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este sábado en babelia

Gloria Fuertes, una poeta mayor de edad

Fue la famosa escritora para niños que salía en la tele, pero también la autora de una poesía desgarrada. En su centenario, varios libros y exposiciones la devuelven a la literatura adulta

Gloria Fuertes, en su motocicleta.
Gloria Fuertes, en su motocicleta.

Esta semana Babelia dedica su portada a Gloria Fuertes, una autora que resurge en el centenario de su nacimiento con el aprecio literario que siempre mereció, más allá del encasillamiento infantil al que fue sometida hasta su muerte. Varias antologías y tributos recuerdan su obra y su figura. “El Ayuntamiento de Madrid, su ciudad, quiere sumarse al homenaje y ahora una plazuela de Lavapiés, barrio donde nació y se crio la poeta, es candidata a llevar su nombre. De fondo, lo más importante: devolver el nombre de Gloria Fuertes a la poesía adulta. O, mejor dicho, a la poesía, toda, sin prejuicios. Rehabilitar la obra de una mujer de personalidad compleja (‘desde siempre mi alma cabalgando al revés’); que al final de su vida se entregó a la literatura infantil (‘no es todo hacer una poesía para el pueblo, sino un pueblo para la poesía’); que logró una voz coloquial única (‘escribo deliberadamente mal para que os llegue bien’) y que siempre estuvo, a su manera sencilla, castiza y juguetona, un paso por delante de su tiempo (‘esto no es un libro, esto es una mujer’)”, escribe en su reportaje Elsa Fernández-Santos.

El reportaje, salpicado de testimonios y valoraciones de su obra, repasa la trayectoria vital y literaria de la autora. “Poseía una voz propia enorme. Con un tono coloquial muy especial, usando la rima como ironía. Quien lee un poema suyo ya no olvida de quién es, te puede gustar más o menos, pero la reconoces inmediatamente, y eso es muy raro en literatura”, opina Luis Antonio de Villena. Ana Merino, directora del máster en escritura creativa en español en la Universidad de Iowa y una de las antólogas del libro Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX (Visor, 2016), que incluía a Fuertes en su canon, defiende “todas las etapas” de la escritora: “Fue revolucionaria en una época que no estaba preparada para entender todos sus códigos”. Y el poeta Luis Muñoz concluye: “El tiempo le ha sentado muy bien a su obra. Y la clave es doble: que bebe de la vida, no de la literatura, y que sus poemas parecen obedecer a una urgencia. Hay en ellos una especie de puesta a punto interior”.

Entre las páginas del nuevo número de Babelia se puede encontrar también un artículo dedicado al auge de la historiografía modernista española, cuando se cumple el tercer centenario del nacimiento de Carlos III. Patricio Pron reseña el libro de la semana, Cronografías: Arte y ficciones de un tiempo sin tiempo, de Graciela Speranza, y Álvaro Pons ofrece su crónica mensual sobre cómics. El apartado de arte incluye una entrevista al artista alemán Julian Rosefeldt y artículos sobre las exposiciones de Fiona Tan en el Guggenheim de Bilbao y Elena Alonso en el Matadero de Madrid.

Marcos Ordóñez dedica su crítica teatral semanal a la obra La mare, dirigida en catalán por Andrés Lima. En las páginas de opinión, Iván de la Nuez se estrena esta semana como columnista en la tribuna libre, junto con las firmas semanales de Antonio Muñoz Molina y Manuel Rodríguez Rivero.

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