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CRÍTICA | FUENTEOVEJUNA

Soy Isabel la ‘Catónica’

Alegra ver la continuidad y la pujanza de esta compañía formada por gitanas chabolistas, aunque la obra de Lope le quede holgada

Escena de la adaptación de 'Fuenteovejuna'.
Escena de la adaptación de 'Fuenteovejuna'.

¿Quién manda más, el rey o el alcalde?”, pregunta una de las protagonistas de esta versión ingenua, desenfadada y aligeradísima de Fuenteovejuna, encarnada por un grupo de mujeres gitanas de El Vacie, barrio chabolista sevillano; apoyadas en la resuelta actriz onubense Bea Ortega, en el cómico todoterreno David Montero (el Comendador) y en la dirección experta de Pepa Gamboa. Este mismo grupo, nos sorprendió hará cuatro años con su relectura de La casa de Bernarda Alba, función cuyos personajes, poética y texto estaban más próximos a la idiosincrasia de sus intérpretes.

FUENTEOVEJUNA

Autor: Lope de Vega. Dramaturgia: Antonio Álamo. Intérpretes: Rocío Montero Maya, Ana Jiménez García, Rocío Rivas Flores. Dirección: Pepa Gamboa. Madrid. Teatro Español, hasta el 29 de enero.

El espectáculo tiene el encanto prístino de lo amateur, tanto más cuanto más se aparta del original lopesco: mejor hubiera sido rehacer el texto por completo, a la medida del elenco, y acentuar más aún la metateatralidad del empeño. Para ser la Fuenteovejuna de Lope, como anuncia el cartel, echamos de menos aquí el enfrentamiento entre Frondoso y el Comendador, la formidable arenga de Laurencia, la sublevación consiguiente…, escenas todas ellas podadas y reducidas a su más mínima expresión, por la dificultad añadida que para un colectivo empobrecido económicamente y deprivado de tantas cosas supone hablar en verso y sostener al tiempo una acción dramática intensa.

En cambio, cuando cantan Grândola, Vila Morena y un fado, estas mujeres están en su salsa, lo mismo que cuando saldan a un euro, la ropa, la carne y la asadura del Comendador. Graciosísima en cada una de sus escasas intervenciones, Ana Jiménez García, la Reina ‘Catónica’, que lo dice todo con su jugoso lenguaje mellado, puestas por montera las reglas de la ortografía. Carina Ramírez Montero, donosísima Frondoso, es una joya sin tallar. Alegra ver la continuidad de esta compañía amateur, arropada por los profesionales de la prestigiosísima Atalaya y del TNT sevillano, que para el próximo montaje no apuntarán tan alto y llegarán mejor.

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