarasa con casi un centenar de obras, de las cuales 83 proceden de la colección del artista que posee la fundación y que se exhiben habitualmente en el centro de Palma de Mallorca. Anglada-Camarasa, 1871-1959 incluye la mayor selección de litografías del autor que se ha expuesto juntas hasta ahora (12). Casi todas las realizó en París a principios del siglo XX impulsado por el también artista Albert de Belleroche, quien las conservó y sus herederos vendieron a la Biblioteca de Cataluña. Entre las 94 obras expuestas, que podrán verse hasta el 20 de agosto, se incluyen 11 prestadas por el Museo de Bellas Artes de Asturias, la Biblioteca de Cataluña y la Fundación Barceló de Palma, entre otros.

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Exterior del CaixaForum Sevilla.

“Anglada-Camarasa forjó su estilo posimpresionista tan luminoso y personal durante los años que pasó en París, desde 1894 hasta 1914. Desde allí se convirtió en uno de los pintores más famosos del mundo. Más que los temas, siempre le interesó el tratamiento del color, colores con los que trabajaba como si fuesen notas de una sinfonía”, comenta Francesc Fontbona ante el lienzo Vendedor de gallos (1904).

Como tarjeta de presentación en la ciudad, el CaixaForum Sevilla —que como el resto de estos centros cobra entrada a las exposiciones, cuatro euros para los no clientes del banco, y a algunos de los actos que organiza— tendrá jornadas de puertas abiertas desde hoy hasta el 12 de marzo.