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Al rescate del encuadre arquitectónico

'Cámara y modelo’ recorre el rastro fotográfico de la arquitectura española de mediados del siglo XX y sus maquetas

Monumento a José Batlle y Ordóñez en Montevideo del arquitecto Roberto Puig Álvarez y el escultorJorge Oteiza.
Monumento a José Batlle y Ordóñez en Montevideo del arquitecto Roberto Puig Álvarez y el escultorJorge Oteiza. Archivo del Museo Oteiza

¿Cómo contar, persuadir y vender la idea para un edificio? Desde el Renacimiento se popularizó el uso de modelos en miniatura del plan: las maquetas. Entre la escultura y la casa de muñecas, estas miniconstrucciones pronto pasaron a ser una herramienta fundamental, como el dibujo técnico y la perspectiva. Y varios siglos después la llegada de la fotografía permitió añadir un nuevo barniz de realidad al sueño. El arquitecto fabricaba su proyecto en miniatura —empleando yeso, madera o lo que tuviera a mano— tratando de representar y dotar de realismo (¿idealizado?) a su plan. El fotógrafo lo retrata como si ya estuviera eregido. La fantasía parece inquietantemente sólida.

La voluntad modernizadora  de los proyectos de Sert, Fisac o Coderch quedan retratadas por los objetivos de Catalá-Roca o Maspons

"Fotografía y arquitectura moderna en España son dos mundos que apenas habían casado desde el plano académico", explica el profesor de la Universidad de Zaragoza Iñaki Bergera, comisario de la exposición Cámara y modelo. Fotografía de maquetas de arquitectura en España, 1925-1970. Bergara emprendió hace cuatro años la tarea de remediar ese vacío en el estudio de las múltiples conexiones entre arquitectura y fotografía y la muestra —inaugurada ayer en el Museo ICO de Madrid y que permanecerá abierta hasta el 14 de mayo— es fruto del trabajo de un equipo de investigación de cerca de 20 personas de distintas universidades españolas, que ha buscado en archivos particulares y públicos. Una primera muestra más general en 2014 permitió, según Bergara, identificar subtemas: "Uno de ellos, las maquetas, podía parecer menor, pero intuíamos que había un discurso interesante. Su retrato es el intento de convencer a un cliente y de difundir el trabajo. Ahí están la voluntad modernizadora y los anhelos de un país", apuntó ayer en la presentación de Cámara y modelo. La nueva exposición, programada originalmente por PhotoEspaña 2016, cuenta con el apoyo del Ministerio de Fomento y va acompañada de un detallado catálogo.

Si como sostuvo Mies van der Rohe “la arquitectura es la voluntad de una época traducida a espacio”, la muestra permite acercarse a un tiempo agitado, cambiante y dictatorial, complejo política y socialmente en España. La voluntad modernizadora y la libertad creativa de los proyectos de arquitectos como Josep Lluís Sert, Miguel Fisac, José Antonio Coderch, Alejandro de la Sota o Fernando Higueras quedan retratadas por los objetivos de Catalá-Roca, Luis Lladó, Oriol Maspons, Kindel o Luis Lladó. Algunas de las maquetas crecieron y se convirtieron en icónicos edificios (Casa Olano de Coderch, Torres Blancas de Sáenz de Oíza), otras aunque lograron alcanzar la escala real acabaron destruidas (por ejemplo, la fábrica de café Monky del estudio Alas Casariego), y la mayoría nunca crecieron: su minúscula escala solo alcanzó grandes dimensiones en la cabeza de los proyectistas y en el retrato de los fotógrafos.

De las cerca de 600 imágenes que han sido catalogadas, la muestra expone 138 copias de época, más de media docena de álbumes y hojas de contactos, 20 revistas, 13 maquetas y un vídeo con imágenes del NoDo. Arquitectos y artistas aparecen en algunas de ellas junto a las maquetas en las primeras salas: ahí está Richard Neutra sosteniendo en 1954 un proyecto de Xosé Bar Boo; la maquetista Carmen Ayala de Barberena; o el artista Antonio López pintando las buganvillas de un proyecto de Félix Candela y Fernando Higueras.

Ordenadas cronológicamente el grueso de las fotos se corresponde a los años cincuenta y sesenta. Del racionalismo a la vanguardia, del imperialismo y la autarquía franquista al desarrollismo y el florecimiento de la arquitectura turística: los proyectos incluyen iglesias, vivienda social, casas particulares, hoteles, bloques de apartamentos, fábricas o teatros de la ópera. Una lectura onírica de aquella España proyectada.