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Asociaciones feministas protestan por la presidencia de Polanski de los César

Las organizaciones exigen su destitución y la ministra de la Familia critica la decisión de la Academia que concede los premios de cine

El director francopolaco Roman Polanski.
El director francopolaco Roman Polanski.

La designación de Roman Polanski como presidente de la próxima ceremonia de los premios César ha vuelto a avivar la polémica que el cineasta francopolaco arrastra desde 1977, cuando fue acusado de drogar y violar a una niña de 13 años. La Academia de los César, principal galardón del cine francés, escogió el pasado miércoles al director para que ocupe ese cargo simbólico y honorífico, que suele recaer en una gran personalidad del séptimo arte y que dura lo mismo que la ceremonia: una sola noche.

El nombramiento indigna a las asociaciones feministas, que han lanzado una petición para que Polanski sea destituido. Además, han convocado una manifestación frente a la Sala Pleyel, que acogerá la ceremonia de los César el 24 de febrero. Pocas horas después de su designación, la etiqueta #BoycottCesar empezó a circular por las redes sociales. Miembros del Gobierno francés también se han mojado en la polémica, expresando opiniones discordantes. La ministra de las Familias y los Derechos de la Mujer, Laurence Rossignol, formuló el viernes su desacuerdo. “Encuentro sorprendente e impactante que la historia de una violación no haya incidido en la elección”, dijo a la emisora France Culture. “Temo que todo esto revele, por parte de quienes lo han designado, una forma de indiferencia sobre algo que hoy sigue siendo grave y que nosotros intentamos combatir”.

Por su parte, la ministra de Cultura, Audrey Azoulay, mantuvo una postura menos crítica. “La Academia es totalmente independiente del ministerio y la elección es solo suya. Los hechos son particularmente graves, pero también son muy antiguos”, expresó el viernes. “La propia víctima ha pedido que el asunto deje de ser objeto de debate y que el procedimiento judicial sea cerrado”. Una de sus antecesoras como titular de Cultura, Aurélie Filippetti, defendió a Polanski sin rodeos. “Es un creador que acude a una ceremonia relacionada con el oficio que ejerce. Que se le deje presidir esta ceremonia”, expresó a France Info. “Es un gran director y se trata de algo que sucedió hace 40 años. No vamos a reactivar cada vez el mismo caso…”.

“Encuentro sorprendente e impactante que la historia de una violación no haya incidido en la elección”, dice la ministra de las Familias y los Derechos de la Mujer, Laurence Rossignol

Los círculos del militantismo feminista reaccionaron, sin embargo, en el sentido contrario. La asociación Osez le féminisme tildó a Polanski de “autor de agresiones sexuales que ha quedado impune, protegido por su estatus de hombre famoso”. La portavoz del colectivo, Claire Serre Combe, denunció que “al margen de la calidad de la filmografía de Polanski, no se puede silenciar el hecho que, desde hace 40 años, huye de la justicia estadounidense”. Por su parte, la artista Clémentine Vagne decidió lanzar una petición en Change.org, firmada hasta este domingo por 54.000 personas, exigiendo su destitución. Vagne considera que la elección de la Academia francesa es “un insulto a las entre 75.000 y 100.000 personas que son víctimas de violación cada año” e ilustra la permanencia de “la cultura de la violación” en Francia.

El cineasta sigue oficialmente sujeto desde 1978 al proceso judicial iniciado en Estados Unidos por haber mantenido relaciones sexuales con Samantha Geimer, que más tarde retiró los cargos contra Polanski y dijo haberle perdonado. El cineasta fue detenido en el aeropuerto de Zúrich en 2009 por las autoridades suizas, pero finalmente no fue extraditado a Estados Unidos. A la espera de la decisión del ministerio suizo de Justicia, pasó dos meses en la cárcel y siete más de arresto domiciliario.

Polanski, que ha ganado cuatro premios César al mejor director entre 1980 y 2014, evita desde entonces hacer declaraciones sobre el caso. “Ya le había avisado de que no tengo ganas de hablar de eso. Hablemos de cine, de mí como director, de cosas que me interesan”, respondió en octubre a una periodista de la televisión pública francesa que le interrogó sobre este caso. “No es agradable y estoy harto”, zanjó. En diciembre de 2016, el Tribunal Supremo de Polonia también descartó reabrir el caso judicial que hubiera permitido extraditar al cineasta a Estados Unidos.

Ni Polanski ni la Academia de los César han hecho, por ahora, ninguna declaración sobre esta nueva polémica.