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El Obispado de Cádiz afronta una multa por abandonar una iglesia paleocristiana

El templo visigodo sito en Barbate se encuentra repleto de maleza

Ruinas de la iglesia visigoda de Barbate entre maleza.
Ruinas de la iglesia visigoda de Barbate entre maleza.

El historiador Francisco Gabriel Conde escribió su obra Patrimonio Cultural de Barbate en 2007. Por aquel entonces, al referirse a la ermita paleocristiana de San Ambrosio, ya le dedicaba una definición más que preocupante: “Desconocemos la fecha en que la ermita fue dejada a su suerte, lo cierto es que hoy en día se encuentra en una situación de total abandono y manifiesta un alto grado de deterioro”. Esa era la realidad que el historiador se encontró hace diez años en “uno de los escasos ejemplos de arquitectura visigoda en el sur peninsular”. Hoy, la situación de la ermita del siglo VII, edificada sobre una villa romana, es mucho peor. La maleza cubre buena parte de sus muros, llenos de pintadas. Los ladrones han robado buena parte de las vallas metálicas que cerraban la parcela y los tornillos del andamiaje que sirve para sostener los arcos fajones de la desaparecida cubierta. Y no parece que su situación vaya a mejorar a corto plazo: un conflicto burocrático atasca la solución a su abandono.

“Está dejada de la mano de Dios”, reconoce Conde y no anda desencaminado. El edificio (protegido por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural en 2004) es propiedad del Obispado de Cádiz y Ceuta que, ante la pregunta de EL PAÍS, reconoce que “no existe ninguna novedad” en su situación. Desde su gabinete de prensa, explican que “hay un convenio vigente con el Ayuntamiento de Barbate” para su recuperación. En él, el Consistorio “se obliga al mantenimiento y vigilancia de la ermita”. A cambio, el Obispado permite al Ayuntamiento organizar visitas “en determinadas condiciones, respetando su carácter sagrado”.

Estructura metálica que sostiene la iglesia.
Estructura metálica que sostiene la iglesia.

El concejal de Cultura del Consistorio barbateño, Sergio Román (Partido Andalucista), reconoce la existencia del acuerdo, firmado por el anterior gobierno municipal (PSOE). También explica la incapacidad para llevarlo a cabo: “No es por dejadez, es que no tenemos medios”. “En una localidad como Barbate no es una prioridad absoluta, aunque nos encantaría poder hacerlo”, explica Román. Así se lo trasladó a representantes del Obispado en una reunión que se celebró hace dos semanas y en la que se planteó rescindir el convenio. “Finalmente, la cita acabó con la voluntad de seguir adelante, aunque puede que se declare nulo”, sentencia el edil.

En la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura, valedores de que se cumpla la protección del BIC, hicieron el primer requerimiento al Obispado en julio de 2011. Ahora, tras más de siete peticiones de información, Cultura considera que “no son válidas ni las manifestaciones ni las argumentaciones técnicas formuladas” por el Obispado en este tiempo. La institución se enfrenta a una sanción administrativa, actualmente en fase de respuesta a alegaciones, con multas que van desde los 100.000 euros (para sanciones leves) al millón de euros (para muy graves).

Garantizar la conservación de los restos de la ermita tiene un coste por determinar. De entrada, es necesario desbrozar la maleza, garantizar la seguridad del andamiaje, recuperar el vallado y establecer vigilancia en un espacio apartado del núcleo urbano. La idea del Ayuntamiento era crear una escuela taller, similar a la que recuperó la ermita y su entorno arqueológico de 1993 a 2003.

Ya entonces quedó manifiesta la importancia de la ermita visigoda, consagrada el 14 de noviembre de 644 por el obispo Pimenio. Hoy, se conserva su única nave sin cubiertas, el nártex de entrada, una capilla lateral abovedada y un posible baptisterio. Destaca por ser uno de los escasos espacios cristianos anteriores a la etapa árabe que se conservan en el sur peninsular. Pese a ello, ni ser uno de los pocos vestigios de los orígenes de la Diócesis de Cádiz (erigida entre los siglos I y IV) ha garantizado a San Ambrosio salvarse de una ruina en ciernes.

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