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Holanda celebra el centenario de la línea y el cuadrado

Mondrian fue el nombre clave de De Stijl, movimiento nacido a partir de una revista

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La tormenta, 1916, de Bart van der Leck.

De nombre casi elemental, De Stijl (el estilo), el movimiento artístico holandés, es uno de los orígenes de la abstracción geométrica. En aras de la pureza de formas del lenguaje universal que se propuso crear, pulveriza la figuración y aplica líneas verticales y horizontales a unas composiciones donde solo negro, blanco y gris acompañan a los colores primarios (rojo, azul y amarillo). En torno a la revista homónima, sus miembros más famosos, el pintor Piet Mondrian y el diseñador y arquitecto Gerrit Rietveld, desarrollaron hace ahora un siglo una tendencia que pretendía unir forma y función en todas sus expresiones: de la pintura y la arquitectura al diseño, escultura, tipografía o literatura, para cambiar la sociedad.

La conmemoración del centenario de la mayor aportación de Holanda al arte del siglo XX abarcará 2017, y se ha iniciado en el Museo Municipal de La Haya (Gemeentemuseum) con 130 cuadros y un secreto a voces: la poderosa influencia cromática ejercida en Mondrian por su colega Bart van der Leck, tal vez el miembro menos reputado del grupo. Se conocieron en 1916, cuando ambos superaban la cuarentena. Van der Leck era pintor, ceramista, diseñador y maestro vidriero, y estaba en pleno proceso de depuración de las formas figurativas. Mondrian, por su parte, se había labrado una buena reputación como paisajista, y desde que descubrió el cubismo en París, buscaba la abstracción total. “El efecto que le produjeron los rojos, azules y amarillos de Van der Leck fue inmediato. A su manera, ambos buscaban crear un arte experimental orientado hacia el futuro. No les interesaba abrir una nueva ventana para mirar hacia el pasado”, señala Hans Janssen, conservador del Gemeentemuseum.

De Venecia a París en diagonal

Especialista en descubrir artistas, Peggy Guggenheim, la legendaria coleccionista estadounidense, no pudo sustraerse a la novedosa geometría del movimiento De Stijl. Añadió Piet Mondrian a su lista poco antes del estallido de la II Guerra Mundial, y dos carboncillos y un óleo cuelgan en su Fundación de arte moderno, en Venecia. De Theo van Doesburg hay allí otras dos telas. Peggy Guggenheim y Sonia Delaunay, la pintora y diseñadora francesa, también visitaron la casa estudio del holandés, situada en Meudon, al suroeste de París. Con el toque exterior rojo, azul y amarillo de puertas y ventanas, la luz natural traza una diagonal en las paredes. La línea maestra del artista.

El empeño de Mondrian por despojar el arte de todos sus accesorios le convirtieron en una figura internacional, pero en la muestra, es Van der Leck quien le muestra el camino hacia una abstracción tricolor con sus Composiciones. Unas series de guache sobre papel y óleos en tela donde un retrato femenino o bien un hombre con una carretilla tirada por un perro se liberan de la figuración hasta quedar reducidas a los rectángulos que ocupan su espacio. “A Mondrian le maravilló La tormenta (1916), una tela de su colega con dos mujeres ante un mar embravecido que sacude la barca de sus maridos. Ahí está el trío esencial: rojo, amarillo y azul, y entonces Mondrian, que venía de sus líneas en blanco y negro, azul y magenta, empieza a desarrollar un lenguaje depurado y ordenado”, sigue Janssen. En esas estaban ambos artistas cuando, en 1917, Theo van Doesburg, otro pintor, arquitecto y escritor, fundó en la ciudad de Leiden la revista De Stijl y les invitó a participar. Con el tiempo, se peleó con Mondrian, contrario a usar la diagonal.

“La historia del creador como un héroe rebelde siempre resulta atractiva, pero la peripecia de De Stijl no es la de una amistad que va superando pruebas. Ellos buscaban claridad y se influyeron mutuamente. Van der Leck, Mondrian y los demás querían luz y espacio. Querían paredes blancas a principios del siglo XX, cuando en las casas reinaban los paneles de madera y los adornos. Era un estilo tan especial que todavía hoy el diseño y la arquitectura beben de esa fuente”, asegura Benno Tempel, director del Gemeentemuseum.

Como casi todas las corrientes, De Stijl acabó con sus miembros haciendo camino por separado, “pero no debe olvidarse que no empieza en torno a una figura, ni cuenta con una obra señalada, como Las señoritas de Avignon, de Picasso, con el cubismo. Surge alrededor de una revista que pretende mostrar la función social del arte”, dice Tempel. Rietveld, que se sumó al movimiento en 1919, lleva la abstracción a objetos tan cotidianos como sillas y mesas. También arquitecto, cumple en su famosa Casa Rietveld-Schröder, de Utrecht, con la máxima de crear armonía sin distinguir espacios interiores o exteriores.

La monográfica de la Haya es la primera de las cuatro programadas por el museo hasta el próximo septiembre. En el resto del país, Utrecht, Leiden y las provincias de Brabante y Frisia, entre otras, podrá seguirse también la huella de Mondrian, “el artista que cambió el mundo”, según Hans Janssen.

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