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El absurdo mundo de las tecnologías se abre camino en ‘Comedia multimedia’

La obra, con dramaturgia de Álvaro Tato, está dirigida por Yayo Cáceres

Fran García, a la izquierda, David Ordinas, Jacinto Bobo e Inma Cuevas, en un ensayo de Comedia multimedia. Ampliar foto
Fran García, a la izquierda, David Ordinas, Jacinto Bobo e Inma Cuevas, en un ensayo de Comedia multimedia.

“Bienvenidos a la experiencia de la vida. Estamos en una realidad virtual que reproduce un teatro. Estamos aquí, querido cliente, para mostrarles un nuevo dispositivo que les va a cambiar la vida”. Así se dirige al público miss Web, la vendedora estrella de un upuesto producto de entretenimiento, oculto ahí mismo, en una urna cubierta por una sedosa tela azul. Como si en la gran presentación de algún gran artilugio novedoso de la poderosa Apple estuviéramos, Comedia multimedia, la obra de teatro con dramaturgia de Álvaro Tato y dirección de Yayo Cáceres, se adentra en el universo de la tecnología y con él en la más absurda de las realidades. Protagonizada por Inma Cuevas, como miss Web, junto a Jacinto Bobo, Fran García y David Ordinas, Comedia multimedia, con música y canciones en directo, se estrena el próximo sábado en los Teatros Luchana, de Madrid, donde permanecerá en cartel hasta el 23 de abril.

Es la obra, en realidad, un irónico espejo donde más de uno se verá reflejado. A través de escenas puntuales, Comedia multimedia muestra como la tecnología más avanzada nos arrastra, en muchas ocasiones, a las situaciones más disparatadas. Una carretera en la que, sin cobertura en el teléfono móvil y sin ayuda de ningún GPS, hay que echar a mano de un mapa –“¿un mapa?, pero qué dices?”-, o al encuentro digital entre dos personas que buscan sexo o amor. Las referencias a los más grandes dramaturgos de la historia, Calderón de la Barca, Shakespeare, Cervantes o Peter Brook, van jalonando el espectáculo hasta el momento estrella de la noche, el más esperado, cuando se descubre la ansiada urna y el espectador se lleva la gran sorpresa.

Yayo Cáceres es, junto a Álvaro Tato, uno de los componentes de la compañía teatral Ron Lalá (premio Max a la mejor empresa privada en artes escénicas en 2013), que, a través del humor más corrosivo y brillante, han plantado cara al mundo de los clásicos. Yayo Cáceres, argentino instalado en Madrid desde 2011, explica, tras un ensayo matinal en la sala grande de los Luchana, que Comedia multimedia no es un espectáculo ni en contra ni a favor de la tecnología que nos domina. “Lo que pretendemos es poner en la palestra la paradoja y las contradicciones que nos muestra el mundo de Internet, en el que cada día estamos más conectados, pero también más incomunicados, en el que tenemos un acceso más fácil al conocimiento y la cultura y no lo buscamos”, dice Cáceres, que resalta el objetivo de homenaje al teatro que es Comedia multimedia, a través del descubrimiento final de ese producto estrella. Es un viaje a lo más sagrado del teatro como un sitio vivo y en el que se disfruta al momento, en el que uno, añade el director, va modificando su mirada a medida que avanza el espectáculo.

Es poco amigo Yayo Cáceres de la tecnología audiovisual en los escenarios teatrales. Dice que es arrebatar al teatro de las tres dimensiones su razón de ser. “Parece que hoy si no pones una proyección hoy en el teatro es que no eres moderno. Para mí, es un retroceso. A mí lo que me interesa justamente del teatro es hacer teatro y no utilizar el arma audiovisual porque se pierden códigos”, explica el director que de lo que es totalmente partidario es del humor. “Es el humor el gran indicador de la inteligencia de la gente. De hecho cuando no podemos hacer humor con algo es que no lo tenemos resuelto. Si yo no pudiera bromear con mi calva, indicaría que tengo complejo de calvo”, finaliza divertido este dramaturgo, sin un solo pelo en la cabeza.

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