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El fotógrafo que capturó medio siglo en Ayacucho

Los nietos del peruano Baldomero Alejos trabajan para que su archivo sea público

Una de las 60.000 imágenes de Alejos.

Cuatro nietos de Baldomero Alejos, uno de los más importantes fotógrafos peruanos del siglo XX, trabajan para que 60.000 imágenes de la sociedad ayacuchana, tomadas entre 1924 y 1976, sean de acceso público en Internet: en ese período, Ayacucho era una región con estamentos sociales muy marcados, antes del estallido del grupo terrorista Sendero Luminoso en el sur andino, en 1980.

Walter, Jens, Fabiola y Lucía Alejos —residentes en San Francisco (EEUU), Lima y Barcelona— se han repartido la tarea de cotejar las fotos digitalizadas con las fichas físicas y digitales, "para filtrar cualquier error", detalla Lucía a EL PAÍS vía Skype. "Mi hermano Walter desarrolló un programa para subir las fichas físicas a digital, ahora debe adecuarlo para conectar la base de datos a Internet", añade.

El Archivo Fotográfico Alejos contó, en la década pasada, con apoyo del Centro David Rockefeller de la Universidad de Harvard para la restauración, estabilización y digitalización de más de 60.000 negativos en vidrio y acetato.

La exposición La calma antes de la tormenta, con 80 de esas fotografías, fue inaugurada el viernes 3 en la Biblioteca Fernandez Jurado de Castelldefels, Barcelona. "Después de lo ocurrido [los 20 años de violencia que inició Sendero Luminoso y siguió con la reacción de las fuerzas armadas] uno se hace una lectura de esa calma aparente: había mucho clasismo, elitismo, racismo y mucha pobreza, eso derivó en lo que derivó", comenta la encargada del archivo.

Ayacucho fue la región más afectada por los 20 años de violencia, y en las décadas de los 80 y 90 la guerra produjo allí el mayor número de desplazados internos y de migrantes al extranjero. "Por eso muchas personas han perdido sus raíces y su identidad y con este archivo queremos regresarlas a la etapa previa; la fotografía no solo construye la identidad familiar, sino social", refiere desde Barcelona.

De las miles de fotos, la preferida de los Alejos es el retrato de una familia afuera del estudio. "Los campesinos no tenían acceso a la fotografía por el costo. Para nosotros es una foto bellísima porque posan con dignidad. Quizá Baldomero se las tomó gratis o a un precio cómodo", cuenta Lucía.

El fotógrafo nació en 1902 en una comunidad rural de Huancavelica, quedó huérfano y luego de trabajar como peón en la casa de una familia rica, se hizo ayudante de un estudio fotográfico en Lima: en ambos espacios forjó un criterio estético diferente al de sus competidores.

Ayudante del artista

Walter Alejos, uno de los siete hijos del fotógrafo, empezó como ayudante a los 11 años en la ciudad de Ayacucho. "Mi padre era un experto del retoque fotográfico con lápiz sobre el negativo. En ese tiempo en Ayacucho solo había electricidad por generador algunas horas en la noche: trabajaba con luz natural y cortinas traslúcidas, y las impresiones sobre el papel las hacíamos con vela", comenta a EL PAÍS. "Consideraba lo que hacía un arte y una ciencia, tenía una gran personalidad. Siempre estaba bien vestido, con traje y corbata, y era muy exigente: si los clientes no estaban bien peinados o vestidos, les decía: 'vuelva cuando esté listo", recuerda su hijo y excongresista por Ayacucho.

Walter prepara para 2018 otro libro con fotos aún no publicadas de su padre. "Será el libro de oro, con unas 80 imágenes y dividido por temas, entre ellos, la actualidad política ayacuchana, y los migrantes extranjeros que se integraron fácilmente en la sociedad", añade.

La muestra que concluye el 18 en Casteldefells ha pasado ya por Huamanga, Boston, Berlín, París, Barcelona y Murcia. La Asociación Cultural Baldomero Alejos que mantiene el archivo fotográfico recibió en 2015 el premio Personalidad Meritoria de la Cultura que otorga el Ministerio de Cultura de Perú.