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GABRIELA WIENER

“Ser mujer y escritora es ser dos veces pobre y doblemente revolucionaria”

La escritora peruana Gabriela Wiener responde al carrusel de preguntas de este diario

Gabriela Wiener (Lima, 1975) es una de las integrantes más destacadas de los Nuevos cronistas de Indias, el grupo de periodistas y escritores iberoamericanos que reivindican la crónica como género literario. Autora de dos libros de periodismo y dos poemarios, así como de numerosas colaboraciones en medios como EL PAÍS, The New York Times en español, las revistas Etiqueta Negra, Esquire, Soho y Letras Libres, entre otras, vive en España desde 2003, donde trabajó como redactora jefe de la publicación Marie Claire.

La escritora peruana Gabriela Wiener. Ampliar foto
La escritora peruana Gabriela Wiener.

¿Cuál es el último libro que la hizo reír a carcajadas?

Ninguno. Solo leo libros tristes, de muertos, duelos y enfermedades.

¿Quién sería su lector perfecto?

Uno que supere la página 30.

¿Qué libros están normalmente es su mesa de dormir?

Los que me manda Herralde y algunos más. No tengo mesa de noche. De todas maneras, los libros son como los amantes, si los tienes todo el día en tu cama (o cerca) poco a poco dejan de interesarte. Prefiero encontrármelos por ahí.

¿Qué libro le cambió la vida?

El único libro que en realidad me ha cambiado la vida es la poesía completa de César Vallejo.

¿Cuál es su rutina diaria para escribir?

Primero me propongo hacer cualquier otra cosa, como limpiar el baño. El acto de escribir debe venir de una fuga, de una traición, de un incumplimiento. Si vienes a casa y encuentras que mi baño no está precisamente impoluto, alégrate, mi escritura va viento en popa.

¿Qué personaje literario se asemeja a usted?

Tengo un lado Madame Bovary. Su estilo fraudulento de vivir ha inspirado mi existencia.

¿Qué significa ser escritora?

¿Qué significa ser mujer y dedicarse a escribir libros? Ser dos veces pobre, por lo tanto doblemente revolucionaria.

¿Qué libro regalaría a un niño para introducirlo en la literatura?

La pequeña vendedora de fósforos de Hans Christian Andersen. Lo tiene todo. Drama, marxismo, redención.

¿De qué está más orgullosa con respecto a su trabajo?

De alguna que otra frase que no suena falsa.

¿Cuál es el mejor consejo que le dio alguno de sus padres?

Raúl Wiener me dijo un día: estás en edad de ser valiente. Así que lo intento.

¿Qué la deja sin dormir?

Los viajes en avión. La Coca-Cola. La resaca.

¿Con quién le gustaría quedar atrapado en un ascensor?

Con mi móvil.

¿Qué música escucha en el coche?

Los Cds viejos de la guantera, uno de bugalú, uno de los Beatles, uno de Alaska, uno de Bowie, uno de Chavela Vargas.

Si pudiera coleccionar el trabajo de algún artista, ¿de quién sería?

Mario Bellatin.

¿Cuál es el mejor regalo que ha recibido?

Un iPod por mis 30 años, con 30 canciones elegidas para mí por 30 amigos.

¿Cómo fue su primera borrachera?

Patética. Mi particular Rubí Party. Para celebrar mis 15 años a mi papá se le ocurrió regalarme una botella de ron Cartavio, malísimo, como símbolo del rito de paso hacia la adultez. Antes de que llegaran los invitados me metí sola en la cocina, me serví dos vasos llenos de ron puro, me quedé literalmente ciega, me meé, vomité, insulté a mis padres, terminé con mi novio. Y todo antes de las nueve de la noche. No hubo fiesta. Estuve una semana en cama.

Si pudiera tener un superpoder, ¿cuál sería?

Viajar en el tiempo.

¿Dónde no querría vivir?

En la Casa Blanca.

¿Qué le diría a su presidente, Pedro Pablo Kuczynski?

Que mantenga a Fujimori en la cárcel y a Cipriani en la parroquia.